El , presidente de la , mantiene un enfrentamiento abierto con las estadísticas. Ya habían tenido unos cuantos escarceos, pero es en el  donde se acaba de producir la declaración de guerra definitiva y total.

Por lo que puedo entender, la estrategia seguida por el líder empresarial es la siguiente. Primero,  “desacreditar” las estadísticas del mercado de trabajo ("La EPA de los seis millones no es verdad"  (, )). A continuación, utilizar no obstante estos datos para lamentar la cantidad ingente de “aprovechados” del sistema de protección social durante esta crisis (los “amos de casa”, , ). Si a todo ello sumamos su explotación del mito de que en España hay sobrepoblación de funcionarios (, ), podemos concluir que el Sr. Rosell es de los que les parece una barbaridad el tamaño de nuestro sector público y la generosidad de nuestro Estado de bienestar en comparación con los países de nuestro entorno.

Pero, claro, las estadísticas son tan tozudas o más que el señor Rosell…

1. ¿Paro estimado o paro registrado? La pregunta del millón

No quiero entrar demasiado en los detalles técnicos y aburriros más de lo debido, simplemente deciros que el Sr. Rosell comete una serie de errores de concepto importante al querer mostrar que los datos de paro registrado (del SEPE) son más creíbles que los del paro EPA. Todo ello porque los parados EPA superan, en la actualidad, en más de un millón de personas a los del SEPE. Llega incluso a afirmar que el INE,  responsable de las primeras, ya está haciendo cambios para adaptar sus datos a la realidad.

Sobre lo último corramos un tupido velo. Lo demás es sólo un cúmulo de despropósitos. Fijémonos directamente en los datos, para ver de donde sale la brecha del millón entre ambas medidas. En el Gráfico 1 pueden ver Vds. cómo ha ido evolucionando esta brecha (la línea verde) desde el inicio de la crisis. En ese momento no había brecha alguna, y surgió de golpe a lo largo del 2008, para llegar al máximo de 1,25 millones  en el primer trimestre del 2013.

Grafico1_paroEPA_difSEPE

Según Rosell, casi todos los parados están registrados, así que el millón de diferencia con la EPA no son parados reales. Sin embargo, el paro real por el que apuesta el Sr. Rosell (el del SEPE) quienes deseen trabajar por un corto período de tiempo, a tiempo parcial o mientras que es estudiante. Todos estos colectivos, si que serían parados EPA, pero no parados registrados. En los últimos datos publicados, los del mes de junio del 2014, sumarían unos 558 mil demandantes no ocupados excluidos de las listas de paro registrado, pero no llegan a 200 mil más que al inicio de la recesión. Así que no podría explicar del todo la diferencia entre el paro EPA y el del SPE. De hecho,   la diferencia sólo puede venir de aquellas personas no registradas en los SPE. Siguiendo la línea negra del Gráfico 1, se puede ver que más de 800 mil parados EPA no están ni inscritos como demandantes.

2.   Los amos de casa: el otro millón

Pero el Sr. Rosell va más allá. Una vez descartado el primer millón, dice que habría que eliminar otro millón más, esta vez de la lista de parados registrados. “Hay quienes no tienen intención de trabajar y se apuntan, como los amos y amas de casa, cuando en la crisis han visto que hay posibilidad de obtener alguna cosa por estar apuntados”.

Entre los primeros trimestres de 2008 y 2014, el empleo cayó en unos 3,65 millones de empleos y el número de parados EPA aumentó en una cantidad muy similar 3,74, mientras que el número de parados registrados aumentó en 2,5 millones.  Cómo en los últimos tiempos se ha revertido la tasa de inmigración neta, tuvo que haber un aumento de la actividad laboral de los que no se han ido, y en parte puede haber sido por el efecto de trabajador añadido, amos de casa que no se hubieran acercado nunca al SEPE a ver lo que cayera, dando la razón al señor Rosell.

De nuevo, las personas inactivas, y en particular, los amos de casa sólo son detectables en la EPA, tan denostada por el señor Rosell.  Y esta no parece querer darle la razón del todo.

El Gráfico 2, muestra los inactivos EPA registrados en los servicios públicos de empleo, en particular, los amos de casa, los estudiantes y los jubilados o prejubilados. Efectivamente, son valores muy altos 1,5 millones de inactivos, de los cuales salen de nuevo 1 millón de personas, esta vez dedicadas a las laborales del hogar. Pero lo que no se observa para nada es que la crisis haya aumentado estas cifras.

Grafico2_inactivos_registrados

Vamos a centrarnos en los Inactivos EPA dedicados a labores del hogar como actividad principal y registrados como demandantes en los SPE, el colectivo que el Sr. Rosell enseña con el dedo. De este sólo un 7% busca trabajo, y esta es la razón principal por la que se incluye como inactivo en la EPA, un 30% no tiene una búsqueda activa  por razones familiares (14 puntos menos que en 2008) y un 24% por desánimo 14 pp más que al inicio de la crisis. Por otra parte, la disponibilidad para trabajar ha aumentado 10 pp, y el porcentaje de los que desean trabajar en 16 pp. Finalmente, más del 90% de ese colectivo han trabajado previamente. Es decir, no parece el perfil de amo de casa, que nunca ha tenido apego al mercado de trabajo, que se aproveche de la crisis para cobrar un subsidio, desde luego el aumento de este tipo de inactivos inscrito en la cola del paro  no obedecería a estas razones.

Cuadro 1

 3. Los empleados públicos y la protección social

 Otra afirmación del Sr. Rosell es que el Estado del Bienestar se está manteniendo. “Ahí podríamos incluir a los empleados públicos, que reciben dinero del Estado”. Y recordarán también Vds. la polémica que levantó cuando dijo que estaba convencido de que las administraciones públicas estabá superpobladas; no sabe cuántos sobran, «trescientos o cuatrocientos mil», pero sí tiene la solución a este problema: «Sería mejor ponerles un subsidio a que estén consumiendo papel, consumiendo teléfono y tratando de crear leyes” ()

Bien, ahí va un gráfico que casi no necesita comentarios. Muestra el número de empleados públicos para un grupo de países de la OCDE. No es ésta una medida fácil de obtener. Por suerte aparece en el de la OCDE (al que nos referimos en varias entradas en Drugevijesti: 6, 7, 8 y 9). En el Gráfico 3, vienen como proporción sobre la población de 16 a 65 de cada país: somos casi los últimos, sólo por encima de las lejanas Corea y Japón, y por debajo incluso de los EEUU.

Grafico3_funcionarios

Conclusiones:

Que no se moleste el Sr. Rosell. Es verano, y se dicen y escriben muchas barbaridades pensando que hay menos gente escuchando y también algo menos concentrada.

 

 Anexo a esta entrada (añadido el 5 de julio)

Ayer, Juan Rosell dio una en El Mundo sobre su afirmación de que, en la crisis, los amos de casa se agregaban a la cola del paro al ver la posibilidad de obtener algún subsidio. Dice que:

(1) Una parte sustancial del aumento en la actividad laboral (y del paro) durante la crisis se debió al cambio de condición de personas dedicadas a las labores del hogar que pasaron de la inactividad a la actividad (unas 900.000 personas) desde el año 2007.

(2) Si este trasvase no se hubiese producido, la tasa de paro de la población de 25 a 64 años sería 3.3 puntos menor.

y concluye que:

“El hecho de que el descenso de inactivos se concentre en el segmento de labores del hogar ha sido un fenómeno que merece destacarse en el diagnóstico del mercado laboral. Querer obviarlo es falsificar la realidad. Nada mejor que analizar y explicar los datos sin tergiversaciones intelectuales ni demagogia”

Bien!

Parece razonable pensar que si tuvieramos que descontar del paro a los "trabajadores añadidos" por la crisis, entonces, también deberíamos añadir los trabajadores "desanimados" por la misma, los que han abandonado la actividad laboral y, por lo tanto, dejan de contar como parados, pasando a ser "amos del hogar".

Por otra parte, en el gráfico la izquierda,  se muestra el porcentaje de personas inactivas dedicadas a las labores del hogar sobre la población de 25 a 64 años (la tasa de amos del hogar).   Como se puede ver la tasa de amos del hogar no ha cesado de caer, al menos desde finales de los 70. No es un fenómeno de esta crisis, ni  se ha acelerado durante la misma, ni tampoco durante las anteriores, ni se ha desacelerado en los momentos de bonanza.

grafico_amoscasa_tp