Dos notas sobre la reforma constitucional: ¿Hubo carta secreta? Y la posibilidad de políticas fiscales expansivas con reglas fiscales

Dos reacciones rápidas a la propuesta de reforma constitucional para completar la excelente rápida respuesta de Jesús.

1. Una duda que nos entró a muchos cuando el BCE decidió empezar a comprar bonos italianos y españoles fue: ¿Cómo es posible que esto fuera  incondicional para España, y condicional para Italia? La desigualdad era difícil de entender. Se imaginan una conferencia telefónica del Consejo tratando de decidir qué hacer,  decidiendo “ok, intervenimos”, y luego, “vamos a poner condiciones a los italianos, pero a los españoles que son simpatiquísimos, no”? Los italianos, incluido el futuro gobernador del BCE, pondrían con razón el grito en el cielo. Existía una y, con el anuncio de hoy, yo creo que debe existir una carta secreta a España. Si no, me parece inexplicable cómo, en medio del verano, con la campaña electoral comenzando, con todo el Ministerio de Economía y el Banco de España de vacaciones, con la oposición también de vacas, y sin venir de ninguna parte, se produce esta iniciativa de reforma constitucional, la primera en su historia, y con tramitación super rápida etc. Pasamos de ni hablar de reformas constitucionales a una que se va a tramitar en semanas. Si, puede ser una respuesta a la propuesta de Merkel y Sarkozy, pero lo dudo. Un reto: a ver quién es el primer periodista que la encuentra.

2. Por otro lado, mi posición sustantiva coincide  con la de Jesús: es bueno que haya reglas fiscales. Y estas reglas fiscales no son de derechas ni de izquierdas. Con todo respeto, creo que en esto se equivoca (NB: a ver si conseguimos tener una discusión razonada y sin ataques personales esta vez): no va contra la inversión. Incluso desde una perspectiva socialdemócrata estas reglas son positivas. De hecho, como reconocieron los socialdemócratas originales (observación que le debo a Jesús), para tener una política fiscal anti-cíclica es necesario tener grandes superávit en épocas buenas y así tener margen para gastar en épocas malas. Es decir, que independientemente de que uno sea de izquierdas o de derechas, uno puede ver el problema de la falta de consistencia entre las decisiones tomadas una por una, cada año por separado, y lo que uno pretende a medio y largo plazo; y que para evitar esa inconsistencia es bueno que haya reglas. Yo cada vez que como o ceno en un restaurante querria comerme un postre de chocolate, pero dado que ya me cuesta lo suyo mantener mi peso, tengo una regla "fiscal": si como en restaurantes "normales" no como postre.  Lo que hay que hacer, eso sí, es asegurarse todos de que no tenemos una regla salvaje a la alemana (déficit 0 todos los años), sino algo que permita adaptar la situación al ciclo económico. Por supuesto, como en mi ejemplo del restaurante, cada vez que ceno en un sitio marginal tengo ganas de hacer una excepción (o sea que tengo el riesgo de convencerme a  mi mismo de que todos los restaurantes son especiales) es decir, la flexibilidad tiene muchos riesgo. Escribiré sobre como reconciliar credibilidad/firmeza con flexibilidad  en mi entrada del jueves.

Hay 8 comentarios
  • Totalmente de acuerdo con el artículo, puntualizar que ya hubo una reforma constitucional del artículo 13.2 para adaptar el derecho al sufragio pasivo en las municipales al Tratado de Maastritcht

  • Parece que no hay que buscar mucho. Ver la siguiente noticia en 5 Dias

    Ahí se dice que Zapatero y Rajoy están de acuerdo para reformar la constitución e introducir un límite al déficit público.

    Que, con lo que está pasando y en campaña electoral “de facto”, se pongan de acuerdo en un tema tan importante, indica alguna intervención externa e influyente (y no parece cosa de Benedicto XVI).

    Saludos.

    PS
    Por otra parte, en la Constitución aparecen muchos temas que no se cumplen ni de lejos, como el derecho al trabajo y a una vivienda digna……..

  • y ya de paso que corran una frontera de España con Cataluña! Trembling hand politics...

  • KEyNES el capítulo 3 de la Constitución es una mera declaración de intenciones al estilo de la Declaración de los Derechos Humanos o la de los Derechos del Niño. Se incluyeron con ese espíritu, pero no tienen carácter normativo.

  • en respuesta a este post y al anterior, creo que los problemas prinicpales de la economía española son: una productividad baja, una escasa competitividad internacional, un excesivo peso de la construcción en nuestro sistema, un fraude fiscal importante, una fiscalidad muy generosa con cietros ingresos, y un excesivo endeudamiento de familias y sector bancario. y como CONSECUENCIA de todo ello, en cuanto ha pinchado la burbuja, el déficit público se ha disparado. ponerse de acuerdo sobre el déficit sin arreglar los problemas que lo causan no tiene sentido. al menos, que no se presente como un gran logro
    sobre el ejemplo de los postres, según que gasto público no es necesariamente malo, e incluso puede tener efectos positivos en el futuro (la construcción de hospitales, escuelas, becas comedor, infraestructuras,...), mientras que la ingesta de chocolate siempre es perjudicial de cara al futuro ( muy a mi pesar).
    por último, desde Catalunya, me parece penoso que ciertas formaciones se aferrasen a la Constitución, interpretándola como un límite sagrado a lo que había escogido un pueblo (previo acuerdo en el Congreso), y ahora planteen su reforma sin problemas ni reparos

  • Permítaseme imaginar que el "deleveraging" global se pronuncia, aún paulatinamente. Esto implica un shock externo que afecta depresivamente el ingreso y, por tanto, la recaudación tributaria y previsional.

    Podría alguien indicarme, ¿que fuerza política tiene la legitimidad necesaria para imponer una deflación capaz de equilibrar el sistema sobre la hacienda pública?. ¿Quien se encargaría de poner la cara durante un par de años para reducir los salarios públicos y las pensiones? ¿Zapatero? ¿Rajoy? ¿el Papa? ... ¿Terminator, quizás?...

    Es que no logro ver la fuerza política ni el personaje... ¡y no quiero pensar siquiera lo que se diría de la Constitución y sus reformadores!.

    Estas fantasías que explorais son propias de los albores de un colapso. Considerelo y proceda en consecuencia respecto de su hacienda. Aún hay tiempo...

  • No, esta no es la solución.

    El problema es la falta de incentivos a largo plazo de un gobernante, ¿verdad? Va a gastar lo máximo posible y dejarme lo mínimo al siguiente. Debe haber soluciones mejores. A veces, es bueno tener déficit. Todo depende del retorno de inversión.

    Esto suena a, yo BCE (o Alemania) te rescato para que no te hundas, pero no se te ocurra competir conmigo.

    Veo más razonable introducir en la Constitución que toda decisión cuyo alcance sea sustancialmente superior a una legislatura, incluyendo un cierto grado de endeudamiento, requiera un referéndum. Los accionistas deben ser consultados. Además, así será más fácil asumir luego las medidas de austeridad para pagar esas deudas, pues los votantes asumieron voluntariamente ese compromiso.

  • Estamos en una situación en la que las auténticas soluciones económicas, como la unión fiscal, son impracticables desde el punto de vista político. ¿Cómo enfrentarse al complejo entramado de intereses en torno a los presupuestos públicos nacionales (y autonómicos) que implica un cambio de tal calado? ¿Cómo hacerlo con unas instituciones europeas de escasa legitimidad democrática y con los actuales líderes políticos europeos? De ahí que se siga la política del "parcheado".
    Aun coincidiendo en la bondad de las reglas fiscales bien diseñadas, me temo que este es sólo un nuevo parche, que se pondrá sin convicción y, además, impuesto por una Alemania con un bodrio de regla fiscal. No cabe poner muchas esperanzas en su buen diseño.

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