Shakespeare tiene razón

“Mi querido señor, en el hombre y en la mujer el buen nombre es la joya más inmediata a sus almas. Quien me roba la bolsa, me roba una porquería, una insignificancia, nada; fue mía, es de él y había sido esclava de otros mil; pero el que me hurta mi buen nombre, me arrebata una cosa que no le enriquece y me deja pobre en verdad.” Son palabras de Iago en el tercer acto del Otelo de Shakespeare. Son palabras que pueden venir en mente contemplando el incremento en la morosidad. En España como en mucho otros países.

En todas las sociedades dejar de pagar una deuda no tiene solo las repercusiones inmediatas previstas por el contrato y por la legislación. Tiene también una repercusión sobre la reputación del deudor y por lo tanto sobre su capacidad de participar en transacciones futuras.

Esto tiene aspectos positivos y negativos. Entre los aspectos positivos, la preocupación del deudor por su buen nombre le proporciona incentivos implícitos a cumplir con sus obligaciones, más allá de los incentivos explícitos previstos por el contrato y por la legislación. También parece positivo que la transmisión de información a terceras partes mejora la habilidad de los agentes económicos de determinar el grado de confianza que merece cada individuo.

Entre los aspectos negativos está el “falso positivo” o el “error de omisión”, es decir la posibilidad de que el incumplimiento no se deba exclusivamente a la conducta del individuo y que lleve a la sociedad a subestimar el nivel de confianza que este se merece. Lo que es más grave es que un error de este tipo tiende a perdurar en el tiempo, porque la desconfianza dificulta la generación de nueva información sobre el individuo.

Todo esto implica que es muy importante reflexionar sobre la cantidad de información que se hace pública sobre el cumplimiento y el incumplimiento de las obligaciones contractuales:

  • ¿Habría que proporcionar solo información negativa (es decir sobre incumplimientos) o también información positiva (es decir sobre cumplimientos)?
  • ¿Habría que proporcionar solo información sobre transacciones financieras (deudas pendientes, impagos, ejecuciones hipotecarias) o también sobre otras transacciones no financieras u obligaciones no contractuales (alquileres, recibos de gas, luz y teléfonos, multas)?
  • ¿Habría que dar acceso a la información disponible solo a las entidades de crédito o también a otros operadores (arrendadores, operadores de telecomunicación)?
  • ¿Tenemos que creer que los mercados proporcionarán la información socialmente óptima, o pueden existir externalidades (informacionales,  estratégicas) que hagan deseable la intervención publica para promocionar la creación y la transmisión de información socialmente optimas?

Son preguntas importantes. Siempre lo han sido. Pero en la crisis actual son aún más importantes por la cantidad de hogares cuyos nombres han sido y serán hurtados (ojo, al decir hurtados estoy citando a Shakespeare). Es por esto que se me ha ocurrido plantearlas en un post.

Pero son preguntas difíciles para las que no existen respuestas obvias. Hay una literatura económica muy extensa sobre el argumento. Sabemos que la luz del sol es frecuentemente el mejor desinfectante. Pero no lo es siempre: no siempre es mejor tener más información. Así que ningún economista sensato propone una solución “one-size-fits-all.”

¿Qué es lo que me propongo entonces?

  • Mencionar muy brevemente las principales fuentes de información sobre deudores en España.
  • Aprender de los lectores de Drugevijesti a través de
    • Sus comentarios;
    • Sus respuestas a un cuestionario de crowdsourcing.

La información sobre deudores en España

La Central de Información de Riesgos del Banco de España () proporciona principalmente información sobre el pasivo de clientes de entidades financieras. Todas las entidades financieras tienen obligación de comunicar los riesgos que individualmente superen los 6.000 euros, así como la morosidad relativa a estos riesgos. La CIRBE facilita gratuitamente información global sin desagregar entre distintos créditos, ni especificar las entidades con las que el titular se encuentre endeudado.

Los dos principales credit bureaus privados que operan en España son y . Ambos proporcionan tanto información sobre morosidad como información sobre el pasivo de y el cumplimiento de los deudores. La información se limita a los clientes de las entidades participantes que tienen que ser entidades de créditos obligadas a declarar a la CIRBE y operadoras de telecomunicaciones.

¿Porqué crowdsourcing?

Los lectores de Drugevijesti recordarán un post de Vicente Cuñat en el que había llevado a cabo un experimento de crowdsourcing. En sus palabras “El crowdsourcing es un término moderno (y por cierto, de difícil traducción al castellano) utilizado para todo tipo de procesos en los que se subcontrata la resolución de un problema a un grupo de personas que trabajan independientemente.” Me remito al post de Vicente para el que tenga interés a una breve discusión y una referencia sobre el crowdsourcing.

Lo que en cambio creo que tengo que explicar es porque se me ha ocurrido que sería interesante contar con la opinión de los lectores de Drugevijesti. La razón es que creo que tenemos mas o menos clara la información contenida en el CIRBE. Pero creo que ni está claro cuanta información proporcionan los Credit Bureaus privados, ni está claro cuanto y como se usan las distintas fuentes de información. Por esta razón creo que sería un experimento interesante contar con la opinión de personas informadas sobre estos asuntos, como es probable que sean muchos lectores de Drugevijesti.

El cuestionario: breves instrucciones

Una de las cuestiones importantes a abordar es si el sistema actual en España proporciona poca o mucha información positiva (información del tipo “El día 1 de febrero de 2011 Mengano tenía que pagar 200 euros por un préstamo personal. Ha ingresado la cantidad el 28 de enero de 2011.”) y si proporciona poca o mucha información negativa (información del tipo “El día 1 de febrero de 2011 Mengano tenía que pagar 200 euros por un préstamo personal. A 1 de junio de 2011 esta cantidad no ha sido satisfecha.”).

  • Para distinguir entre información positiva y negativa, el cuestionario se refiere separadamente a CUMPLIMIENTOS e INCUMPLIMIENTOS. Por favor, recuerden la diferencia.
  • Para determinar si la cantidad actualmente disponible de cada tipo de información es poca o mucha, se plantea tener MAS INFORMACIÓN o MENOS INFORMACIÓN.

Los responsables de AllOurIdeas sugieren que su mecanismo de puntuación funciona mejor cuando existen muchas ideas distintas y posiblemente concretas. Sugieren por lo tanto diferenciar las ideas lo mas posible y no agrupar ideas parecidas. No se porqué esto es importante. Pero les he hecho caso. Ellos sugieren tener por lo menos 50 ideas. Yo de momento he llegado hasta 56. Como es posible incorporar otras ideas sucesivamente, es posible que el numero de ideas se incremente sucesivamente.

Cada pregunta plantea dos posibles cambios con respecto a la situación actual (dos ideas, en el lenguaje de AllOurIdeas). Se puede contestar a cuantas preguntas se quiere y de hecho es deseable hacerlo.

Aquí va el .

Antes de terminar

Recuerden que los comentarios en Drugevijesti, como siempre, son more than welcome. Yo espero aprender y volver sobre el asunto cuanto antes con algunas referencias que de momento he preferido guardarme para no influenciar las opiniones de los lectores.

Hay 12 comentarios
  • La verdad es que el tema que planteas es muy controvertido porque rozamos la fina línea de la seguridad de los datos personales y a la vez la posibilidad de que cada uno page el precio que realmente se ajusta a su perfil de riesgo.

    Un posible enfoque sería el premiar a los buenos pagadores con reducciones de tipos de interés a la hora de solicitar préstamos -me estoy centrando en la banca-, siempre y cuando sean capaces de demostrar que habitualmente son buenos pagadores.

    Los problemas como siempre son múltiples:

    El funcionamiento propio de los negocios acabarán tomando como habitual la obtención de dichos datos y podrían terminarán por penalizar a aquellos los que no los aporten en lugar de bonificar al que los aporta.

    La posible utilización de los datos con otra finalidad que no sea la inicial bien por parte del CRM de turno.

    La utilización de los datos por otras unidades de negocio en la que los datos aportados en perjuicio del cliente, lo intento ilustrar con un ejemplo un poco extremo (no me lo toméis por demagogia): Una persona aporta a sus banco datos para demostrar que es un buen pagador, entre ellos la certificación de varias empresas que le cargan recibos, electricidad, gas, gimnasio y el taller donde le realizan el mantenimiento de moto su moto mensualmente (Suponemos que es un enamorado de las dos ruedas), la división de seguros puede decidir excluirle de cualquier promoción especial por ser un perfil que no quieren (motorista)

  • Creo por encima de todo que, como en años precedentes, la gente paga o quiere pagar. Si no es así es porque ahora sufrimos una crisis tremenda. Y yo asumo y prefiero respetar la decisión del padre de familia que da de comer a sus hijos antes que pagar al banco.

    También pongo en un pedestal el respeto a la privacidad de las personas.

    Sin embargo, el artículo es muy interesante y hace preguntas pertinentes sobre el por qué no se paga y cómo evaluar el perfil del no pagador.

    Pero repito, andamos en tiempos excepcionales.

  • Un elemento interesante es que las instituciones financieras pueden tener información precisa sobre nuestras deudas, riesgos, impagos etc etc. cuando nosotros somos hormigas en el sistema (y tal vez por eso).

    Mientras, tras años de crisis, tests de estrés, análisis e informes oficiales y oficiosos, no tenemos ni idea de la situación real de esas entidades financieras, sistémicas, que además gozan de nuestra garantía implícita a través del Estado.

  • Muchos de estos problemas de impago en mi opinión son a raíz de que muchas personas han querido tener un nivel de vida más alto del que podían sostener mediante créditos al consumo no siendo conscientes de los altos tipos de interés (créditos que en mi opinión deberían ser más limitados) y a la desgraciada política procíclica de diversas entidades.

  • Creo que la función principal de los registros de morosidad, no es la información, sino más bien una función preventiva de pago. Esto es, tu procura pagar porque sino, ojo que te estigmatizo.
    Me parece una prerrogativa un tanto excesiva de la banca, por cuanto ella tiene los mecanismos suficientes para informarse con quién contrata (nómina, avales, prenda, etc..) y para qué (no es lo mismo un crédito para pagar estudios que un crédito al consumo puro y duro), que puede exceder sin duda los límites constitucionales, por ejemplo la privacidad o el libre desarrollo de la personalidad.
    Otra cosa distinta sería la caza del free-rider profesional. Creo que una información pública a los arrendadores, que disponen de menos mecanismos, sí que sería útil. Se evitaría el típico caso del arrendatario jeta que sólo paga el aval de 2 meses y se queda 6 o 7 meses. Además, la información, redundaría en una mayor seguridad jurídica del alquiler que sería muy beneficiosa para el conjunto de la sociedad.

  • Aún así si siempre quedaría el derecho del individuo a un "fresh start" , el derecho a cambiar y no pagar por los errores del pasado. Difícil de conciliar..

  • No sé si entiendo el planteamiento. Cuando dices habría que... ¿te refieres a los poderes públicos o a permitir que los particulares interesados coordinen sus esfuerzos para recopilar esa información? Parece claro que las empresas que dan crédito están interesadas en esa información y, si están en competencia entre ellas, esa información se traduce en precios más bajos o mejores condiciones de crédito para los buenos pagadores. ¿Hay un fallo de mercado que exige la intervención pública?

  • Existe una cosa a la que llamamos ley y creo que este tema le afecta directamente, por lo que deberíamos ceñirnos a ella.
    En sí, antes de llegar al hambre, lo lógico es dejar de pagar al banco.
    También es cierto que una familia puede estar acostumbrada a tener más gastos que entradas, pero no es lo que suele. En todo caso y ante una situación como la que acontece, ninguna familia de ingresos sencillos está preparada para enfrentarse con rapidez a su caída. El intervalo temporal que necesita para ajustarse puede ser largo, a veces demasiado. En este caso el banco debería ser comprensivo y buscar mecanismos de cobro civilizados, que es lo que solemos hacer el resto de los empresarios. A mí no se me ocurre decirle a un tendero con dificultades, que le daré más plazo a cambio de un interés abusivo, eso solo lo hace la banca, quizá por prepotencia o por su tendencia usurera.

    Pero volviendo al problema de los impagos, según creo en los juzgados catalanes se acumulan docenas de miles de millones en demandas -dicen que el equivalente al 20% del PIB- sin que existan demasiadas posibilidades de que lleguen a buen fin. La Generalitat ha recortado un presupuesto ya corto de por sí, a una consejería abrumada por el trabajo y descontrolada por un funcionariado, que en "algunos" casos parece salido de la ultratumba o que traspapela documentos sin que nadie pueda encontrarlos.
    Nada peor para un país que pretende inversiones, que una justicia mala, escasa, tardía, farragosa y corrupta.
    A mi modo de ver, para solucionar el problema no hace falta asaltar la intimidad personal sino solucionar la justicia.

  • Jesus:

    "Cuando dices habría que… ¿te refieres a los poderes públicos o a permitir que los particulares interesados coordinen sus esfuerzos para recopilar esa información?"

    Mi intencion era justamente no sugerir ni una cosa ni otra, sino intentar recabar opiniones.

    "¿Hay un fallo de mercado que exige la intervención pública?"

    Si crees que no lo hay, probablemente llegarás a la conclusión de que la intervención pública no es necesaria. Pero hay gente que piensa que si pueden existir externalidades. He hecho referencia a ello cuando he dicho

    "pueden existir externalidades (informacionales, estratégicas) que hagan deseable la intervención publica."

    Una posibilidad es que las entidades de credito tengan rentas informacionales sobre sus propios clientes y que por lo tanto se resistan a compartir informacion sobre ellos.

    No estoy diciendo que esto sea así. Estoy diciendo que si alguien crea algo así, puede pensar que la intervención pública sea justificada.

  • Como han justamente planteado varios comentaristas, existe un problema de privacidad de información que puede acturar restringiendo la transmisión de información. Tanto en el post como en los planteamientos en el link he preferido no hacer referencia explicita a ello. Esto ni quiere decir que no soy consciente de ello, ni quiere decir que no me parece importante. Quiere decir tan solo que me parece un ejercicio útil plantearse que tipo de información sería útil transmitir sobre los deudores sin tener en cuenta los vinculos sobre la privacidad y comprobar sucesivamente si el resultado incumple los vinculos.

  • Pau:

    Permiteme enfocar el debate. No estamos hablando de si los deudores tienen que pagar a los acreedores o no. Ni estamos hablando de la renegociacion que puede tener lugar entre deudores en dificultad y acreedores. De estos temas ya hemos debatido en otros posts. Tampo estamos hablando del funcionamiento de la justicia.

    Estamos hablando de las repercusiones reputacionales del cumplimiento o el incumplimiento del deudor en función de la cantidad y el tipo de información que se transmite.

  • Joan:

    "Creo que la función principal de los registros de morosidad, no es la información, sino más bien una función preventiva de pago. Esto es, tu procura pagar porque sino, ojo que te estigmatizo."

    El estigma funciona solo si transmite información. De hecho tu mismo pareces reconocerlo cuando dices:

    "Creo que una información pública a los arrendadores, que disponen de menos mecanismos, sí que sería útil."

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