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El Error Martínez Noval

El miércoles escribí una entrada explicando porqué uno no puede utilizar las diferencias en la tasa de desempleo entre distintas comunidades autónomas para argumentar que la legislación laboral no importaba. La idea, básicamente, era que la tasa de paro es el resultado de muchas variables y que, por tanto, aunque la legislación laboral sea (básicamente) la misma en toda España, uno debe esperar diferencias en esta tasa de paro entre comunidades. La pregunta relevante es ¿cuál sería la tasa de paro con otra legislación?

El motivo por el que escribí la entrada en detalle es porque este argumento de las comunidades autónomas, a parte de ser una falacia, es una de esas leyendas urbanas que amenaza con enquistarse en el debate público en España y con ello empeorar la calidad del mismo.

Mis temores se van confirmando pues ayer sábado, Luis Martínez Noval, el que fuera ministro de trabajo a principios de los 90, tenía una columna en El País donde decía, entre otras cosas:

“En la realidad nacional es por tanto sobradamente evidente que los costes de despido no determinan la tasa de desempleo porque de otro modo no habría manera de explicar las dispares tasas de paro que ofrece la geografía nacional”

Aunque Samuel y Floren van a escribir sobre el tema en mucho más detalle en los próximos días, los lectores del post del miércoles ya entienden, pues, que esta frase es una incoherencia lógica. No es que sea falsa, es que carece de sentido, lo cual es un fallo mucho más profundo.

Una manera alternativa de verlo es con un argumento que me había guardado el miércoles para un segundo post sobre el tema y que se resume en el siguiente principio:

“Sin variación no hay identificación”

¿Qué quiere decir esto? Que para medir el impacto de una política (o, en el contexto de micro, de un “tratamiento”), uno tiene que tener variación en la aplicación de la misma, pues en caso contrario los datos no nos pueden decir nada (“no identificación”) sobre sus efectos.

Un ejemplo es el siguiente. Imagínense que somos un hospital y nos llegan 17 pacientes a los que les acaba de dar un ataque al corazón. A los 17 pacientes les damos el mismo tratamiento. 10 sobreviven y 7 se nos mueren. ¿Podemos concluir que como hay diferencias en el resultado del tratamiento (unos enfermos sobreviven y otros no), entonces el tratamiento es inútil? No, obviamente no. A todos les hemos dado el mismo tratamiento y por ello no se sabe nada sobre el efecto del mismo. Por eso, cuando se hace un ensayo clínico, unos enfermos se asignan aleatoriamente a un tratamiento (grupo de tratamiento) y otros enfermos a otros (grupo de control) y se mide la diferencia entre los dos. Es la variación en el tratamiento que se les da a los enfermos la que nos permite aprender sobre los efectos del mismo.

Bueno, pues cambie usted “enfermo” por “comunidad autónoma”, “ataque al corazón” por "crisis económica" y “recuperación del ataque” por “tasa de desempleo” y verá como el ejemplo ilumina la incoherencia del argumento de Martínez Noval.

El lector podrá preguntar, entonces, cómo llegamos los economistas a la conclusión que, con alta probabilidad (insisto, solo con alta probabilidad, en trabajo empírico nunca hay certeza, solo preponderancia de la evidencia y uno debe ser tanto modesto como honesto al respecto), la legislación laboral importa. No voy a entrar en esto en detalle para no alargarme pero básicamente buscando otras fuentes de variación, por ejemplo entre países (aunque esto tiene también sus dificultades), entre distintos grupos de la población o por sus cambios a lo largo del tiempo.

El error Martínez Noval es, además, particularmente grave pues el autor del mismo ha estudiado economía e incluso fue profesor de la misma, con lo cual debería haber estado más familiarizado con los errores que harían sonrojar a un estudiante espabilado de bachillerato.

Finalmente, un comentario sobre el título del post. Ya que escribir todo el rato “el argumento de que la tasa de paro no puede depender de la legislación laboral ya que hay diferencias en la tasa de desempleo entre los comunidades autónomas es incoherente” es un poco pesado, propongo que a esta falacia la llamemos los economistas “el Error Martínez Noval”, que es más corto y conciso. De esta manera, al menos, podemos sacar algo positivo de la incapacidad de nuestros políticos de construir un argumento consistente: grandes ejemplos para enseñar en clase de econometría y nombres fáciles de recordar para nuestros alumnos de los errores que deben evitar.