Votando con los pies: flujos migratorios y felicidad

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Hoy en día es comúnmente aceptado que el bienestar de los países no puede compararse solo en términos de renta nacional, sino también en consumo de otros bienes no tangibles, la existencia de diferentes valores sociales y morales, así como distintas instituciones. Por ello, la obtención de comparaciones internacionales fiables para los niveles de felicidad tiene una relevancia política y económica evidente.

El hecho de que la mayoría de los indicadores de felicidad existentes se basen en respuestas a cuestionarios conlleva al menos dos tipos de críticas. Por un lado, esos resultados pueden verse afectados por una enorme cantidad de errores potenciales atribuibles a ambigüedades del lenguaje, poca comparabilidad de la escala y ambigüedades relacionadas con el periodo de tiempo relativamente al cual los encuestados han contestado. Sin ir más lejos, la propia palabra “felicidad” puede significar cosas diferentes a personas de diferentes naciones, cultura o estratos sociales. Por otro lado, una vez que los indicadores nacionales de felicidad pueden ser vistos como un producto de las instituciones y políticas económicas y sociales, es posible que estén sujetos a algún nivel de manipulación por parte de la autoridad política de cada país.

En recientemente publicado en , la revista de la , proponemos una metodología alternativa para obtener indicadores nacionales de bienestar que está basada en las preferencias relativas a diferentes determinantes de la felicidad que muchos millones de individuos revelan con su decisión de emigrar a determinados países en comparación con otros destinos potenciales alternativos, medida a lo largo de varios años. Nuestra hipótesis es que, en media, los individuos tienen acceso a información sobre los distintos destinos potenciales y toman decisiones racionales basadas en esa información. Como consecuencia, después de haber controlado por un conjunto de fricciones a nivel de país, como por ejemplo, políticas migratorias restrictivas o liberalizadoras, es plausible pensar que el tamaño y la dirección de los flujos migratorios efectuados por los migrantes originarios de determinado país rumbo a un conjunto de diferentes destinos durante varios años debería ser un buen indicador de sus decisiones óptimas.

De acuerdo con esto, la estimación de un modelo gravitacional para los flujos migratorios netos utilizando la base de datos de migración de la OCDE para el periodo 1995-2011 revela que los flujos migratorios responden a variables gravitacionales bilaterales como sean la renta, el idioma, la existencia de fronteras comunes y las políticas migratorias, así como determinantes económicos y no-económicos de la felicidad que han sido propuestos en la literatura. Estos últimos son de diverso orden: renta absoluta, renta relativa, características demográficas y sociales, desarrollo social, uso del tiempo, relación con los demás y características del lugar de origen. Además de controlar por los efectos de estas variables, incorporamos efectos fijos para controlar por los componentes no-observables que no estén relacionados con el bienestar, como la diferente dimensión de los flujos migratorios entre diferentes pares de países y otros componentes idiosincráticos.

Una vez se han tenido en cuenta todos estos factores, proponemos un índice de felicidad para comparaciones internacionales utilizando los coeficientes estimados asociados a cada variable determinante de felicidad. La importancia de este índex radica en la posibilidad de ser utilizado como un instrumento de política que permita ponderar, de acuerdo con las preferencias reveladas, la importancia relativa de un conjunto de variables e instituciones económicas y sociales.

La tabla de abajo muestra un resumen del índice para 112 países, con España apareciendo en el lugar 31, de rango medio-alto. Se observa que la mayoría de los países de rango alto tienen un nivel de renta elevada, mientras que los de rango bajo tienen un nivel de renta más reducida, aunque otras variables relativas a la libertad económica y a la seguridad también sean importantes en la construcción del índice. Para la mayoría de los países, un valor positivo (negativo) del índice se corresponde con flujos migratorios positivos (negativos), es decir, la mayoría de los países con un valor positivo del índex tienen inmigración neta, mientras que aquellos que tienen un valor negativo del índex registran emigración neta.

Para unos pocos países, la felicidad media autoevaluada y la demanda neta media observada no coinciden debido a la influencia de factores que no son considerados por los índices de felicidad existentes. A este respecto distinguimos dos tipos de países: los que tienen un índice de felicidad alto pero que registran emigración neta (14 países en su mayoría de renta media y economías emergentes) y aquellos que tienen un valor bajo del índice de felicidad, pero donde se verifica inmigración neta (14 países en su mayoría de renta alta y que pasaron por un período de transición a la economía de mercado). En ambos casos, la explicación para este desajuste parece residir en las características personales de los nacionales de esos países, bien como en las características de desarrollo social, y también en menor medida en las actitudes y creencias de esos individuos.

Concluimos que cualquier ranking de felicidad debe basarse en la mayor medida posible en preferencias reveladas en lugar de postulados ad-hoc de investigadores y políticos. En este contexto, el ranking que proponemos no se ve afectado por ambigüedades típicas de los índices basados en encuestas, y que pueden hacer no comparables los resultados de diferentes países. Como resultado, nuestra propuesta es una alternativa útil que puede ser utilizada en comparaciones internacionales.

Hay 13 comentarios
  • Nada de lo que se pone aquí tiene la mas mínima relación con la felicidad. La felicidad suelen ser cócteles de neurotransmisores en la cabeza producidos por diversas causas (drogas, comida, deporte, sexo etc) que nos despiertan para bien o para mal sensaciones placenteras.

    Obviamente esto aparte de tener un componente genético importante que no se puede filtrar de ningún modo (una persona puede recibir un cocktel de neurotransmisores a y otro b, bajo las mismas situaciones por pura genética), tampoco es un indicativo de absolutamente nada a perseguir, o imitar, o buscar etc, ya que el cerebro esta evolutivamente diseñado para funcionar en un entorno bastante diferente al que nos encontramos a día de hoy y por eso resulta que genera bastantes mas neurotransmisores placenteros haciendo cosas que nos van a resultar a largo plazo pésimas que no haciéndolas, (comer comida basura continuamente, consumir todo tipo de drogas etc).

    • Intentare explicarte la idea. Es muy simple. No se trata de medir la felicidad subjetiva de cada individuo sino de ver como millones de personas valoran caracteristocas institucionales en pais ralacionadas con las felicidad. Es decir, no se trata de ver si un cubano es mas feliz que un sueco sino de obsrvar que ese cubano sonriente daria su vida por escapar del infierno del comunismo mientras el sueco no abandonaria su pais por nada. Se trata de ordenar los paises en funcion de como sus caracteristicas institucionales contribuyen a la felicidad de los ciudadanos.

    • La idea es ordenar como los factores institucionales de cada pais contribuyen a la felicidad de sus ciudadanos.

      • La felicidad como comentaba son una serie de neurotransmisores que determinan nuestra conducta y tener unos niveles de felicidad elevados puede ser igual de malo o de bueno que tenerlos de cualquier otro modo.

        Mismamente yo puedo estar muy triste porque mi madre se acaba de morir de cáncer y que gracias a eso en mi cerebro se forme un estímulo que me lleve a dedicar miles de horas a su estudio y que al final termine haciendo avances increíblemente relevantes en su erradicación (mi tristeza ha beneficiado netamente a todo el mundo), o yo puedo estar muy feliz porque me he vuelto un adicto a los opioides y a partir de ahí dejar de comer, de trabajar, de cuidarme etc y acabar viviendo en la calle metiéndole un navajazo al primero que vea para robarle lo que lleve (mi felicidad gracias al caballo, se ha incrementado enormemente y no es que esto sea muy óptimo que digamos).

        Vamos que el problema no es tanto con el ranking en sí (que parece medir bastante bien en que países puedes estar económicamente mejor o peor y que preferencias puede tener la gente a la hora de vivir en un sitio u otro), sino eso de llamarlo de la "felicidad", porque todo eso de maximizar la "felicidad" e instituciones generadoras de "felicidad" y demás suena pésimo (como a demagogia política populista sin ningún fundamento, que te va a hacer que puntúes muy muy abajo en esa tabla en un tiempo récord).

  • Me surgen dos dudas:
    ¿Los individuos buscan maximizar su felicidad? Observando la sociedad muchas veces no se tiene esa sensación. Claro que, para empezar, tampoco está clara la propia definición de felicidad.

    Incluso suponiendo que el objetivo de los individuos es maximizar su felicidad, ¿tienen suficiente información para decidir adecuadamente en base a ese objetivo?

    • Gracias por la pregunta. Justo eso intenta responder el articulo. Si queremos tener un ranking de paises en funcion de como sua caracteristicas contribuyen a la felicidad es muy dificil hacerli basandose en encuestas subjetivas sino en preferencias reveladas basadas en informacion publicamente disponible.

      • Igual no me expliqué bien. La idea del artículo la entiendo y me parece muy buena. En lo que no estoy de acuerdo es que la gente emigre (o decida, en general) para maximizar su felicidad.
        Por ejemplo, muchos emigrantes tienen como objetivo conseguir dinero y luego volver a su país. Esta gente probablemente está sacrificando felicidad presente para conseguir una mayor felicidad futura.
        Por otra parte, para el inmigrante es muy fácil conseguir información sobre el nivel de renta, pero hay otros factores que es mucho más complicado conocer sin vivir en el país, como la cultura o el tipo de relaciones con los demás.

  • Dijo Confucio,

    There is good government when those who are near are happy, and when those who are far away desire to come.

    • Thank you. That sentence captures very well the insight of the paper.

  • Gracias por el post. Aunque he leído el post y el artículo y los comentarios de Tena Horrillo, todavía tengo dudas sobre el tema y los resultados de la investigación. Agradeceré a los autores que confirmen si he entendido correctamente los tres puntos siguientes.

    Primero, la preocupación principal es construir un nuevo indicador de felicidad. En Psicología, la discusión sobre felicidad está lejos de llegar a una conclusión, pero esta situación no ha sido obstáculo para que se construyan indices de felicidad a partir de cuestionarios. Estos índices han sido criticados y entonces los autores nos proponen uno nuevo. Tanto en el post como en el artículo, los autores dedican unas pocas líneas a los dos puntos anteriores. Aunque las líneas parecen suficientes para justificar la investigación, se omite el detalle que permitiría evaluar correctamente el aporte de la investigación. Por ejemplo, más allá de las deficiencias subjetivas de los cuestionarios y de los errores en la recolección y el procesamiento de datos objetivos, no tengo duda sobre su condicionamiento por prejuicios y manipulaciones (algo que décadas atrás ya se cuestionaba en estimaciones del PBI y otros datos; en la construcción de indicadores de pobreza; y en el uso de indicadores varios para la formulación de política económica).

  • Segundo, proponen un nuevo indicador basado en las preferencias reveladas de los migrantes internacionales. Sí, ya Lenin habría dicho que la deserción de los soldados rusos en la PGM era equivalente a votar con los pies. Más recientemente economistas y también teóricos de la evolución bio-cultural han insistido en su importancia (ver, p.ej., Boyd & Richerson “Voting with the feet: Payoff biased migration and the evolution of group beneficial behavior, JThBio, 2009), y probablemente los autores puedan justificar “...the preferences on different happiness determinants that many millions of people reveal with their decision to migrate to some countries compared to other potential alternative destinations,…” (p.164). Pero las teorías se refieren a personas consideradas individualmente que prefieren dejar un grupo social para unirse a otro y por lo tanto el primer paso es determinar en un grupo social quiénes podrían decidir emigrar. Además, las teorías (excepto Tiebout) no se refieren a las migraciones entre jurisdicciones políticas (p.ej., entre estados-nacion, o entre provincias o comunidades) y no puede ignorarse que muchas de las migraciones observadas se han debido a situaciones excepcionales de guerra en que la supervivencia es motivo prioritario. Estas consideraciones afectan la elección de los factores determinantes de la migración en distintas situaciones y no queda claro cómo se reflejan en los “different happiness determinants” usados en la investigación.

  • Tercero, la validación de un nuevo indicador requiere su aplicación a situaciones distintas a la considerada en la investigación. Sí, esto requiere nuevas investigaciones empíricas, pero si se hubieran detallado los dos puntos anteriores, se podría haber precisado el aporte del nuevo indicador a los indicadores existentes sobre la felicidad de toda la población de cada uno de los estados-nación (después de todo los países receptores de migrantes en el período considerado pueden definirse con stocks de poblaciones que han emigrado en distintos períodos de sus historias) y en particular en el caso de estados-nación con más de X millones de habitantes hoy día (por lo menos X>100) su importancia para analizar migraciones internas. Aunque el análisis de países cuyas poblaciones totales hoy tienen índice de felicidad alto (índice bajo) pero registran emigración neta (inmigración neta) es importante, no puede ignorarse la historia de cada país previa al período considerado. Por otra parte, sí tenemos algunos “experimentos naturales” sobre migraciones internas en países con poblaciones muy altas (el caso más claro es China en los últimos 30 años) que no pueden ignorarse.

  • Quedarse quieto no es sinónimo de felicidad.

    Buena parte de la migración se debe a razones económicas. Este análisis muestra países con economías ricas y con economías pobres.

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