Lo que las parejas lesbianas nos enseñan acerca de la desigualdad entre hombres y mujeres

La brecha de género en el mercado laboral se ha reducido significativamente en las últimas décadas. Sin embargo, hay una dimensión en la que las cosas cambian muy lentamente. La llegada de los hijos afecta de manera muy diferente a padres y madres. Mientras que la paternidad no afecta a la carrera profesional de los varones, las madres tienden a sufrir un descenso notable en sus ingresos y en su participación en el mercado laboral. estiman que el 80% de las diferencias salariales entre hombres y mujeres se debe a la maternidad.

Cabe preguntarse hasta qué punto el diferente efecto de la maternidad y la paternidad refleja factores biológicos o culturales. Las mujeres paren y pueden dar pecho, lo que podría inducir cierta especialización dentro de la pareja. También podrían existir diferencias en las preferencias de hombres y mujeres para dedicarse al cuidado de los niños, o normas sociales que favorecen que sean las mujeres las que se encarguen. Con el fin de cuantificar la importancia de estos factores, en un , Emily Nix y Martin Eckho Andresen examinan un grupo de control muy interesante: qué ocurre con las mujeres que tienen un hijo pero cuya pareja, en lugar de ser un hombre, es una mujer. ¿Se resiente su carrera profesional de la misma manera que en el caso de las madres heterosexuales? ¿Y qué ocurre con la carrera de sus parejas?

Los autores utilizan información de Noruega y su base de datos incluye unas 600 parejas lesbianas y un cuarto de millón de parejas heterosexuales. Las parejas lesbianas en su mayoría concibieron a su hijo a través de la inseminación in vitro, y es posible identificar tanto a la madre biológica como a su pareja. Las siguientes gráficas ilustran de manera muy elocuente los resultados. A la izquierda se observa la evolución salarial de las parejas heterosexuales. Los ingresos de ambos padres evolucionan de manera similar pero, tras el nacimiento de su primer hijo, las madres sufren un descenso de un 20% en sus ingresos mientras que la carrera de los padres prosigue normalmente. El impacto de la maternidad en las parejas lesbianas es muy diferente (gráfica de la derecha). En este caso la madre biológica experimenta una reducción de sus ingresos de únicamente un 13%. Su pareja, al contrario de lo que ocurre con los varones heterosexuales, sufre un impacto negativo en sus ingresos de cerca de un 5%. Otra diferencia notable entre madres homosexuales y heterosexuales es que, para estas últimas, la brecha salarial se perpetúa en el tiempo. En las parejas lesbianas se cierra al cabo de 5 años.

Evolución salarial de las parejas heterosexuales (izquierda) y las parejas de lesbianas (derecha)

La evidencia de las parejas lesbianas sugiere que el impacto negativo de la maternidad en la carrera profesional de las mujeres heterosexuales no se puede explicar únicamente por el impacto del parto y la lactancia. Cuando la pareja es otra mujer, este impacto es menor, es compartido, y desaparece a los pocos años.

Los autores también comprueban que esto no se debe a que las parejas lesbianas dediquen menos tiempo a sus hijos. Al contrario, observan que el desempeño escolar de los hijos de madres lesbianas es significativamente superior al de los hijos de familias heterosexuales, incluso a igualdad de ingresos familiares y nivel educativo.

Los autores también estudian la efectividad de las dos principales políticas públicas con las que los gobiernos intentan atenuar el impacto negativo de la maternidad: la baja de paternidad y el acceso a guarderías. Con la baja de paternidad se espera que los varones se impliquen más en el cuidado de sus hijos y esto permita a las madres una rápida reincorporación al mercado laboral. Para estudiar su impacto, los autores explotan la introducción en Noruega de 4 semanas de baja de paternidad a principios los 90 y las ampliaciones sucesivas hasta alcanzar las 14 semanas en 2013. Comparando las familias que tuvieron un hijo unos días antes y unos días después de cada reforma, se observa que no hay ningún impacto sobre el desempeño laboral de las madres. Sus ingresos caen en igual medida independientemente de las semanas de baja de las que disponga el padre. Tampoco se observa ningún efecto sobre la carrera profesional de los padres.

Lo que sí que resulta efectivo es aumentar la disponibilidad de plazas de guarderías. En este caso los autores estudian el impacto de un programa de subsidios a guarderías para niños de 1 a 3 años que el gobierno noruego inició en 2002 y que progresivamente fue extendido a lo largo de todo el país. Los ingresos de las madres son significativamente mayores cuando disponen de guarderías. En términos cuantitativos, las guarderías reducen en cerca de un 25% la brecha salarial producida por la maternidad.

En resumen, el excelente trabajo de Emily Nix y Martin Eckho Andresen demuestra que el impacto negativo de la maternidad sobre la carrera profesional de las mujeres (heterosexuales) no se debe únicamente al parto y la lactancia sino que refleja normas sociales y/o diferencias en preferencias. Además, el análisis de las políticas públicas muestra que, si los gobiernos desean rebajar esta brecha de género, es más efectivo mejorar el acceso a guarderías que extender las bajas de paternidad. Pero más allá de las políticas públicas, lo más importante es la selección de la pareja. Si quieren evitar que la maternidad penalice su carrera profesional, no hay nada como emparejarse con otra mujer.

Hay 24 comentarios
  • El impacto negativo "no se debe únicamente a diferencias biológicas sino que refleja normas sociales y/o diferencias en preferencias".

    Pero supongo que las "diferencias en preferencias" podrían deberse a "diferencias biológicas".

    • Mil gracias JesusR por tu comentario. Tienes toda la razón, lo único que podemos descartar con esta evidencia es que la brecha de género se deba únicamente a diferencias biológicas relacionadas directamente con el parto y la lactancia. Para evitar la confusión, he cambiado en el texto original "diferencias biologicas" por "el impacto del parto y la lactancia".

      • ¡Muchas gracias a ti!

        Otro análisis interesante sería la comparación de costes en términos de salario. Mirando las gráficas, da la sensación de que a nivel agregado (de pareja o familia) la pareja lesbiana está mejor que la heterosexual en términos salariales. Mientras que a nivel individual parece que la única que pierde es la mujer de la pareja heterosexual, puesto que a medio plazo (5 años) ambas mujeres en la pareja de lesbianas parece que están muy cerca del varón de la pareja heterosexual.

        • Exacto, esto es lo observan los autores cuando consideran la evolucion de la renta familiar.

          • Bueno, a nivel individual la madre lesbiana también pierde, aunque mucho menos (si interpreto bien los gráficos). En términos generales podría decirse que la maternidad va a implicar una pérdida de bienestar material (además de la pérdida salarial, los gastos se incrementan). Hay muchas parejas que no se la pueden permitir y quizá aquí haya una explicación de la baja tasa de natalidad en España.

            • Ferro y JesusR,

              Aquí podéis ver la gráfica donde se muestra el efecto sobre la renta familiar. En el caso de las parejas heterosexuales se produce un impacto negativo que dura al menos 5 años. Las parejas de madres lesbianas parecen recuperar su nivel de renta anterior a los 5 años.

    • No lo dudes. Las diferencias biológicas tienen mucho más peso en las decisiones que la cultura. De ahí que, desde bebés, las mujeres muestren mayor interés por las personas que por los objetos, por ejemplo.

  • Su última línea me causó risa. Hacía tiempo que no veía un uso tan burlón del análisis costo/beneficio de acciones alternativas. Gracias.

    En todo caso, para aquellas y aquellos que no perciben la ironía, conviene aclarar que la evaluación de alternativas de emparejamiento debe considerar todos los costos y todos los beneficios.

    En el párrafo final, como de paso, se habla de guarderías. Para mujeres y hombres que prefieren tener hijos y seguir solteros, muy probablemente es la mejor alternativa. Dudo, sin embargo, que necesariamente lo sea para parejas que tienen hijos y quieren vivir en pareja (suponiendo que otros pagan el costo total de las dos alternativas mencionadas en el texto, apuesto que muchos prefieren las bajas de paternidad si son generosas en su extensión). Pero entrar en estos temas me hace sentir "fontanero" social.

    • Enrique Uno,

      Gracias por compartir el sentido del humor 😉 Y también gracias por puntualizar que la conveniencia o no de estas políticas públicas depende de otros muchos factores (e.g. el efecto de ir a la guarderia sobre los niños) que en este estudio no se contemplan.

  • Gracias por el provocador texto, que sin duda abre vías de reflexión.
    Muy interesante el análisis de las parejas de lesbianas. Claramente en esta parejas las tareas del cuidado parecen compartirse en los primeros meses de la crianza, lo que implica una asunción de roles sociales de género por ambas partes, más o menos iguales; lo que no se deja claro es porqué desaparece la brecha posteriormente, ¿porque ambas partes se reparten el cuidado y por ejemplo optan ambas por jornadas reducidas, porque optan por delegar los cuidados en servicios o terceras personas y ninguna de las partes de la pareja deja el mundo laboral entiendo?.

    Cuando se realiza el análisis del impacto de los permisos de maternidad y paternidad, del alargamiento de este último, se señala que los salarios de las mujeres son muy similares a los de las madres cuyas parejas no cuentan con permisos de paternidad. Esta conclusión no me parece necesariamente negativa, lo que necesitaría conocer es cómo evolucionan los salarios de sus parejas, la brecha salarial, si tiende a reducirse, pues quizá lo que tienda a producirse es una reducción en los salarios de ambos componentes de la pareja en la medida en que opten por reducir ambos su jornada de trabajo y de ejercer un cuidado corresponsable en los primeros años de vida de las y los menores.
    Los recursos de las guarderías son necesarios para muchas personas, pero considero que se ha de realizar una reflexión sobre su "abuso" y el modelo de sociedad a construir.

    • Anabel,

      Gracias por los comentarios. En relación a por qué desaparece la brecha en el caso de las parejas de madres lesbianas, se observa que ambas vuelven a trabajar el mismo número de horas que antes, mientras que las madres heterosexuales trabajan menos horas (ver esta gráfica).

      También preguntas cómo afecta la extensión de la baja de paternidad a madres y padres. Como puedes ver en esta gráfica, no parece que afecte ni a los padres que disfrutan de la baja ni a sus parejas. Y gracias también por tu último comenterio sobre las guarderias. Tienes razón, en este artículo únicamente se considera el impacto sobre los ingresos de los padres, hay otras dimensiones muy relevantes, especialmente el impacto sobre el desarrollo de los niños.

  • Gracias por el post, muy interesante.
    Me pregunto si en el caso de que la pareja la formen dos varones se observaría algo similar, aunque en este caso no exista progenitor “biológico”. Es decir, ¿lo relevante es q en parejas del mismo género (sean dos mujeres o dos varones) no hay un reparto de roles como en las parejas heterosexuales? En el caso de las parejas de lesbianas, ¿es determinante q se trate de mujeres?
    Reconozco q no he leído (aún) el paper, y no se si los autores tienen alguna información o hacen mención al respecto.

    • Hola Pilar,

      Los autores también examinan las parejas de homosexuales varones pero desafortunadamente son muy poquitas las que tienen hijos (N=32) y es probable que esta muestra no sea muy informativa. Por si tienes curiosidad, aquí tienes la gráfica correspondiente.

  • Hola muy interesante me gustaría saber si los grupos comparados tienen el mismo poder adquisitivo, puede ser bastante importante este tema

  • Interesante artículo. Me pregunto si entre los 2.5 millones de familias heterosexuales de la base de datos hay algún subgrupo comparable al comportamiento de las 600 familias de lesbianas. Sería interesante para saber qué características tienen esas familias. Habrá suficientes parámetros en la base de datos para encontrar estos subgrupos? Porqur haberlos, haylos.

  • Genial análisis, gracias Manuel! Habrá que leer el artículo en profundidad, pero una duda que se me viene es si los autores controlan por las diferencias en el tipo de sectores y ocupaciones en el mercado laboral entre parejas hetero o del mismo sexo. En base a los resultados de Del Río & Alonso-Villar, 2018 (Rev Econ Household) estas diferencias pueden ser cruciales para la posición económica de mujeres emparejadas con una mujer versus con un hombre.

    • LR, JC e Izaskun,

      Gracias por el acertadísimo comentario, este es un tema fundamental. De hecho, las parejas lesbianas de la muestra son muy diferentes de la pareja media heterosexual. Tienen más edad, tienen mayores ingresos y más años de educación (aquí tenéis la tabla). Además, son parejas mucho más simétricas (la madre tiene en general la misma edad e ingresos que su compañera), lo que podría explicar parcialmente los resultados. Los autores son conscientes de que este es un problema importante, y hacen diversos análisis complementarios restringiendo las muestras de forma que sean comparables (ver por ejemplo esta gráfica). Estos ajustes no parecen afectar cualitativamente al resultado inicial, pero se pierde cierta precisión.

    • El hecho de que las lesbianas partan de ingresos superiores es muy significativo y si suponemos que se debe a una mayor creación de valor en sus respectivos trabajos quedaría explicado también la menor merma salarial y la posterior recuperación de sus ingresos. Este hecho es clave y ensombrece las posibles precipitadas consecuencias que pudieran sacarse a simple vista. Muy interesante. El elevadisimo coste de las guarderías es una barrera a la natalidad.

  • Si seguimos con la lógica del estudio, también sería interesante ver qué pasa con los hijos mayoritariamente que son cuidados por los progenitores durante el primer, segundo y tercer año de vida (por tramos), y los que se cuidan por otras personas (familiares o instituciones públicas o provadas -guarderías-). y digo los tres primeros años arbitrariamente porque aquí en España es el primer tramo de educación.

    ¿Qué diferencia hay entre el desempeño profesional a largo plazo? ¿Es inapreciable y tiene mucho más que ver con la posición socioeconómica de la familia, más que con la elección de los cuidados? ¿Qué impacto psicológico, si lo hay, tiene sobre los menores una u otra elección? Estas son algunas de las muchas preguntas que se me ocurren y podría ser interesante una investigación al respecto (puede que la haya?)

    • Anónimo XXL,

      Planteas una pregunta muy interesante. Mi lectura de esta literatura es que los resultados tienden a ser mixtos, seguramente porque hay mucha variación tanto en la calidad de las guarderías como en la calidad del contrafactual (quien se ocupa sino del niño). Uno de los co-autores de este artículo ha estudiado el impacto de la reforma noruega () y en este caso no parece, que de media, haya ningún diferencia, aunque el efecto podría ser heterogeneo. Otra referencia interesante es el reciente trabajo de Cornelissen y co-autores (), que también encuentra mucha heterogeneidad.

  • Viendo las gráficas hay cosas que no entiendo y no me cuadran. Según lo que interpreto, las mujeres heterosexuales sin excepción del estudio tienen una penalización en sus ingresos 4 años antes de tener su primer hijo bastante mayor que sus parejas. Habría que entender esto antes de concluir todo lo demás. Y luego en el caso de las parejas homosexuales, dada la gran dispersión de los resultados, las conclusiones podrían ser las que se indican en el artículo, o cualquier otra .. los resultados no pasan ningún test estadístico. Lo que yo interpreto de las dos gráficas es que las mujeres heterosexuales del estudio cobran menos que sus parejas y que las madres lesbianas se organizan posteriormente diferente que las heterosexuales... Lo demás que se indica no lo veo tan claro

    • Vic,

      Gracias por el comentario. Es cierto que los ingresos de hombres y mujeres heterosexuales no evolucionan exactamente en paralelo antes de tener un hijo. Creo que esto refleja sobre todo que la mujer es más joven que su pareja (2.5 años de media) y los ingresos tienden a aumentar más rápidamente cuando somos más jóvenes. (Cuatro años antes de tener el hijo la mujer media tiene 23.8 años y el hombre 26.3). Otro detalle importante es que en la gráfica los ingresos de hombres y mujeres están normalizados a cero el año antes de tener el hijo.
      También es importante el comentario que haces sobre si las diferencias son estadísticamente significativas. Lo cierto es que sí lo son. Esto se puede ver comparando los intervalos de confianza de las gráficas y, además, los autores también reportan los correspondientes tests en el artículo. La significatividad se pierde únicamente en alguno de los tests de robustez que realizan donde se reduce el tamaño muestral.

  • Enhorabuena por la investigación, muy interesante.

    Me gustaría preguntarle si los datos sobre los permisos de paternidad en Noruega son los que permite la reforma cogerse a los padres o si son los datos referidos a los días que efectivamente se cogen. Lo pregunto ya que son cosas muy diferentes ( pues en ningún caso los días de permiso son obligatorios disfrutarlos, además de que generalmente los días máximos que se pueden disfrutar por paternidad y maternidad se dejan distribuirlo según convenga entre el padre y la madre y como bien sabemos a pesar de que permitan cogerse los mismos días, si son transferibles generalmente acaban las madres cogiendo el máximo período) y tanto el estudio como la conclusión serían diferentes según se emplee unos datos u otros.

    Gracias por su atención.

    • Hola Elena,

      Muy buena pregunta. En este caso los días de baja de paternidad no son transferibles, si no se utilizan se pierden. Los autores comprueban con los datos que en efecto los varones noruegos hacen uso de casi la totalidad de la baja de paternidad. Por cada día adicional disponible se toman 0.83 días de baja.

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