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¿Tiene razón el 15-M?

El del Movimiento 15-M, o ¡Democracia Real Ya!, dice que la función de los partidos políticos debería ser la de “llevar nuestra voz a las instituciones, facilitando la participación política ciudadana mediante cauces directos y procurando el mayor beneficio para el grueso de la sociedad”. Una de sus principales peticiones es por tanto que los gobiernos estén centrados en los ciudadanos, porque piensan que en España no lo están. ¿Tienen razon? Según indicadores cuantitativos, en buena medida sí.

En este blog ya hemos señalado que el Movimiento 15-M tiene una clara justificación económica y, como no nos convencen muchas de sus de política económica, les hemos sugerido algunas políticas a reivindicar.

Pero este movimiento protesta especialmente por el sistema político y propone medidas para la eliminación de los privilegios de la clase política –como el “control estricto del absentismo de los cargos electos en sus respectivos puestos”– y sobre las libertades ciudadanas y la democracia participativa –como la “modificación de la ley electoral para garantizar un sistema auténticamente representativo y proporcional que no discrimine a ninguna fuerza política ni voluntad social”–. De este segundo aspecto se ha ocupado mucho Jesús en este blog, haciendo finalmente una propuesta de un nuevo sistema electoral para España.

Gobiernos centrados en las preferencias de los ciudadanos, ¿mande?

¿Tiene razón el 15-M al afirmar que en España los gobiernos no se centran en los deseos de los ciudadanos? Este parece un concepto etéreo, pero la literatura económica ha avanzado en su medición. En un reciente en el –del , una red europea de investigadores económicos con sede en Múnich–, y presentan una forma de medir hasta qué punto los gobiernos hacen caso al pueblo.

Hay varios índices de calidad de la “gobernanza”, que se usan en la asignación de la asistencia al desarrollo, por ejemplo, por la Asociación Internacional para el Desarrollo del Banco Mundial (), e influyen en las decisiones de inversión extranjera directa. Uno de los índices más usados es el Indicadores Mundiales de Gobernanza del Banco Mundial (), que estos autores critican.

Ivanya y Shah proponen un nuevo índice basado en las percepciones de la población, que pondera cuatro aspectos de la gobernanza: que responda a los deseos de los ciudadanos, que sea justa, que sea responsable y que responda de sus errores (se pueden ver los epígrafes incluidos en cada aspecto en el cuadro 1 del artículo y los detalles en más extenso). Para construir su índice se basan en tres oleadas (1994-98, 1999-2004 y 2005-08) de la Encuesta Mundial de Valores () y en el Sondeo Mundial Gallup (), complementados por otras cuatro encuestas, incluido el Informe Global sobre la Corrupción de . Al final usan 421.994 respuestas individuales sobre 74 preguntas distintas en 125 países. La base de datos está disponible previa petición a los autores.

Los economistas solemos desconfiar de las encuestas de opinión, prefiriendo basar el análisis en las acciones observables de los individuos y los datos de resultados, aunque esto está cambiando un poco en los últimos tiempos. En todo caso, los autores someten su índice a una amplia batería de contrastes para ver si está sesgado por efectos de intimidación o indoctrinamiento por parte de los gobiernos y esto no parece ser algo preocupante en la mayoría de los países.

¿Cómo sale España en la foto?

En el índice basado en el Sondeo Mundial Gallup, que va de 0 a 1, en Europa los países con mejor gobernanza son los escandinavos y el Reino Unido (por encima de 0.67), apareciendo Rusia y algunos países de la antigua URSS con la peor (por debajo de 0.34). Fuera de Europa, entre los mejores está Australia y entre los peores algunos africanos (pero no hay datos de China ni de otros países). Como se ve en el gráfico, España aparece en un lugar intermedio, en el tramo entre 0.50 y 0.58. Aunque puede haber problemas en la comparación entre países, estamos peor que Francia pero mejor que Italia.

Mirando la secuencia temporal con el índice basado en la Encuesta Mundial de Valores, ha habido una mejora entre 1994-98 y 1999-2004 a nivel mundial, pero no después. España pasa de 0.47 (1995) a 0.56 (1999) a 0.59 (2007).

Es decir, que España no está muy mal en estos índices de gobernanza, sino en un lugar intermedio en el contexto de la Unión Europea. Claramente hay un gran margen para mejorar y los incontables casos de corrupción que venimos sufriendo lo demuestran. Pero el impulso desencadenante del 15-M ha sido la intensidad de la crisis económica. Como una persona en una asamblea organizada por el 15-M el pasado día 15, “las neveras de los parados están vacías”. Es muy probable que cuando se haga la próxima encuesta, el valor del índice de gobernanza español baje.

En un plano más general, un análisis con esta rica base de datos internacional sobre la relación entre estos indicadores de calidad de la gobernanza y las características de los sistemas de gobierno (proporcional o mayoritario, etc.), complementado con datos sobre resultados económicos, podría ayudar a que las propuestas de cambio del sistema político estén fundamentadas sobre bases cuantitativas más sólidas.