La Banca y las heridas de la crisis

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de Francisco de la Torre Díaz. Inspector de Hacienda y autor de “”

Uno de los sectores que más pérdidas ha sufrido en esta crisis es el sector bancario. La razón más simple, aunque no la única, es que cuando las empresas no han podido pagar los créditos, todos los impagos y deterioros han acabado en los balances de los bancos que habían concedido los créditos. Cuando esto ocurre, es decir cuando un banco, o bien no recupera un crédito, o bien se le entrega un activo que vale menos, experimenta una pérdida. Si el banco, aún así tiene beneficios, debido a esas pérdidas, pagará menos impuesto de sociedades.

Si esa pérdida todavía no se puede deducir en el impuesto de sociedades, o bien el banco, simplemente tiene pérdidas fiscales en total, el banco puede anotar un 30% de la pérdida como crédito como crédito por activo fiscal diferido- Deferred Tax Asset (DTA) en jerga. El importe total de estos créditos para todos los bancos y cajas de 51.000 millones de euros según el FMI (disponible , página 26) . Esto significaba que el sistema bancario, si tiene beneficios en el futuro, dejará de pagar por los mismos hasta 51.000 millones de euros. Como el tipo vigente era del 30%, las pérdidas extraordinarias en las que habría incurrido el sistema financiero serían, como mínimo de unos 170.000 millones de euros, cerca de un 17% del PIB.

Esta cifra monstruosa tiene múltiples implicaciones. Por ejemplo, en varios bancos constituye la mayor parte del capital regulatorio, que es la cifra por la que se juzga la solvencia de las entidades financieras, por ejemplo en los famosos test de stress. Sin embargo, si una entidad entra en liquidación, al acreedor no le serviría para nada cobrar en un derecho, a que una entidad que se liquida, pague menos impuestos sobre beneficios, que, evidentemente no tendrá. Por esa razón, el Estado ha garantizado la mayor parte de esos activos por créditos fiscales diferidos. Esto quiere decir que si una entidad financiera hay que liquidarla, la mayor parte del crédito por activo fiscal diferido de una entidad se transformará en una devolución fiscal: en que el Estado pagará el crédito. Si la entidad financiera tiene pérdidas contables, ese pago sería parcial.

De forma simétrica, con la normativa vigente, los primeros 170.000 millones de euros que a lo largo de los años ganen los bancos no pagarán impuesto de sociedades. La razón es que la mayor parte de estos DTAS no sólo están garantizados por el Estado, sino que además eran deducibles sin límite alguno desde el RDL 14/2013.

Esto ha generado diversos problemas en la reforma fiscal. El primero de ellos es que no se ha podido reducir el tipo del impuesto de sociedades a los bancos, que sigue en el 30%. Como ya advertía en mi libro “” , una parte importante de la solvencia de los bancos era el resultado de multiplicar estas pérdidas por el tipo vigente del impuesto de sociedades. Visto de otra forma, si hemos recogido en un balance el “derecho a pagar menos impuestos en el futuro”, si el tipo vigente disminuye habrá un menor ahorro fiscal futuro y el activo fiscal valdrá menos, deteriorando la solvencia de la entidad financiera.

Hay otra implicación importante: la banca en su conjunto va a tardar muchos años, si es que alguna vez lo hace, en ganar en España, 170.000 millones de euros. Esto va a lastrar durante mucho tiempo la recaudación del impuesto de sociedades. Para evitarlo, la nueva ley del impuesto de sociedades ha impuesto una limitación a la compensación de los créditos por activos fiscales diferidos, con efectos 1 de enero de 2014.

Esto significará que los bancos que tengan beneficios a efectos fiscales en 2104 y 2015 tendrán que pagar el impuesto de sociedades de forma efectiva, ya que no podrán compensarlo como hasta ahora con créditos por activos fiscales diferidos. De hecho, en 2015 los bancos ingresarán la cuota del impuesto de sociedades de los bancos correspondiente a 2014, y además los pagos fraccionados correspondientes a 2015.

Probablemente, este complejo y oscuro juego de las disposición transitoria 34ª y la Disposición Final 6ª de la ley del impuesto de sociedades, es lo que justifica la previsión de un incremento del 25% en la recaudación total del impuesto para el año que viene. Aún así, creo que la previsión me sigue pareciendo excesivamente optimista: no creo que las entidades financieras ganen tanto dinero en España y en consecuencia ingresen tanto impuesto de sociedades. Evidentemente, esta recaudación adicional está alargando el aval del Estado y disminuyendo la recaudación de las próximas décadas. Aún así, en mi opinión, es la mejor opción.

Es muy conveniente ser conscientes de la realidad: una economía necesita un sistema financiero. Las antiguas cajas, fundamentalmente, pero también los bancos han experimentado enormes pérdidas durante la crisis. Las gravísimas heridas necesitarán mucho tiempo para cicatrizar. Este imprescindible salvamento está lastrando el crédito que necesita la economía para funcionar, y de rebote, como hemos visto, la recaudación fiscal. Sin embargo, la alternativa de tener un sistema financiero quebrado, y sus consecuencias de fuga de capitales y pánico financiero son muchísimo peores. Aún así, la sociedad no lo aceptará si no se depuran las evidentes responsabilidades no sólo por mala gestión, sino también por corrupción. Es la otra medicina que necesitamos para sanar estas profundas heridas, financieras y también morales que nos deja esta crisis.

Hay 8 comentarios
  • Un artículo muy esclarecedor. Los avales son un apoyo a la estabilidad bancaria, más teórico que real porque, dada la situación de las cuentas públicas, es muy probable que lo que originase una situación de insolvencia en la banca podría llevar a una insolvencia del Estado con consecuencias difícilmente predecibles, pero al menos es un refuerzo a la confianza en la banca. El problema es que la banca se puede hacer muy dependiente de medidas de apoyo por parte del Estado, de modo que, si no resolvemos los problemas de la banca, podremos encontrarnos ante una escalada de mala gestión bancaria, mayor percepción de riesgo, pérdida de la confianza y mayores necesidades de apoyo público, hasta llevar a las finanzas públicas a un punto insostenible, porque algunas de esas medidas tienen un coste importante. Hay que aportar a la confianza, pero también buscar la responsabilidad bancaria y buscar vías para que el esfuerzo que hace el Estado no se traslade íntegramente en beneficios para el accionista, sino sobre todo para la sociedad en su conjunto.

    Un cordial saludo.

    • Lamentablemente el post no esclarece nada. Dado lo que ha estado pasando con el Santander habría sido mucho más ilustrativo que el post se centrara en cómo un banco que presta servicios malos (en Chile son horribles y carísimos) y con un bajísimo capital propio haya llegado a ser tan grande (en particular si su extraordinario crecimiento se explicaría por la relación con sucesivos gobiernos) y en cómo pudo sobrevivir los últimos 6 años sin un ajuste importante (aparentemente el fin de la fiesta es hoy).

  • Esto me parece una muestra más de la fuerte dependencia Estado-Banca a expensas de la sociedad. La creación de los DTAs es claramente un dispendio del Estado hacia la banca, creado de la nada. El propio artículo lo dice, que este derecho no sirve de nada ante una liquidación. Pero además, hete aquí que el Estado al hacer sus cálculos se da cuenta que no va a ingresar por este concepto en mucho tiempo, así que remiendo al canto: Nueva ley limitando este tipo de compensanción.
    No sé que expresión se puede utilizar para denotar una relación, la de la Banca con el Estado, con más vínculos e intereses que un lobby o grupo de presión, pero esa es la que existe y así - con intereses creados que nada tienen que ver con los de los ciudadanos - es complicado gobernar para todos.

  • Una economía necesita un sistema financiero de la misma manera que un cuerpo necesita un higado. Cuando crece un cancer, se extirpa el tumor y, dado el caso, se busca un transplante. En España, lo que han hecho los ultimos dos Gobiernos ha sido alimentar el tumor, por intereses espureos.

  • Me parece que se olvida que el Estado recauda de la banca un 30% si hay beneficios, es decir, que la relación de dependencia en todo caso es al revés: el Estado es quien se financia de la banca. El caso excepcional es el contrario.
    Esa financiación la pagamos los depositantes, los acreedores, los trabajadores bancarios, los accionistas y los deudores por la vía de pagar más o recibir menos por esa intermediación financiera. Mi opinión es que el negocio bancario debería estar exento del impuesto de sociedades siempre.
    La interferencia estatal en la definición pura del tipo de interés de mercado genera que éste sea espurio y eso impide (además de otras causas) que el mercado valore correctamente cualquier otro concepto económico.
    En todo caso, sostener que el Estado da a la banca cuando el 90% del tiempo es al revés me parece mucho sostener.

  • He sido directivo en uno de los grandes bancos mundiales y doy fe del enorme agujero de los bancos occidentales, que solo se ha parcheado . En España el agujero ha sido tan enorme y ni el fraude de la SAREB, ni las ayudas europeas, ni los DTAs lo han solucionado. Que se lo pregunten a Santander.

    Las democracias no tienen fuerza ni criterio para reorganizar la banca; los banqueros son demasiados poderosos, sea en USA, UK y no digamos en España. Hay dos clases de banqueros: los de origen academico y regulatorio, con visión cuantitivamente tramposa del riesgo y los de la City (intelectuales tipo Sherman McCoy), sin cultura ni principios morales. En medio políticos ignorantes que gustan vivir como reyes absolutistas modernos que reparten "regalías" y los auditores ¿independientes?
    ¿Porque no se separa la banca comercial, la de depósitos y créditos del resto? Los ingleses llevan tiempo pensandolo.... La banca que hace recomendaciones de inversión en los mercados, gestiona derivados, coloca (y compra) los bonos de los Estados y cuyos ejecutivos se hacen multimillonarios a base de estafas a sus propias entidades deben aislarse de la banca tradicional.
    Los mismo con los auditores, o con unos o con los otros y que respondan. Que se dote de capital y ayudas solo a la banca que financia la economía real. Por cierto, los agujeros de los estados: ¿qué gestor prudente puede justificar que se financien, si no es porque hay intereses personales distintos a los de su empresa? Metástasis.

  • Gracias a los tres por los comentarios. De todas formas, señores, se les ve enfadados, y desde luego hay motivos. Sin embargo, no hay que perder de vista la realidad. A las pocas horas de publicar este post, el Banco Santander, la entidad financiera más grande de Europa, y por supuesto sistémica a nivel mundial anunciaba una ampliación de capital. Eran nada menos que 7.500 millones de euros, la mayor ampliación de capital social de la historia de España. El Banco necesitaba capital social para terminar de cumplir los requisitos de Basilea III (fully loaded o al completo, es decir con todas las deducciones). Entre las deducciones de Basilea III estám los DTAS no garantizados por el Estado. Como se puede observar en la página 19 del informe de estabilidad financiera del FMI: el Banco era la tercera entidad de Europa en DTAS. Los dos primeros eran, obviamente, Bankia y el Banco Sabadell (por la adquisición de la CAM, eso sí con un Programa de protección de activos).
    Si la mayor parte de los DTAS no estuviesen garantizados por el Estado, ¿cuánto habrían tenido que ampliar los bancos de capital? ¿A qué precio? ¿Hubiesen vuelto las intervenciones?
    Dejo las preguntas en el aire, pero seamos realistas y no pensemos que la crisis ha terminado en el sector financiero (ni en la economía en general); y mucho menos que no ha dejado profundas heridas.

  • Yo, de oficio, soy informático. Desarrollo sistemas de gestión. Intento plasmar reglas de negocios en procedimientos automatizados. Siempre que un cliente me explica cómo trabaja su empresa y no le consigo entender se me enciende una luz de alarma: peligro, saco de nudos a la vista.

    Para mí, si la regulación hace que no se les puede bajar los impuestos a los bancos porque el efecto sería que los bancos pierden dinero, entonces la regulación es demasiado complicada. Y por lo tanto no se puede gestionar.

    Si no se puede gestionar la banca con la que nos va a caer encima...

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