Todo lo que era sólido

Roma

¿Se acuerdan de cuando atábamos perros con longaniza? Me refiero, claro está, a la época de la burbuja que acabó en 2007, que tan bien ha retratado Antonio Muñoz Molina en  (cuyo título tomo prestado).

Pues resulta que en ese periodo, que ahora nos parece El Dorado, los hogares no estaban en realidad en una situación económica tan magnífica como la recordamos (aunque ciertamente era mucho mejor, recordemos a los parados). Además, el aumento de la desigualdad, que tanto nos preocupa últimamente, fue bastante mayor durante la primera mitad de la pasada década.

Gracias a la reciente publicación de la  (EFF, glosada aquí), ya podemos conocer la evolución de la renta de los hogares españoles durante toda la primera década del siglo XXI. Y no es nada halagüeña: la renta media cayó alrededor del 10% y la renta del hogar mediano casi un 13%.

Explicaciones inválidas

Sería normal creer que este declive se debe solo al periodo inicial de la crisis, pero no es así. Cierto, la renta media de los hogares cayó alrededor del 3% entre 2007 y 2010, pero ya venía cayendo desde 2001. Así que la crisis no explica por sí sola la evolución durante la década.

También podríamos sospechar que la media no sea representativa y que haya habido una evolución muy distinta entre los hogares más pobres y los más ricos. Veamos pues la senda para varios puntos de la distribución de la renta --junto con la media-- en el siguiente gráfico (que recoge la renta anual del hogar corregida por la inflación y expresada en miles de euros de 2011 según la EFF, elevando a poblacionales los datos muestrales):

renta01-10

La media refleja mejor lo sucedido en la mitad superior de hogares: tanto en el percentil 95 (que deja por encima el 5% de hogares con mayor renta) como en el 85, la renta cayó entre 2001 y 2007. Los hogares de la mitad inferior (es decir, de la mediana para abajo) pierden renta media entre 2001 y 2004 pero luego la recuperan entre 2004 y 2007 (por ejemplo, en el percentil 10 sube un 9%). En todo caso, la caída entre el principio y el final de la década es general.

Digresión: La desigualdad

Hagamos una corta digresión para ver la evolución de la desigualdad, completando la información que di aquí (y de paso saldo mi deuda con Javier Andrés y con nuestro fiel lector Jorge Bielsa). Veamos tres ratios de renta: entre los muy ricos y los muy pobres (percentil 95/percentil 10), entre los muy ricos y la mediana, y entre la mediana y los muy pobres:

desigualdad01-10

En 2001 los muy ricos tenían una renta 10 veces superior a la de los muy pobres, en 2004 era 12 veces mayor, pero para 2007 este incremento se había anulado. El aumento de desigualdad entre los extremos al final de la década palidece frente al habido en su inicio. Por otra parte, las oscilaciones se deben sobre todo a los cambios en parte superior (la renta de los muy ricos).

Las causas del misterio

Volviendo ahora a nuestro misterio, ¿cómo pudo caer la renta media de los hogares antes de la crisis? La paradoja se agrava al recordar que entre 2001 y 2007 el producto interior bruto (PIB) real creció casi un 20%. Como la población creció un insólito 10%, el PIB per cápita creció otro 10%. (*)

Parte de la explicación proviene de que, como señalan  y  en  reciente, la renta total en 2001 en la encuesta es un 9% menor que la de la contabilidad nacional, ampliándose la divergencia hasta el 17% en 2007. En la EFF, la renta por persona --en vez de por hogar-- se mantuvo prácticamente constante entre 2001 y 2007 (cayó un 0.6%). La razón es que, si bien la renta total de los hogares cayó un 5.7%, el tamaño de los hogares también se redujo, un 5.1%. Esta última reducción se debió sobre todo a que hubo una gran creación de hogares, porque un mayor número de jóvenes decidió irse de casa y por la inmigración. (Por la misma razón, las variaciones de la renta media de los hogares al inicio de la crisis se debe en parte al comportamiento opuesto de estas magnitudes.)

Una alternativa, posible con los microdatos, sería calcular la renta media ponderando a cada miembro del hogar de forma distinta (p. ej.  da un peso de 1 al cabeza de familia, 0.5 a los siguientes adultos y 0.3 a los niños).

El periodo más llamativo es 2001-2004, por la caída generalizada de la renta. El análisis de este periodo confirma que no se trata solo de aspectos estadísticos. Por una parte, podemos comparar la evolución de la renta en el total de hogares de la encuesta con el llamado "panel estable", es decir, aquellos hogares en que la composición adulta no cambia entre 2001 y 2004. Según Arellano y Bover, de esta comparación se deriva que solo el 18% de la caída de la renta en ese periodo puede atribuirse a cambios de composición. Por otra parte, en la EFF la reducción de la renta va acompañada de una caída del gasto en alimentación y otros bienes no duraderos que es coherente con la información de la Encuesta Continua de Presupuestos Familiares del INE (ver de Bover).

Dejando aparte estos cambios de composición, hay una causa económica que determina la pobre evolución de la renta de los hogares: el decrecimiento de la productividad.  En efecto, la llamada productividad total de los factores (ver aquí), que mide el cambio de la eficiencia en el uso del trabajo y el capital, muestra y una caída adicional del 0.8% entre 2007 y 2010, arrojando una caída total durante la década del 3.8%.

Conclusiones

Concluyo con el comentario final del de Arellano y Bover:

La comparación con la situación actual nos podría llevar a la tentación de recordar esos años con añoranza. Sin embargo, el estancamiento si no el retroceso de la prosperidad de los hogares que reflejan las estadísticas microeconómicas del “boom” nos deben alertar acerca de la estrecha relación entre las anomalías de entonces y las penurias de ahora.

La principal anomalía económica de nuestra primera década del siglo XXI ha sido la caída de la eficiencia, de la que hemos hablado a menudo en este blog (por ejemplo aquí). Sin mayor crecimiento de la productividad, la renta media no podrá crecer de forma sostenida y tampoco serán viables medidas eficaces para reducir la desigualdad. En otra época hubiera insistido en la necesidad de poner en práctica reformas estructurales para lograr ese fin. Pero creo muy improbable que en el año y medio de legislatura que resta el Gobierno vaya a llevar adelante alguna reforma estructural, así que me lo ahorro.

_____

(*) Esta cifra seguramente caerá cuando el INE actualice la serie de población entre 2001 y 2010 con el Censo de 2011, que ha arrojado una población mayor que la estimada inicialmente.

Hay 16 comentarios
  • Excelente artículo. Habría que reflexionar sobre los problemas estructurales de la economía española, que una cierta bonanza económica hizo que quedasen en segundo plano en esa época. Incluso, ¿cuánto del exiguo crecimiento de la productividad aparente del trabajo en aquellos años se debía a crecimiento en la productividad del total de los factores? El crecimiento continuadamente bajo de la productividad era preocupante. También lo era el desempleo estructural centrado en determinados lugares, entre las mujeres, entre las personas con menor nivel de estudios, los jóvenes, los parados de larga duración, los discapacitados... Hoy el problema es acuciante.

    • Gonzalo, incluso la variación de la productividad aparente del trabajo durante el periodo 2001-2007 fue negativa, e igual a -0.2% (miles de PPC de 2005 por ocupado, ver ). Sobre los problemas estructurales de la economía española llevamos reflexionando cinco años en este blog. Están discutidos en los libros que aparecen en la columna izquierda de este blog.

  • ¿Es interesante estudiar la desigualdad cuando los que menos tienen tienen mucho (o al menos bastante)?

    • Escéptico, yo creo que sí es interesante. Para empezar, hay medidas de desigualdad que miden precisamente cuánto tienen los que tienen menos, p. ej. qué porcentaje de la población está por debajo del 60% de la mediana o del umbral de la pobreza. Y comparar esas cifras entre países es interesante. O examinar la evolución de medidas de desigualdad a lo largo del tiempo para un mismo país o área. Ambas cosas las hice en mi entrada anterior. Pero creo que sugieres que la desigualdad nos preocupa más en los malos tiempos que en los buenos y probablemente sea cierto (esto explicaría que nos preocupara más ahora que en 2001-2004).

  • Yo ya no entiendo nada, sin rastro de ironía pregunto ¿Cuándo se supone entonces que empezamos a vivir por encima de nuestras posibilidades? ¿en el 93?

    desde hace unos años que empecé a intentar ser un ciudadano algo más informado en la medida de mis capacidades, siempre me pasó que cuando veía datos de pib per cápita españoles posteriores al 2000, siempre me parecieron más altos de lo que yo pensaba. Será que estoy sesgado porque he vivido siempre en una de las regiones más pobres del país, o que mi ideología izquierdosa no me dejaba aceptar una realidad que yo deseaba peor, para poder así criticar a los malvados neoliberales.

    sin embargo, artículos como este vuelven a hacerme desconfiar de los datos. Que en 2001 la mediana de la renta anual de las familias estuviera cerca de 30.000 de 2011, así de entrada no me lo creo ni jarto vino. He ido a la encuesta a ver si estaban los valores de los percentiles 40 y 30, pero parece que no se puede acceder

    • Maese Alcofribas, el percentil 30 en 2001 eran 18.000 euros (en precios de 2011). Se puede ver rápidamente en los cuadros descriptivos mirando la mediana del intervalo de percentiles 20-40. La mediana en 2001 en euros de 2001 eran 22.000 euros (ver , cuadro 1).

      Ten en cuenta que el tamaño medio de los hogares en 2001 era, en la EFF, de casi tres miembros (nota al pie núm. 6 de ), con un rango de variación grande. No sé cuántos miembros del hogar trabajan en la mediana, pero si los dos miembros de la pareja trabajan, 30.000 euros brutos anuales me parece razonable.

  • Muy interesante. A título personal, me parece que puede ser engañoso fijarse en la renta de los hogares, precisamente por el cambio en su tamaño que se comenta. ¿No sería conveniente tratar la desigualdad entre individuos? Esto se puede hacer o bien con la renta per cápita o aplicando una escala de equivalencia, como se menciona en el artículo... pero en cualquier caso calculando las rentas medias ponderando a cada hogar por el número (real) de sus miembros. En fin, es un indicador de una desigualdad "distinta", pero al menos igual de relevante.

    • Sara, en efecto, no hay una medida única de renta ideal. Depende de para qué quiera usarse. En este sentido, las tres medidas alternativas pueden ser valiosas. En defensa de mirar al hogar como unidad relevante, vuelvo a citar a Arellano y Bover en el mismo artículo:

      La renta por hogar es un concepto importante, en la medida en que los miembros de un hogar comparten riesgos y disfrutan del consumo de bienes comunes tales como los servicios de vivienda o los equipamientos.

  • Muy interesante el artículo, demuestra que la creencia popular de que desde la llegada del euro las familias han perdido poder adquisitivo tiene una base.

    Lo que no termino de ver claro es lo de la productividad, está claro que la productividad marca un tope máximo , pero más allá de eso no creo que tenga mucho efecto en los salarios. Por supuesto todo crecimiento de la productividad siempre será bienvenido, sobretodo si termina repercutiendo en todos.

    • Gregorio, a medio-largo plazo, en una economía de mercado 'normal', el crecimiento salarial está determinado esencialmente por el de la productividad. Tienes razón en señalar que la española no ha sido una economía normal. Por ejemplo en (cuadro 1) muestran una estimación (mía y de coautores) donde se ve que los salarios apenas han respondido (a corto plazo) a la productividad. No recuerdo trabajos más recientes (y más rigurosos) que hayan estudiado si esto ha cambiado en los últimos años (ojalá sí).

  • "¿cómo pudo caer la renta media de los hogares antes de la crisis? "

    Seguramente porque fué la caida de las rentas lo que precipitó la crisis y no al revés.
    Si esto es así, las medidas de política económica a adoptar para salir de la crisis son radicalmente opuestas a las habitualmente propugnadas.

    La evolución de los salarios, por otra parte, depende más, probablemente, de lo que se solía llamar "los avatares de la lucha de clases" que de la evolución de la productividad.Crecimientos importantes de la productividad sólo se trasladan a los salarios si el poder de negociación de los trabajadores no está bajo mínimos como sucede actualmente.

    Saludos

  • El dorado fue por el exceso de credito, llegado desde Europa que casi nos lleva a la ruina, exceso de credito empleado en construir y en obras publicas no en crear nuevas industrias...quien nos salvo,? Alemania pocas ganas tenia, esta vez fue la intervención de...Strest test Timothy Geithener "Dejar caer a Grecia crearía una espectacular crisis de confianza", escribe Geithner en su libro sobre la gran recesión, Stress test: reflections on financial crisis (Test de resistencia: reflexiones sobre la crisis financiera) que este lunes llegó a las librería estadounidenses. En este contexto, verano del 2012, cita a España. Pensó que podría ser el siguiente, junto a Portugal, de quedar al margen. .

  • La pérdida de valor monetario de los inmuebles nos induce a creer que los hogares españoles se han empobrecido, pero esta afirmación necesitaría de algunas matizaciones.
    Para analizar la evolución de la renta en el tiempo, homogeneizamos las cifras con el IPC. La hipótesis subyacente es que toda la se dedica la consumo, cosa inexacta, aunque el error será tanto menor cuanto menor sea la tasa de ahorro.
    Para el ahorro y la riqueza este índice no vale, necesitaríamos un índice de precios de los activos en que se materializa este ahorro anual o acumulado. Entonces las variaciones en el precio de mi casa no me harían más rico o más pobre, la casa me sigue produciendo la misma utilidad.

    • Donde dije
      "la se dedica la"
      quise decir
      "la renta se dedica al"
      Perdonen la molestias

    • Analfabeto, deflactamos la renta con el IPC para poder comparar rentas de años distintos (cuando suben los precios el poder de compra baja) y porque capta una cesta de bienes y servicios en que la persona podría querer gastar esa renta durante el año en que la percibe. Si la persona ahorra podríamos querer deflactar esa parte con el IPC de años futuros (cuando se gastaría esa renta) y, por la misma razón, si se gasta parte de su renta en el extranjero la deberíamos deflactar por un IPC de otro país (aplicando también el correspondiente tipo de cambio). Igualmente, distintas personas consumen determinados bienes y el IPC es una cesta que corresponde a la media de los consumidores españoles; seguramente el hogar que está en el percentil 10 tiene una cesta de consumo distinta de la del percentil 95 y sin embargo deflactamos las rentas de distintos niveles por el mismo índice. En suma, es una aproximación, pero es bastante razonable.

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