I+D en España: Recogeremos lo que hemos sembrado

La crisis ha terminado oficialmente. El PIB español ha vuelto a los niveles anteriores a la crisis financiera, el país es uno de los que más crece en Europa y el desempleo disminuye y se encuentra ya debajo del 16%. Se afirma que la economía vuelve a ir bien y, si dejamos de lado los problemas “territoriales”, el gobierno anuncia un futuro espléndido para el país.

Economistas, incluidos muchos de los que escribimos en este blog, centros de investigación y organismos internacionales tenemos una narrativa diferente y menos autocomplaciente sobre el futuro de España. El mercado laboral sigue siendo disfuncional, con una abuso de los contratos temporales, la productividad, que creció durante la crisis en gran parte debido a la máquina de triturar empleo en que se convirtió la economía, sigue siendo baja y la competencia en los mercados de productos y servicios sigue siendo en el mejor de los casos “limitada”. El gobierno mientras tanto ha adoptado lo que podríamos llamar un dirigismo en el funcionamiento de la economía como muestra su actuación en mercados como el de la energía donde su intervencionismo exacerbado cuestiona la seguridad jurídica, lo que, sin duda, afectará las decisiones de las empresas de invertir en España en el futuro.

Toda esta inacción sucede en un momento donde la competencia de otros países es cada vez más intensa y cuando la mayor industria del país, el turismo, crece en parte por la inestabilidad política de nuestros competidores en el mercado de sol-y-playa. En medio de esta autocomplacencia empezamos a observar en el horizonte el “tsunami” poblacional que los expertos anunciaban y que cada vez está más cerca. Las pensiones en las próximas décadas engullirán una proporción cada vez más importante del gasto público, a menos que queramos que se conviertan en pagos puramente asistenciales. España necesita crecer de manera “equilibrada” (palabra cargada donde las haya) y para ello la inversión en I+D es clave. Sin embargo, el tiempo para poner en marcha políticas orientadas a ello se está acabando.

Y es que uno de los grandes retos del país es la innovación y en este aspecto el diagnostico que la Fundación COTEC hace en su de 2017 es directamente desolador. Como podemos ver en el siguiente gráfico, la inversión en I+D en España es de las más bajas de Europa.

Tal y como comentaba en una entrada de 2014 (y Ramón Xifré también aquí en 2015) esta inversión aunque aumentó algo durante la etapa de crecimiento anterior a 2007 nunca quedo ni remotamente cerca de la media de la UE. A pesar de ello, durante la crisis, se redujo notablemente. Incluso diez años después de su inicio, la inversión no ha recuperado su nivel anterior a 2007. Y el problema es que el resto de los países avanzados si han aumentado enormemente su inversión (un 25% a nivel europeo). En otras palabras, no es solo que la situación de partida era mala, sino que en términos relativos ha empeorado substancialmente.

Fuente: Eurostat. Elaboración propia.

La disminución de la I+D en España durante la última década se ha producido en los cuatro sectores que distingue Eurostat: empresas, educación superior, gobierno y organismos no gubernamentales. En el caso de la financiación pública (gobierno y gran parte de la educación superior) esta disminución es especialmente alarmante. Uno podría afirmar, y con motivo, que entre reducir los servicios básicos y el gasto en I+D lo primero tenía prioridad. Aunque esto es cierto, también es verdad que el gobierno ha reducido esta financiación a la vez que ha mantenido otras inversiones “poco” rentables socialmente como las de obras en el ferrocarril de alta velocidad, tal y como he repetido machaconamente en este blog.

Fuente: Eurostat. Elaboración propia.

Como contaba Anxo en una entrada reciente la situación está llegando a extremos directamente ridículos. El recorte en el presupuesto público para la ciencia ha sido de un 50% desde el 2010 y 2015, que difiere del 30% anunciado porque la ejecución presupuestaria ha sido alarmantemente baja. En 2018 habría quedado por gastar casi el 60% de lo presupuestado, la cifra más alta desde que se tienen datos (el año 2002).

Esta notable reducción sucede a la vez que el gobierno anunciaba un ambicioso plan de inversión en infraestructuras de transporte por importe de 5.000 millones de euros. Como conté aquí, los proyectos que se iban a financiar parecían ser lo de menos. Y esto no se debe a que la dotación actual de infraestructuras sea baja. Vale la pena recordar que España tiene ya (sin incluir los proyectos en marcha) la segunda red de alta velocidad con más kilómetros del mundo, solo por detrás de China, y de manera parecida, tiene una de las redes de autopistas más extensa de Europa. Y eso sin hablar de los aeropuertos sin tráfico.

Capítulo aparte merece la situación de la I+D que se lleva a cabo por las empresas en España. También en este caso se observa una disminución muy acusada durante la crisis pero la recuperación en este caso tampoco parece muy vigorosa. Según el informe de la Fundación COTEC, entre 2008 y 2015 la inversión empresarial en I+D disminuyó un 14.3% pero el número de empresas que declaraban llevar a cabo esta actividad se redujo en un 35%. En total, algo menos de 16 mil empresas invertían en I+D en España en 2015. Además, las empresas pequeñas (de menos de 250 empleado) representaban casi la mitad de esta inversión, una cifra muy superior a lo habitual en otros países europeos. Si esto se debe a que en España hay menos empresas grandes o a que dichas empresas invierten menos en I+D no está claro.

Es difícil interpretar el origen de esta baja inversión en I+D por parte de las empresas. Solo podemos aventurar algunas explicaciones que dan lugar a más pregunta que respuestas. Por un lado, la financiación de la innovación en España se concentra de manera inusual en el sector público y los fondos propios de las empresas. En la medida en que ha disminuido la ejecución de fondos públicos dedicados a préstamos a las empresas, la inversión puede haberse visto afectada como resultado. Sin embargo, ¿por qué la financiación privada en España es y ha sido tan poco relevante?

Por otro lado, la falta de competencia en España permite que las empresas sobrevivan sin la necesidad de innovar. Como comentaba en otra entrada a raíz de un trabajo académico, existe evidencia de que muchas empresas han preferido no llevar a cabo inversiones que tienen un gran riesgo como la I+D, cuando otras actividades cuya rentabilidad provenía de la cercanía del poder político eran poco arriesgadas e igualmente rentables. A pesar de ello, los esfuerzos por parte del gobierno (nacional pero también de los gobiernos autonómicos) en promocionar la competencia han sido bastante tibios o directamente contrarios a la misma, como sucede con el caso del sector del taxi. Existen multitud de otros ejemplos. ¿Alguien ha vuelto oír hablar de la propuesta para liberalizar los servicios profesionales que el Ministerio de Economía anunció hace casi cinco años?

Esto es lo que estamos sembrando y lo que recogeremos en las próximas décadas. Sin embargo, que la situación lastimosa de la I+D en España no tenga un papel importante en el debate público es la peor señal de cara el futuro porque sugiere que difícilmente cambiará.

Hay 31 comentarios
  • Yo soy una apasionado de la innovación y de la investigación, pues creo que es un área que para toda organización, sea pública o privada, reporta beneficios a largo plazo.

    Quizás en nuestro país se esperan resultados cortoplacistas, y eso en la I+D+i es una utopía.

    El grado de incertidumbre que supone una inversión de estas características, creo que es el componente que explica dicha disminución.

    Pero, al leer que las empresas grandes invierten menos en I+D+i, mi argumento se tambalea, y como se dice en el artículo, me surgen más preguntas que respuestas.

    Habrá que intentar desanudar este nudo gordiano, para que el país camine con pie firme en un contexto global altamente competitivo y presidido por cambios rápidos en el entorno económico de las empresas.

    • Las métricas son muy relevantes para las conclusiones. Lo que dice el estudio es que el 46.5% del gasto en I+D lo realizan las Pymes (vs un 10% en Alemania o un 24% en Francia).

      Eso no significa que las empresas grandes inviertan menos en I+D. Es muy difícil valorar ese dato sin saber como se reparte la contribución al pib entre ambos tipos de empresa. Puesto que las grandes empresas suponen en España un 20-25% del valor añadido, su inversión en I+D por "unidad de valor añadido" (una métrica sin duda más razonable para saltar a conclusiones) es entre 3.5 y 4.6 veces las de las Pymes.

      Tu argumento puede "mantenerse firme", al menos si solo se "tambalea" por ese dato.

  • Gerard podemos hablar largo, larguísimo, sobre el crecimiento económico a largo plazo y siempre volveremos a lo que los humanos somos capaces de hacer si se dan condiciones apropiadas. Pensar que I+D definido como un gran proyecto espontáneo de generación de nuevos conocimientos es un factor importante de ese crecimiento es correcto. El problema es lo poco que todavía sabemos sobre I+D a pesar de tantos recursos que en todo el mundo se han dedicado a financiar proyectos que "parecen" I+D pero que hemos sido incapaces de verificar.

    Yo apuesto que en España, como en muchos países, el gasto público efectivo en I+D siempre ha sido bajo. Peor, quizás en España, mucho más bajo que en otros países porque la organización político-administrativa de lo que se cuenta como I+D parece ser grotescamente ajena a cualquier activa seria de I+D. El gasto público español parece tener un contenido meramente redistributivo mayor que en otros países. Pero nunca lo sabremos porque no hay intención alguna de saberlo. Sí, como tantas cuestiones relacionadas con la política y el gobierno, la falta de disposición para entenderlas es una barrera que hace imposible cualquier discusión seria.

    Desde ya le agradezco referencias a estudios serios --con evidencia relevante y fiable-- que contradigan mis peores temores sobre I+D en España durante los últimos 500 años.

  • Gracias por el artículo, es bastante ilustrador a la vez que desesperante, viendo la situación del país en esta materia.
    ¿Podría existir alguna relación causal entre gasto en I+D por parte del gobierno e inversión empresarial en este campo? Sería interesante también investigar si la competencia sectorial influye en los esfuerzos en innovación que hacen las empresas. Las conclusiones obtenidas podría ayudar a explicar distintos aspectos de este problema en España.

  • Un gran trabajo. Muchas gracias.
    No entiendo qué tiene que ver la liberación de algunos sectores con el I+D.
    Muchas fundaciones que promueven la investigación, en parte se nutrían de subvenciones del Estado, sea a través de la administración local o de la autonómica, que quizá no se contabilizaban como inversión del Estado, pero si de las empresas.
    La inversión en infraestructuras, que al fin y al cabo de poco van a servir, solo consigue que disminuya el crédito hacia lo realmente productivo. Si la banca no tuviera la posibilidad de invertir en créditos para financiar esas infraestructuras, no le quedaría otra que buscar nuevos clientes, seguramente menos seguros para ella, pero más rentables para la sociedad. Pero no olvidemos que es esa sociedad española la que demanda espectáculo y cemento.

    • "La falta de competencia en España permite que las empresas sobrevivan sin la necesidad de innovar"

      Por lo tanto, promover la competencia obligaría a las empresas a invertir en innovación.

  • La ciencia, por definición (cualquiera sea la definición), es global o por lo menos tiene la pretensión de ser global, esto es, conocimiento compartido por toda la humanidad. Si en un lugar determinado, por cualquier motivo la ciencia se ignora en la toma de decisiones es algo que uno lamenta y desearía que no ocurriera. Si en un lugar determinado, la ciencia no es parte de la educación (en particular de la educación de adolescentes y per-adultos) no debe sorprender que luego cuando adultos no sean capaces de aprovechar el conocimiento científico. Hoy uno de los problemas más comunes en todo el mundo es lo poco que se aprovecha lo poco que sabemos.

    Cuando se habla de I+D nos estamos refiriendo a procesos de generación de conocimientos que resultan de la aplicación de la ciencia en situaciones y circunstancias particulares y por lo tanto con propósitos específicos. A nivel local (sea un país o una provincia o un pueblo o una organización), se hace I+D cuando se emprenden ese tipo de procesos. Por lo tanto, tan importante como el conocimiento es la capacidad de gestión de quienes tienen autoridad a nivel local para esos emprendimientos. Me pregunto cómo el grandioso gasto público español clasificado bajo I+D se ha reflejado en esos procesos. Ojalá existan estudios serios sobre casos particulares.

  • Es difícil estar de acuerdo con la elección de métricas del informe.

    Cabe predecir que el gasto en I+D POR HABITANTE va a ser función, fundamentalmente, del PIB por habitante. El gasto en I+D en relación al PIB podría ser una medida más razonable ...

    ... que tampoco, uno no acaba de entender porqué es bueno "gastar más" en algo. La misma idea "atenta" contra la forma en la que los economistas deberían estar "wired". En el fondo se trata de medir lo que un sistema produce (otuput) y compararlo con lo que el sistema consume.

    Estoy convencido de que Gerard (conociendo sus "molinos de viento" personales) no estaría de acuerdo (y con razón) en clasificar los países según su "gasto en infraestructura por habitante" y "criticar" a España por no estar en lo "alto de la tabla".

    Lo bueno es conseguir "output" (no gasto) y para un output dado lo ideal es conseguirlo invirtiendo la menor cantidad de "recursos" posible (no lo olvidemos). En este caso aún más, porque "fuerza" una discusión muy interesante sobre cual es el "output" que esperamos de la inversión en I+D.

    En ese sentido el informe no es tan negativo cuando habla de "producción científica" (figura 1.33), por ejemplo, la española esta muy cerca de Alemania, Francia e Italia en productividad y en calidad. Si consigue eso con menos dinero es, desde luego, para felicitarse.

    • José Pablo,
      Cierto. No siempre invertir más es positivo. También hay que determinar en qué estamos invirtiendo y cuál es su retorno. Sin embargo, hay algunas medidas de output que también sugieren que la baja inversión se relaciona con una baja producción. Por ejemplo, el informe muestra que la posición de España en términos de la producción de patentes (solicitadas antes la EPO) es peor si cabe: 32 patentes por cada mil habitantes, en comparación con las 162 de Francia o las 307 de Alemania. Y sí, el número de patentes es una medida muy imperfecta (y se podría controlar, por citas, renovaciones, etc) pero como primera aproximación creo que aporta bastante información.
      Respecto al gasto en I+D como proporción del PIB, también lo he hecho y cualitativamente las cosas cambian muy poco.

      • Cierto, la estadística de patentes es descorazonadora.

        Aunque si se corrige por "PIB industrial de grandes empresas por 1,000 habitantes" (PIB x contribucion de la industria x peso de las grandes empresas/ habitantes x1,000) el gap 307 - 32 pasa a ser 70-35.

        La metodología es discutible (asumo que el peso de las grandes empresas en conjunto es igual a su peso en la industria) y las fuentes de andar por casa. La ventaja es poder haber empleado solo 5 minutos en el análisis.

        para el peso de la industria

        para PIB

        para el peso de las grandes empresas en la economía.

        Con una selección más "granular" de la producción industrial es una hipótesis razonable que las patentes por "producción en industrias tecnológicamente intensivas" se igualarían aún más.

        Pero claro, decir que tenemos las patentes que corresponden a nuestro nivel de PIB, tamaño de empresas y peso de la industria es, en el fondo, una "tautologia" que deja sin contestar por qué tenemos empresas pequeñas o baja producción industrial (después de todo, nuestro modelo no tiene por que ser "el de Alemania")

        • Gracias. Sí. Ese es el problema. Si condicionamos por todas las variables en las que no nos parecemos a Alemania, lo normal es que terminemos pareciéndonos a ellos. Así que la pregunta relevante és saber porque la estructura innovadora española es tan distinta.

      • Otro tema interesante es que si las patentes las registran sobre todo las empresas (asumo eso, no he encontrado nada en el informe), cabe preguntarse por qué registran pocas (más allá de correcciones en la métrica).

        Cuando el 90% de los encuestados consideran que una de las causas de la baja inversión en I+D es que los empresarios españoles no la valoran como un factor esencial de competitividad, cabe preguntarse si no tienen razón los empresarios al hacerlo así.

        Mi "hipótesis nula" es siempre que el agente con mejor información y los incentivos correctos tiene razón. Y si no tiene razón, sin duda tiene "razones". En este caso ese agente son los empresarios. Si el agente está siendo "irracional" cabría preguntarse qué le está haciendo "equivocarse" y, sobre todo, por qué se equivoca más que en Alemania o Francia.

        Lamentablemente el informe ayuda poco en esta discusión

        • Por supuesto. Yo parto de la idea de que los empresarios toman siempre las decisiones "correctas" para sus intereses dadas las circunstancias. La pregunta sobre la que especulaba en esta entrada es por qué las circunstancias en España son distintas a las de otros países desarrollados. Y me niego a pensar que las circunstancias sean "mejores". Es como el conductor que va en dirección contraria por la autopista y piensa que son todos los demás los que van mal...

          • Pues la verdad que no lo sé ... seguramente es "estirar el argumento" para el nivel de inversión en I+D en España, pero, conceptualmente, no podemos saber cual es el nivel adecuado de inversión en I+D si no sabemos cual es un nivel "excesivo" de inversión en I+D .

            Y, en la idea de que a veces el conductor solitario es el acertado, reconozco que me tiene muy impresionado ultimamente Caplan en "The case against education" cuando plantea un análisis coste-beneficio para el gasto en educación y llega a conclusiones "contrarias" muy interesantes que resultan, cuando menos, plausibles.

            El "reto de investigación" es muy interesante: no creo que sepamos "medir" ni medianamente bien los "euros" de output atribuibles a la inversión en I+D y, sin eso, argumentar que "necesitamos más" es un "acto de fé" que nos resulta grato pero que, la verdad, no queda muy "científico".

            A mi, personalmente, ni siquiera me gustan los análisis de beneficios en el tiempo y tasas de descuento. Los encuentro artificiales y un mal substituto para el "mercado de verdad" que tratan de reproducir.

            En el caso de la inversión en I+D de las empresas en España no se me ocurren razones por las que el mercado se estaría "casando" con un volumen de inversión inferior al óptimo y ese es el debate "accionable".

            El estudio no aporta nada ni a la medición (en $) de lo que la I+D produce ni a las razones por las que el "mercado de I+D empresarial" no "funciona" y como perfeccionarlo.

            • José Pablo,
              Me alegra ver que tu habitual vena nihilista no se ha perdido. Después de cinco comentarios a esta entrada sin que apareciera me estaba empezando a preocupar.
              Claro que no sabemos cuando el nivel de I+D es excesivo. Lo que si tenemos es mucha literatura académica que indica que en la práctica eso es muy improbable que suceda porque las empresas no internalizan todo el valor que su innovación generan para la sociedad. En otras palabras, si tu querido empresario escoge aquello que maximiza sus beneficios siempre va a invertir menos de lo que sería deseable para la sociedad. Este tipo de distorsiones ha sido medido extensivamente en la práctica y un ejemplo es Denicolo (2007, Economic Policy). También te recomiendo el libro de Suzanne Scotchmer (2004) que proporciona una visión general sobre estos temas. Y eso sin citar mis trabajos que también apuntan en esta dirección.
              Por tanto, pensar en que podría haber demasiada inversión en I+D es una pérdida de tiempo. Y no digamos ya en el caso de España que es uno de los países de la OCDE con menos patentes por habitante ¿De verdad que hay riesgo de que España invierta demasiado?
              Esto es muy distinto al caso de las autopistas o del AVE, donde España es uno de los países con una infraestructura más grande. Ahí si que el argumento de que puede haber sobreinversión tendría sentido incluso sin tener los análisis coste-beneficio que lo demuestren. Pero en el caso del I+D...

              • Entiendo la "indirecta" de los 5 comentarios así que no haré más, pero ....

                Gracias por la paciencia y las referencias Gerard.

              • Al contrario. Esa no era mi intención. De hecho, las normas dicen que se limita el número de comentarios en una entrada de la misma persona a tres. Pero también dicen que "No obstante, nos saltaremos la regla si pensamos que se ha suscitado un debate especialmente relevante e interesante." Así que no tengo nada que criticar.

          • "Yo parto de la idea de que los empresarios toman siempre las decisiones "correctas" para sus intereses dadas las circunstancias. "

            Creo que es una asunción muy "fuerte". Las diferencias entre los empresarios españoles y los, digamos, alemanes o finlandeses también tienen impacto en el performance del "sistema nacional de innovación" español. Vamos, digo yo.

              • Sé que aludir a explicaciones "culturales" es muy deprimente cuando hablamos del "fracaso de las naciones". Pero la cultura existe e "importa", no? Una referencia "inexcusable" sobre las diferencias de la cultura empresarial de distintas naciones, incluyendo España:

        • No todas las innovaciones se expresan en patentes. Hay empresas que mantienen sus innovaciones en secreto (Coca-Cola). Y hay innovaciones que se publican libremente (Linux, Wikipedia).

  • Al menos en una lectura "en diagonal", el informe "desilusiona" un poco.

    No solo es la elección de las métricas mejorable y la insistencia en el "gasto" y no en el "output" una oportunidad perdida. Es que, además, como apunta Gerard en la entrada, no contiene una discusión clave sobre el efecto de "composición". Los "benchmark" usados "a lo bruto" son mucho más peligrosos que útiles.

    El gasto en I+D en relación al PIB de un país estará muy influenciado, seguramente, por el tamaño de sus empresas (países con empresas más grandes tendrán más gasto) y por la actividad a la que se dedican (partiendo de la premisa, razonable, de que no todos los sectores "requieren" la misma inversión en I+D).

    Cuando el informe analiza la inversión/PIB por regiones, Baleares y Canarias ocupan la cola. Probablmente porque el turismo es una actividad poco intensiva en I+D. Su peso en la economía española debería, entonces, reducir nuestro gasto en I+D. De hecho es fácil observar una correlación entre peso de la industria en el PIB e inversión en I+D. Analizando la producción industrial con más granularidad seguro esa correlación aumenta con sectores específicos.

    La fundación COTEC, tiene como objetivo "... que las empresas españolas sean más propensas a invertir en I+D". Aplica la recomendación de Adam Smith de "no preguntar a tu peluquero si necesitas un corte de pelo", se puede parecer a pedir a SEOPAN un informe sobre inversión en infraestructura en España.

  • Si existen externalidades positivas de I+D, ¿Son a nivel país?
    Si me voy a beneficiar (sin pagar, por definición de externalidad) de I+D, ¿Solo de la que se haga en "este país"? ¿O también de la de otros?

    • Si no responden porque los textos referidos contienen la respuesta, solo señalar que carezco de tiempo para acudir a las fuentes primarias (razón por la que frecuento blogs de divulgación)

    • Hay externalidades a todos los niveles. Las hay a nivel de demanda (que probablemente no están circunscritas a nivel de país) y también a nivel de oferta (empresas que utilizan el resultado del I+D de otras como input en su investigación). En este sentido sabemos que estas externalidades tienen un efecto local muy importante (p.e. Silicon Valley). De la misma manera, la investigación que se lleva a cabo en las universidades también genera externalidades a empresas que son capaces de convertirla en productos para el mercado.

      • Gracias. De veras, muy esclarecedor para mí (porque pensaba, ¿Para qué preocuparme más de la no I+D española que de la de Freedonia?)

  • La realidad es que no es tan fácil aumentar el gasto de I+D de manera rentable. Como se ha dicho en anteriores post depende de la estructura económica.

    Por mi experiencia en el mundo de la empresa e ingeniería si voy a dar un par de ideas.

    En una economía de libre comercio y no siendo ya una nación puntera, la experiencia nos dice que uno de los factores limitantes mayores son las barreras de entrada de los mercados muy tecnológicos. Inexperiencia empresarial, desconfianza del mercado etc..

    Para esto, lo que mejor funciona es el cliente patrocinador que en España casi solo lo es en ocasiones el estado. Así, con compras militares adjudicadas a dedo, se han levantado en España sectores muy competitivos como el aeronáutico, aeroespacial, sistemas electrónicos de defensa, radares etc.. que ahora compiten solos.

    En este sentido los programas de armamento de la época de Aznar han sido una gran éxito industrial y tecnológico. Lo mismo la participaciones en programas de la ESA.

    Durante los anteriores gobiernos del PSOE se intentó también reproducir este sistema a otros mercados con lo que denominaban "compra publica innovadora". Lamentablemente llego la crisis y no hubo tiempo de ver resultados.

    Otra cosa que ha también a funcionado muy bien son los centros tecnológicos del País Vasco. Reproducirlos en el resto de España seria un gran avance.

  • Bastante de acuerdo con el artículo. Añadiría a las estadísticas de gasto (inversion) en I+D el de innovación, más difícil de medir pero no por ello menos importante. Una manera de favorecer la innovación sería una inteligente inversión coordinada desde los tres sectores, la llamada triple hélice, donde en Silicon Valley han sido maestros.

    Por otro lado España es un gran consumidor de tecnología, pero produce muy poco sobre todo si se mide en relación con lo que consume. Hace unos años, el representante en España de una multinacional ya desaparecida, dedicada a la venta de equipos de redes digitales, se jactaba de lo poco o nada que tributaba en España por las compras a precio ficticio que realizaba en Irlanda. Cuando el denostado presidente Trump ha conseguido que Apple vuelva a cotizar a Hacienda en los EEUU por sus ventas globales, en España Marianito todavía se está pensando a ver si la OCDE o la UE dicen algo para que los Amazon, Google, Facebook, Microsoft, etc etc no tributen en el Luxemburgo de Juncker o en Irlanda por ventas en nuestro querido país.

  • Lo sembrado, lo que podemos, o lo que nos dejan sembrar....."En los años 2011 y 2012, llegabas a los bancos y te decían: «Lo siento, no le renovamos la póliza de crédito». No sabías por qué, pero era así. Nadie te explicaba que los bancos, por los fallidos, se estaban descapitalizando y que su solvencia se mide por la relación capital/riesgo, y el del empresario, cuando pide para financiar su circulante, se considera elevado. Así que el dinero de tu póliza se marchaba a comprar deuda pública, o a financiar alguna autonomía, títulos catalogados por nuestros reguladores de riesgo cero y, por lo tanto, perfectos para los momentos de baja capitalización bancaria. Somos así, el empresario lo pasa mal, pues que lo pase peor. Pero con algo habría que financiar la producción empresarial. ¿A dónde recurrir?, ya lo sabe, a la reducción de costes laborales." Venancio Salcines

  • Es la herencia de la estructura económica del país, bien sabemos que nuestro país tiene una estructura de pymes, dependientes de las grandes, dependientes de la financiación, de los bancos del apalancamiento financiero, de la competencia desleal, de la presión fiscal, decenas de barreras al crecimiento, etc poco les queda para invertir en I+D, el estado esta por otros temas, infraestructuras, AVES, por quien puede presionar, no hay una cultura política que fomente la investigación, ni los modelos de triple o cuádruple hélice, nos quedan pues las grandes empresas, unas con sus historias monopolisticas y facilidades fiscales permitidas por la guerra comercial EEUU y China, otras con capacidad para I+D, el futuro para las empresas de España es lograr la colaboración con las grandes empresas con capcidad, via venta de la mitad de la empresa, via joint ventures.

  • Para muestra un botón...
    Siempre que el gobierno de Aragon no ponga barreras a los proyectos de reciclaje de la empresa...

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