Las Habilidades Cognitivas de los Políticos

En estos tiempos que corren a veces me pregunto qué tipo de personas deciden dedicarse a la política, cuáles son sus características, pero también qué están dispuestos a hacer, qué sacrifican, y a qué están dispuestos a exponerse. Está claro que  deberían tener habilidades especiales: inteligencia, capacidad de negociación y de liderazgo, voluntad de servicio y sacrificio, etc., pero también, en democracia representativa, deberían representar a todos los sectores de la sociedad para así poder responder a sus necesidades.  De todos modos, no está claro que siempre sea así, y dada la importancia de las decisiones que suelen tomar, es algo que deberíamos estudiar.

Algunos autores, por ejemplo en este , explican que individuos con habilidades menores se enfrentan a un coste de oportunidad menor de entrar en política, ya que sus salarios en el mercado laboral son más bajos, e incluso que para individuos poco honestos, el negocio de la política es muy lucrativo, ya que les ofrece muchas oportunidades de obtener beneficios. De todos modos, no está claro que aún siendo posible elegir políticos competentes, estos representen las necesidades y las preferencias de toda la sociedad. ¿Es la meritocracia incompatible con la representatividad?

Para contestar esta pregunta, una posibilidad sería comparar las características de nuestros representantes con las del resto de la población, pero, aún teniendo estos datos, nos faltaría información de las personas que se han dedicado a la política pero no han tenido éxito, normalmente porqué no han ganado las elecciones. Tendríamos un problema de selección, ya que sólo tendríamos datos de aquellos políticos que han llegado a representarnos, que puede ser que tengan mayores habilidades que los demás. Para poder solucionar este problema de selección deberíamos tener datos de los políticos, pero también de los que se han quedado por el camino y del resto de la población, y esto en la mayoría de los países resulta imposible. Por suerte, hay algunas excepciones, y una es el caso de Suecia, que ha permitido a Dal Bó y sus coautores escribir este , publicado el mes pasado en el Quarterly Journal of Economics.

Para la realización del artículo disponen de información sobre la capacidad de liderazgo, habilidades cognitivas, una estimación de la capacidad de ganar dinero en el mercado laboral, indicadores de clase social, y distintas características demográficas de los miembros del parlamento (MPs), pero también de políticos en los ayuntamientos, que en Suecia ofrecen la mayoría de los servicios públicos, y de la población en general. El hecho de tener datos de políticos en los ayuntamientos es importante, no sólo por la importancia de los servicios que proveen, sino para tener un número más elevado de observaciones, y  porque muchos MPs primero pasan por los gobiernos locales. En la Tabla I del artículo, que pueden ver a continuación, muestran las medias y desviaciones estándar para estas variables, con datos de todas las elecciones entre 1991 y 2010.

Observando esta tabla parece que la selección es positiva, los políticos parecen tener mayor capacidad de liderazgo, habilidades cognitivas, educación y capacidad de ganar dinero que el resto de la población. Esto se confirma en la Figura I, en la que se observan las distribuciones para los candidatos nominados, elegidos y el resto de la población. La selección es más positiva para los candidatos elegidos que para los nominados, parece que la distribución de los políticos elegidos se encuentra más a la derecha que la de los políticos nominados, y esta a su vez está más a la derecha que la distribución para la población en general. Obtener una medida de “competencia” de los políticos es complicado, pero los autores argumentan que estos cuatro indicadores pueden ser útiles y capturan diferentes dimensiones de lo que entendemos como “competencia” o “habilidad”.

Esta selección positiva puede deberse a que las élites sean las que tienen más facilidades para acceder al poder y a la vida política, pero claro, deberíamos asumir también que estas élites también tienen mejores características para explicar esta selección positiva. Frente al “elitismo”, otra posible explicación es la “meritocracia exclusiva”: la política selecciona a los más competentes, pero estos no son representativos de la sociedad y finalmente lo que los autores llaman “meritocracia inclusiva”: la política selecciona a los mejores individuos de todos los sectores de la sociedad. Para analizar la importancia relativa del elitismo y la meritocracia lo que hacen es comparar a los políticos con sus hermanos, que se han educado en el mismo entorno y pertenecen a la  misma clase social y descubren que la habilidad de los políticos está por encima de la de sus hermanos, pueden ver las distribuciones en la Figura II. Esto demuestra que es más probable que sea la meritocracia y no el elitismo lo que explique sus resultados.

A continuación, para determinar cuál de las dos meritocracias es la más importante, examinan el origen social de los políticos. Aún cuándo los políticos parecen estar en el grupo de individuos de la sociedad que percibe ganancias más altas, la clase social y las ganancias de sus padres parecen ser una replica de las del conjunto de la sociedad, es decir, los políticos no proceden exclusivamente de las élites, y esto se reproduce, aunque con algunas diferencias lógicas, en todos los partidos políticos. Pueden observar que la distribución de renta de los padres es mucho más uniforme que la de los hijos. Así que los autores concluyen que el sistema prevalente sería el de “meritocracia inclusiva”, según el cual la política selecciona a los mejores individuos de todos los sectores de la sociedad. Esto se puede observar en las Figuras V y VII del artículo.

Claramente, el ejemplo de Suecia  es muy interesante pero no se puede extrapolar a otros contextos. Los autores ponen énfasis en el hecho que Suecia es una democracia avanzada y muy antigua, y un ejemplo de buen funcionamiento institucional, pero a mi se me ocurren muchas otras razones por las que es difícil extrapolar los resultados de este artículo: razones históricas, preferencias de los votantes, características del mercado laboral, etc. Me pregunto si algún día vamos a poder tener acceso a datos similares para analizar el caso de España, pero lo veo difícil, ya que necesitaríamos datos muy detallados de toda la población, y de momento no están disponibles.

Hay 4 comentarios
  • Buenos días

    ¿No sería en España realizable, a menor escala, basándonos en el currículum de varios parlamentarios y diputados, y comparandolo con el perfil de ejecutivos en empresas?

    • Hola Adrián, creo que la comparación sería interesante pero no respondería la pregunta que se plantea el artículo. Lo ideal sería tener datos de ejecutivos, políticos y de la población en general, ya que los políticos también proceden de otras profesiones. En el artículo también comparan a los políticos con otras profesiones, como médicos y CEOs y encuentran que la distribución de la renta de los padres de médicos y CEOs es mucho menos uniforme que para los políticos, es decir, que tienden a proceder de familias con más recursos que las de los políticos.

    • Curriculum? Sería mucho más fiable si consideráramos los "ocho apellidos". A ver qué pasa.

  • Extrapolable a España desde luego no es.

    La democracia interna y representatividad dentro de los partidos ya deja que desear, pero además el sistema de listas cerradas para la elección de representantes, nos lleva a elección a dedo por la cúpula política. Amiguismo a tope.

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