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Los regalos, aún los de Reyes, tampoco son gratis: videoconsolas y efecto sobre la lectura en PISA

(De Antonio Cabrales y Florentino Felgueroso). No conocemos bien la tecnología de producción de regalos que usan los Reyes Magos, pero nuestros datos indican que pueden producirlos y distribuirlos sin usar recursos ni tiempo, desafiando las leyes de la física (por cierto, un “scoop” de Drugevijesti, sus apellidos son Trichet, Bernanke y Mohohlo). Y, sin embargo, hoy vamos a mostrar que ni aún así existe algo gratis. Uno de los regalos de Reyes más deseados son las videoconsolas y aparatos similares (). Y la evidencia empieza a decir que las videoconsolas tienen efectos negativos, particularmente notables en la lectura.

Vamos a comenzar con una evidencia descriptiva internacional muy sugerente, que muestra unas correlaciones (negativas) muy robustas entre resultados en lectura y uso de videoconsolas. Y para estar más seguros de que no hay un problema de causalidad inversa o variables omitidas, les contaremos después un experimento controlado que deja poco margen a la interpretación.

La evidencia internacional viene, cómo no, del examen de PISA. Estos exámenes ponen en todas las ediciones el acento principal en una de las dimensiones (matemáticas, lectura o ciencia). En el último examen, hecho en el 2009 y cuyos resultados se publicaron recientemente, el énfasis era en lectura. Y el cuestionario que rellenan los estudiantes tiene varias preguntas que son útiles para nuestra preocupación de hoy.

Una de esas preguntas es: “¿Tienes alguno de los siguientes aparatos en casa?” Uno de esos aparatos es “Consola de videojuegos, por ejemplo, Sony Play Station TM”. Las respuestas posibles son: “Sí y la uso”, “Sí, pero no la uso” y “No”.

La otra pregunta que vamos a explotar es: “¿Cuánto tiempo usas aproximadamente al día para leer como diversión?”. Las respuestas posibles son: “No leo por diversión”, “30 minutos o menos al día”, “Entre 30 y 60 minutos”, “De 1 a 2 horas al día”, “Más de 2 horas al día”.

Lo que sigue es casi un Drugevijesti Visual y Básico, porque nos parece que en este caso los gráficos se comentan con muy poco esfuerzo. Por cierto, para los que como Cabrales tengan presbicia, los gráficos se amplían algo si se pincha en ellos. Luego, dando al botón de ir atrás del navegador, se vuelve a la página.

Primero, y para calentar motores un gráfico con las tasas de propiedad de videoconsolas por países.

Una observación curiosa. España está muy arriba en la tabla en posesión, pero no tanto en uso. Es tentador sacar la conclusión de que la videoconsola es un símbolo de estatus para las familias, que lo consiguen para los hijos (con la ayuda de los magos de Oriente o el antiguo crédito fácil) sin pensar mucho en las consecuencias. Habría que estudiar el problema en más profundidad para atreverse con esa conclusión, claro.

Ahora les ponemos un gráfico en el que para cada país vemos la diferencia media en los distintos exámenes entre el grupo que usa videoconsolas y el que no la usa (la tenga o no la tenga).

Este gráfico es bastante revelador. Con unas pocas excepciones (que ocurren en países en desarrollo para los cuales la posesión del artilugio es un puro indicador de estatus socioeconómico) el uso de videoconsolas tiene una correlación negativa clarísima con los resultados en lectura. Y no tan clara, pero también negativa, con los resultados de matemáticas y ciencia. Por cierto, el gráfico sería muy parecido (aunque no idéntico) si ponemos la diferencia de notas entre el grupo que tiene y el que no tiene videoconsolas (porque como se veía en el primero, la mayor parte de los que la tienen la usan).

Para entender lo que pasa es útil ver el siguiente gráfico que nos relaciona el tiempo que dedican a la lectura por diversión los chicos según sus respuestas a la pregunta de las videoconsolas.

Como se puede ver con facilidad, el uso de la consola tiene una correlación negativa clarísima con la lectura.

Casi podemos oír mientras escribimos esto a nuestro buen amigo Manuel Bagüés decir: “todo esto está muy bien, queridos, pero no prueba en modo alguno que haya una causalidad entre posesión de videoconsolas y peores notas en PISA o en lo que sea”. Y Manuel tiene razón, podría ser perfectamente que el tipo de niños que va a tener malas notas en lectura pase lo que pase se siente muy atraído por el aparatejo y se ve repelido por los libros, de manera que ni los toca si no son obligatorios.

Afortunadamente un par de psicólogos (Weis y Cerankosky) han realizado un experimento que prueba que lo que hemos visto en PISA no es una pura correlación entre uso de consolas y malas notas, sino que hay una firme causalidad detrás. Y que el mecanismo es el desplazamiento de otras actividades (el estudio se puede ver y una descripción en un excelente blog de ciencia ).

A 64 estudiantes de entre 6 y 9 años que participaron en el experimento, y que no tenían consolas antes del mismo, se les hizo unos exámenes de nivel en lectura, escritura y matemáticas para empezar. Luego se les asignó al azar a dos grupos. A uno de los grupos se le daba una consola (la PS2) al comenzar el experimento, y al otro grupo se le daba la consola al concluir el mismo, cuatro meses más tarde.

El grupo que recibió la consola inmediatamente tuvo resultados claramente peores que el que no la recibió. Aprendieron menos de lo esperado en lectura y escritura, y tuvieron peores notas en esas asignaturas y más problemas en el colegio. Y el mecanismo es equivalente al que ya hemos presentado con PISA, el tiempo dedicado al aprendizaje fuera de la escuela fue muy diferente entre los grupos. Los que no recibieron videoconsola la usaron una media de 9 minutos al día (generalmente en casa de amigos), y los que sí la recibieron una media de 40 minutos. Y las actividades académicas ocuparon 32 minutos en media para los que no tenían consola y 18 para los que sí tenían.

La conclusión es evidente. Como ya saben todos los padres, el uso de la videoconsola tiene que ser controlado estrictamente. Pero como tampoco queremos que tiren la consola a la basura inmediatamente, les dejamos con una pieza de evidencia más. Veamos la nota media de los distintos grupos pero separada por el tiempo de lectura por diversión.

Como verán, los chicos que usan la consola lo hacen peor que los que no la usan, cuando leen poco. Pero si leen mucho, el orden se invierte. Sospechamos que estos chicos que leen más de una hora y luego usan la videoconsola son representativos de aquellos de nuestros lectores que se están preparando para escribir un comentario furioso: “yo usaba la videoconsola todo el rato y tengo tres doctorados (o soy CEO de una gran multinacional)”. Pero además sugiere una estrategia maquiavélica para los que ya tienen consola: “la vas a usar si primero lees una hora y media este libro”. A veces, la letra con consola entra.