Consenso entre los economistas … en Estados Unidos

Desde distintos estamentos sociales, políticos y medios de comunicación se justifica con frecuencia el escaso eco de algunas propuestas de política económica por la dificultad de encontrar un consenso suficiente en la profesión. Este desacuerdo es natural e incluso saludable si refleja únicamente las discrepancias lógicas en una materia que, a pesar de su base contable y de su elevado de formalización, es una ciencia social en la que la información y la evidencia son siempre insuficientes. Sin embargo en España esto se ha llevado un poco al extremo y tiene difícil arreglo ya que siempre parece posible encontrar un autodenominado experto en quien apoyarse para justificar cualquier medida o valoración de la política económica, incluso algunas disparatadas como señalaba Juan de Mercado en sus entradas en Drugevijesti -aquí y aquí. En una disciplina fuertemente influida por las posiciones ideológicas o de escuelas el consenso parece difícil. Y sin embargo no lo es tanto…

… al menos por otros pagos. O eso se desprende de una serie de estudios sobre el grado de acuerdo entre los economistas en Estados Unidos con relación a una serie de proposiciones de política económica bastante precisas. El más reciente es el de y se centra en el análisis de las respuestas del del que abarca a un amplio grupo de académicos de los mejores departamentos de economía del país. Los miembros del panel responden a preguntas que son planteadas semanalmente sobre temas de todo tipo, como la que hace referencia a la conveniencia de limitar el tamaño de los bancos comerciales en EEUU o la relativa a la financiación de la educación mediante el cheque escolar.

El principal resultado del estudio es precisamente un grado de consenso más elevado del que cabría esperar a priori, ya que en la mayoría de las 40 preguntas planteadas no hay respuestas que discrepen radicalmente de la respuesta de consenso -por ejemplo “desacuerdo con las proposición” cuando el consenso es “acuerdo”. Sin embargo lo más interesante es el análisis de las respuestas individuales en dos aspectos cruciales. Por una parte las discrepancias suelen centrarse en aquellos temas sobre los que la literatura académica, con modelos teóricos o evidencia empírica, es más escasa o menos concluyente. Esto es particularmente claro cuando se pregunta a los panelistas sobre la confianza que otorgan a su propia respuesta, en donde al margen de otros resultados interesantes –por ejemplo los hombres y los economistas que han trabajado en cargos de la administración tienden a expresar más confianza en sus propias respuestas que la media- también se observa una clara influencia de la literatura académica sobre la cuestión objeto de la pregunta.

El segundo resultado que cabe destacar es el relativo a la existencia de grupos definidos por afinidades ideológicas o de otro tipo, que generen un patrón identificable de respuestas a las distintas cuestiones planteadas y, en particular, a aquellas que puedan tener un contenido más social/ideológico o de división académica. En general no se encuentra una mayor correlación entre las respuestas de individuos con características observables similares, con la excepción notable de aquellos que han trabajado en la administración para el mismo partido político –lo que se indica una cierta afinidad ideológica- y aquellos con una misma línea de especialización, lo que de nuevo refuerza la importancia del conocimiento académico en las respuestas de los panelistas. Sin embargo no hay ninguna agrupación de individuos significativa en cuestiones con implicaciones directas sobre la distribución –como por ejemplo las relativas al sistema público de salud o a los impuestos- o que puedan adscribirse a un tipo de escuela de pensamiento económico como –como las que preguntan sobre las ventajas del patrón oro, la eficiencia de los mercados o la curva de Laffer. Sorprende incuso hasta cierto punto que este consenso alcance a cuestiones de política económica actual, sobre las que la evidencia científica es todavía insuficiente. Por ejemplo a la pregunta relativa a “si el desempleo en 2010 en Estados Unidos hubiera sido mayor que el observado si no se hubieran aplicado los estímulos fiscales de 2009” las respuestas positivas suponen un 80%, y con un elevado grado de confianza individual en la misma.

Es cierto que los resultados del estudio pueden estar muy condicionadas por el periodo en el que se ha llevado a cabo –preguntas semanales desde septiembre de 2011 a diciembre de 2012- y por la composición del panel, que desde fuera del mundo académico de Estados Unidos puede catalogarse como de muy homogéneo y cuyos miembros dan una gran importancia a los aspectos más científicos de la disciplina. Sin embargo la imagen de consenso que se desprende de él no es muy diferente de la que se encuentra en estudios similares sobre la visión de los economistas norteamericanos con una muestra más amplia. Ese es el caso del trabajo de   que se dirigió a un número mucho mayor de economistas, muchos de ellos no académicos y de entre estos no todos miembros de los mejores departamentos universitarios. El grado de consenso en las respuestas fue también bastante alto hasta el punto de que en la mayoría de las cuestiones la opción minoritaria no suponía más del 20% del total de respuestas. Este estudio -al igual que uno llevado a cabo unos años antes por de características similares- muestra sin embargo que el grado de acuerdo es claramente superior en cuestiones de carácter microeconómico que en las de corte macroeconómico, como por ejemplo la relativa al papel de la política monetaria, las causas de la inflación o al efecto de los déficits comerciales.

De nuevo en este caso hay algunos resultados adicionales que destacan la importancia de la formación y la investigación académica, como el hecho de que las discrepancias en cuestiones macroeconómicas –las más frecuentes- están en general correlacionadas con el año en el que la persona que responde había obtenido su grado universitario, efecto que sin embargo no está presente entre el grupo de académicos de los diez mejores departamentos universitarios. La primera característica refleja la evolución del análisis macroeconómico en los últimos cincuenta años con una sucesión de paradigmas dominantes en distintos momentos del tiempo. El hecho, sin embargo de que este efecto “vintage” no esté presente entre los académicos más prestigiosos, indica que el proceso de investigación hace converger los puntos de vista de una forma notable, coincidiendo de esta manera con lo observado en el panel de expertos  del IGM Forum.

Como complemento, el lector puede encontrar entretenido este informe de que también da una idea bastante equilibrada de las referencias académicas, históricas y recientes, de los profesores de economía de diversas orientaciones ideológicas en Estados Unidos.

No cabe por supuesto esperar un acuerdo entre los expertos económicos, ni siquiera un consenso mayor que en otras disciplinas. Sin embargo si los resultados de estos trabajos pudieran extrapolarse a nuestro país estarían indicando que el exceso de politización y de doctrina en el debate sobre cuestiones trascendentales para la superación de la crisis económica con el menor coste social posible o para diseñar el papel de la economía española en el mundo tiene algunas causas que podemos corregir: las deficiencias de la enseñanza universitaria y de nuestra investigación en economía. Esto no eliminará las diferencias de puntos de vista que tienen una saludable raíz ideológica -¡faltaría más!- pero permitirá mitigar las que están causadas por el desconocimiento.

Hay 16 comentarios
  • Estimado Javier Andrés:

    El consenso entre los "grandes temas", que van a tener un impacto indudable y decisivo a nivel "micro", no resulta muy esperanzador.

    Mi opinión es que en ese escenario de desacuerdo muchas políticas "micro" pueden convertirse en "whishful thinking", atrapadas por la vorágine de los acontecimientos.

    Por otro lado nos podemos fijar en algún punto del "consenso" tal como lo refleja Mankiw:

    5- The United States should not restrict employers from outsourcing work to foreign countries. (90%).

    - ¿Cómo se imbrica ese punto con el resto en la visión global de cada economista en particular?.

    ..."Las empresas multinacionales, que operan de una manera que les permite el acceso a estos bienes y mercados en crecimiento, están haciendo exactamente lo que uno esperaría que hicieran. La eficiencia resultante del sistema global es alto y sigue aumentando. Por lo tanto, no hay ningún fallo de mercado. El sistema es complejo y evoluciona constantemente, pero los operativos del sistema se adaptan a las arenas movedizas de la ventaja comparativa y tamaño del mercado, y desplazan la actividad económica a los lugares en los que se pueden realizar con alto rendimiento y bajo costo.

    Si el problema no se trata de eficiencia o deficiencia del mercado, ¿cuál es entonces el problema? La respuesta es que las fuerzas del mercado tienen consecuencias distributivas de las oportunidades de empleo e ingresos. Subconjuntos de la población mundial, incluidos países individuales, pueden experimentar efectos adversos."...

    ¿En qué magnitud?.

    • José Jarauta
      Gracias por el comentario y por los links.
      Es cierto que el consenso en cuestiones “macro” es menor, pero los otros resultados de las encuestas indican que cuando el conocimiento científico es mayor estas discrepancias también se matizan. Lo importante no es sólo la opinión final sino el acuerdo en el marco analítico para plantearse estas cuestiones. Dentro de un enfoque científico riguroso hay opiniones diferentes pero normalmente quedan excluidas visiones disparatadas que son las verdaderamente dañinas porque muchas veces son de corte populista e impiden buscar soluciones razonables.
      Mencionas como los cambios perjudican a algunos sectores. Es verdad, pero también benefician a otros, por lo que aquí hay que adoptar una posición que va más allá de la economía. En un plano moral parece bastante lógico decantarse por aquellas medidas que mejoran la situación de los que están peor. Pero esto no aplica fácilmente a las cuestiones relacionadas con la globalización en donde los que se benefician (mano de obra en países emergentes) parten de una situación peor que los perjudicados (trabajadores no cualificados en los países desarrollados). Esto ciertamente agudiza las diferencias dentro de cada país pero mejora la distribución de la renta a nivel mundial, por lo que no es fácil emitir un juicio moral.

  • Sinceramente, este grado de consenso me hace sospechar que otros filtros y mecanismos de cooptación de carácter extraacadémico operan para lograr una selección positiva de los afines. Y no tiene nada que ver con la objetividad o la parte de ciencia dura de la economía. Ya quisieran los virólogos lograr esos grados de consenso...
    Por otra parte, los hechos, me parece, demuestran que la academia ha fracasado notablemente, por lo tanto, algún problema de selección habrá.
    Al fin y al cabo, John Snow o Semmelweiss fueron contrarios al consenso.

    • Carles Sirera
      Esos mecanismos de selección no académicos son un poco un mito. Amiguismos, endogamia, etc, sí. De eso sabemos mucho por estos pagos y seguro que habrá también en otros sistemas universitarios, pero eso no genera un sesgo ideológico porque lo del enchufismo es bastante transversal entre ideologías.
      En cuanto a lo del fracaso de la economía… Soy bastante consciente de las limitaciones de lo que hacemos y así lo he escrito en Drugevijesti en ocasiones. Es cierto que a veces creemos que entendemos las cosas mejor de lo que en realidad lo hacemos, pero ¿qué disciplina no peca de eso?
      Sin embargo no sé cuál es la métrica para juzgar sobre el éxito y el fracaso. ¿Ha fracasado la medicina? Sí, si miramos la cantidad de enfermedades que aún no podemos controlar; no, si lo medimos por la esperanza de vida o la mejora general en el nivel sanitario. ¿Y la economía? Si consideramos las desigualdades o las recesiones diríamos que fracasa, pero si tenemos en cuenta la evolución de la renta per cápita y la riqueza en el mundo tenemos otra impresión ¿no? Ni la economía como ciencia es responsable del todo de lo positivo ni de lo negativo. Pero los economistas que responden a este panel y los centros a los que pertenecen nos han ayudado enormemente a mejorar nuestra comprensión de la realidad. Por eso sus opiniones merecen, al menos, mi atención.
      Por cierto. El progreso científico avanza tanto con el consenso como con la discrepancia. Esta última es fundamental para revisar teorías y conceptos desfasados; pero no vale cualquier cosa, sino que la crítica tiene que ser mucho más rigurosa que los consensos que trata de desmontar. Y de eso en economía por ahora no veo mucho. Ya llegará.

      • Definir qué es una selección justa y objetiva es una de las tareas más imposibles y más fecundas de la economía del comportamiento actual y no siempre los sesgos son tan burdos como de España. Pero mi intuición me indica que debe haber de algún tipo de sesgo para que haya tanto consenso. Es posible que muchos de los economistas potencialmente más críticos cambiasen de área mientras se doctoraban al no sentirse justamente reconocidos y hayan derivado a la Historia económica o la sociología. Yo mismo dejé la historia económica medieval y me pasé a la contemporánea al comprobar que el consenso todavía era marxista y que discutir sobre mercados fragmentados e imperfectos por falta de liquidez me iba a suponer mucha energía y poca recompensa.
        Por otra parte, el consenso no hace avanzar la ciencia. En esta cuestión soy muy kuhniano y mayor consenso que el que logró la física aristotélica durante siglos es difícil de encontrar. Por lo tanto, es la discrepancia el motor del progreso intelectual y a discrepar con argumentos deberían enseñarnos en las escuelas y las universidades.
        De igual modo, la comparación con la medicina y la economía es insultante para los galenos. Asimismo, nuestro progreso material no se debe exclusivamente a la disciplina económica: se debe a la química, a la física, a la filosofía o a la política. Adam Smith no es responsable de la crisis, pero entender la crisis del 29 sólo como un problema monetario sí ha contribuido.

  • Javier,

    El consenso en Economía, como en muchas otras cosas es muy deseable; el problema es que hay algunos-muchos- que no se dejan. Aquí entran, desde luego, los intereses económicos dominantes.

    Los economistas ortodoxos-aquí incluyo tanto a los “nuevos clásicos” tipo Lucas o Sargent como los “nuevos keynesianos” tipo Woodford o Stigliz, pues ambos comparten el mismo modelo (DSGE), aunque estos últimos incluyen ciertas “fricciones” para que cosas tan evidentes en el mundo real como la existencia de dinero, bancarrotas o paro involuntario puedan aparecer, aunque de forma bastante arbitraria- no leen a los heterodoxos, mientras que estos últimos sí conocen a los otros, pues han sido formados ahí. Por ello, los pocos que “vieron venir” la actual recesión, tienen en común su enfoque no ortodoxo de la economía. Ver Bezemer, cuadro en pág. 10

    Totalmente de acuerdo con tu frase final:

    “algunas causas que podemos corregir: las deficiencias de la enseñanza universitaria y de nuestra investigación en economía”

    Poneos manos a la obra los que trabajáis en la academia, pues como dice Buiter:

    “The typical graduate macroeconomics and monetary economics training received at Anglo-Saxon universities during the past 30 years or so, may have set back by decades serious investigation of aggregate economic behaviour and
    Economic policy-relevant understanding”

    Y mucho me temo que en España esté pasando lo mismo

    • KEyNES
      La discusión de quien vio venir qué requeriría un poco más de tiempo y de profundidad, porque hay mucho lugar común sobre eso. En cualquier caso, yo no niego que haya buenas contribuciones sean estas más o menos heterodoxas. Hay economistas con enfoques similares que discrepan y otros de distintas “escuelas” que coinciden en aspectos concretos. Lo que me parece más esperanzador es que el conocimiento científico es un factor determinante a la hora de formar las opiniones, y este conocimiento puede tener distintas formas y cambiar en el tiempo. Sin embargo en España –y supongo que también en EEUU- escuchamos muchas opiniones que no resisten el más mínimo análisis y que aunque muestren las insuficiencias de la economía “más académica” –que las tiene y muchas- no suponen una alternativa sólida.
      Por otra parte, déjame que incluya un comentario más personal. He tenido el placer de asistir a varios cursos de W. Buiter –con sus correspondientes exámenes- y habré pasado decenas de horas sentado en sus clases. Siempre me ha gustado su enfoque un tanto provocador. Pero recuerdo todo lo que me enseñó -por lo que le estoy muy agradecido- y te aseguro que era muy “mainstream”. Vamos, que no le veo como el adalid de un enfoque alternativo. Dale un vistazo a sus artículos y verás porque te lo digo –por ejemplo este "Saddlepoint Problems in Continuous Time Rational Expectations Models: A General Method and Some Macroeconomic Examples," Econometrica, Econometric Society, vol. 52(3), pages 665-80, May. Otra cosa es que haya discrepado de los enfoques más radicales de las expectativas racionales –combinadas con mercados perfectos- o de la teoría fiscal de los precios. Un ejemplo más de cómo se puede discrepar y mucho a partir de unos supuestos metodológicos comunes.

      • Efectivamente, Buiter se puede considerar “mainsteam”, lo mismo que el Nobel Solow, también muy critico de los modelos DSGE dominantes, razón de mas para desterrarlos de la enseñanza.

        Las líneas de investigación mas interesantes actualmente-no todas heterodoxas- son, en mi opinión, la reconstrucción de la economía keynesiana enfatizando la importancia de la demanda efectiva, la incertidumbre y el dinero; la importancia de la distribución de la renta, determinada por factores institucionales y por el grado de oligopolio de los mercados- no por la “escasez”de los factores productivos- ; el análisis de los elementos de fragilidad financiera y su evolución temporal y el de los desequilibrios de los balances de los diferentes sectores institucionales. Los nombres de Keynes, Kalecki, Minsky, Steindl, Sraffa, Godley y Pasinetti surgen de inmediato. ¿Cuántos de ellos se estudian en la Universidad española?.

        Saludos.

        P.S.

        Lo anterior es en relación con la “macro”. Mención aparte merece la “micro”, que, por lo que creo, se sigue enseñando aplicando sofisticadas técnicas matemáticas a conceptos imposibles de medir como la “utilidad”, lo que es ciertamente incorrecto.

  • Para que mi opinión sea pura voy a escribir esto antes de leer algunos de los enlaces recomendados y así no estar viciado.
    Si me hiciesen a mi una encuesta de ese tipo respondería a muchas de las preguntas, sean las que sean, que no lo sé. No es humildad rebuscada. No es falta de empeño en conocer. Es mi propia forma de entender la Economía. Me explico: Lo que sostengo, y que algún día presentaré como tesis o como ensayo o como sea, es que el sistema impide conocer. Por lo tanto nadie sabe nada y nadie puede saber nada. Sin embargo, si el sistema se reformase en la dirección adecuada y única, se haría cognoscible. Por lo tanto, al responder cualquier pregunta hay que cerciorarse de si quieren una respuesta práctica (sin cambio de sistema) o teórica ( en ese caso depende del propio sistema).
    Esto lleva a muchas conclusiones muy ilustrativas y abre campos interesantísimos respecto a contabilidad, econometría, macro, micro, finanzas, escuelas económicas, matemáticas financieras, política, comercio, etc. Y, en todos los casos, muy simplificadores e intuitivos. Ojalá no me esté equivocando, pero cada día los hechos se ajustan más a esto.

  • Tremendamente interesante. Gracias.

    El problema es que luego, en el debate público (aquí y allí), se le da credibilidad a cuatro locos que no dicen más que tonterías, y después se utiliza el desacuerdo entre estos y los demás para concluir que la profesión no tiene ni idea y que tenemos que hacer lo que nos dicte el corazón.

  • Iba a decir algo parecido a lo que pone Carles Sirera, así que me limitaré a copipegar este extracto de la sección de comentarios del Journal of Economic Perspectives (2008), 22,1. en la que Robert Solow reflexiona sobre este asunto en respuesta a un artículo previo de 2006 en el que Chari y Kehoe alababan la unidad y el consenso de la macroeconomía en aquellas entrañables fechas previas a lo que todos hemos visto.
    "When Chari and Kehoe speak of macroeconomics as being firmly grounded in economic
    theory, we know what they mean. They are not being idiosyncratic; they are speaking as able representatives of a school of macroeconomic thought that dominates many of the leading university departments and some of the best journals, not to mention the Federal Reserve Bank of Minneapolis."
    No sabremos nunca si Dios los cría y ellos se juntan o estamos nuevamente ante el dilema del huevo y la gallina, pero ahí fuera hay algo más que ignorancia y/o vagancia. El consenso no es un fin en si mismo.

    • Jorge

      Estos estudios se refieren a encuestas sobre opiniones, no a la opinión de unos investigadores sobre su propio campo. Además el consenso es menor en cuestiones macroeconómicas que en las de otro tipo.
      Cuando una metodología se abre paso y llega ser mayoritaria en un campo científico descartarla como producto de una imposición por criterios no académicos -lo que en realidad casi siempre significa en la mente de quienes la critican criterios ideológicos- es un poco burdo. Tú conoces desde dentro la universidad y no creo que hayas sufrido esa imposición, ¿por qué hemos de creer que en otros sistemas universitarios, normalmente mejores, si sucede tal cosa?
      Otra cosa es que luego algunos epígonos del enfoque predominante lo lleven a un extremo mediante su aplicación acrítica. O pensar que fuera de ese marco no hay nada útil y aprovechable.
      Las discusiones en el mundo académico son a veces feroces y sin embargo lo que muestran estos estudios es que a la hora de hacer propuestas de política económica las diferencias no son tan grandes. A mí me gusta pensar que la diferencia entre los economistas y los que no son tales –aunque tengan el título- está en la percepción de las restricciones operativas en cada caso. Mucha gente emite opiniones sin que sus propuestas pasen el filtro de satisfacer dichas restricciones mientras que cuando uno quiere ajustarse a ellas, el margen de discrecionalidad es menor.

  • Las mejores aportaciones para entender la actual crisis vienen exclusivamente de enfoques heterodoxos pasados y presentes desde marx minsky y brenner. El consenso mainstream hasta keenno es el de la fisica o la medicina, es simplemente una revision de los modelos marginalistas de equilibrio general utilizando supuestos adicionales sobre preferencias, rigideces, expectativas racionales,,, Que existan cantamañanas populistas dentro los heterodoxos, no salva al mainstream... Pero los economistas mainstream ahora como hace 100 años en su linea autojustificativa como si su paradigma hubiera avamzado algo desde bohmbawer o menger,,, en comprender como funcionan las economias capitalistas,,, y no supuestos mercados de origen natural y de sujetos libres e iguales,,,

  • pregunto: ¿existe consenso en la ciencia económica sobre que la política de Obama ha sido correcta, o más beneficiosa que perjudicial?

  • Detallo y extiendo la pregunta, que nace de esa pregunta de la encuesta sobre los estimulos fiscales de Obama y el paro, . ¿Los cuatro años transcurridos se consideran tiempo suficiente para valorar el resultado de las decisiones del gobierno eeuu, desde la ciencia económica? ¿cuál es el veredicto, en su caso, y el grado de consenso? ¿hay diferencias con el grado de consenso que había en el momento en que se anunciaron, se discutieron y valoraron? ¿hay economistas de renombre de los que pueda afirmarse “la evidencia demuestra que estabas equivocado”?

  • "El hecho, sin embargo de que este efecto “vintage” no esté presente entre los académicos más prestigiosos, indica que el proceso de investigación hace converger los puntos de vista de una forma notable, coincidiendo de esta manera con lo observado en el panel de expertos del IGM Forum. "

    Mi pregunta es si es al revés, es decir, ¿son prestigiosos porque saben cual es la respuesta de moda?

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