Irse para Volver

El INE ha publicado  recientemente los datos de población según la estimación de la Población Actual (). Los datos hasta el mes de septiembre muestran que, por segundo año consecutivo, España es un país de emigrantes y no de inmigrantes. Como se puede ver en el gráfico 1, son dos años donde hay más personas que abandonan nuestro país de las que llegan. Pero quizás lo que más ha llamado la atención a los medios es que se esté produciendo una salida neta de españoles, hecho que como se puede ver en el gráfico ya ocurrió el año pasado. Según el INE, durante los nueve primeros meses del año el flujo migratorio neto total ha sido -137.628 personas (frente a -36.713 que se produjo en el mismo período del año anterior).

Gráfico 1. Llegadas y salidas* según nacionalidad (personas, 2007-2012**)

Fuente: ePOBa (INE)

*Se representan en negativo para que sea más explicativo

** Para 2012 son datos enero-septiembre

Efectos sobre la Población Activa. El flujo neto migratorio hasta hoy (con -137 mil) es superior al del conjunto del año 2011 (-50 mil) (y a la propia previsión del INE para todo el año 2012 que era de -122 mil personas). Como no podía ser de otra forma la crisis económica ha frenado las llegadas (que caen un 18,3% respecto al mismo período de 2011) y se han acentuado las salidas (que han aumentado un 9,8% respecto a los mismos meses del año pasado). En 2011, ya se observó que en el grupo de edad entre 16 y 49 años se produjo un mayor número de salidas de población que de llegadas. Por lo tanto, dado que gran parte de la población que está emigrando se encuentra en edad de trabajar, la dinámica observada tendrá un importante impacto sobre la población activa (i.e. la población que está trabajado o busca trabajo). Como se puede ver en el siguiente gráfico, en los últimos años el crecimiento de la población activa en España ha tenido una evolución similar al del flujo neto de inmigración.

 Gráfico 2. Variación anual población activa y flujo migratorio neto

(miles de personas, 2002 – 2011)

El cambio migratorio ha supuesto también el freno del crecimiento de la población activa en los últimos años. Frente a tasas de crecimiento alrededor del 3% interanual hasta el año 2008, los dos últimos años ha sido del 0,2% en 2010 y 0,1% en 2011. Según la EPA en el segundo trimestre de 2012 la población activa descendió un 0,1% interanual y los datos que se publicarán esta semana indican que en este tercer trimestre podría volver a registrar una tasa negativa. La caída esperada en la población activa tendrá un efecto importante sobre la tasa de paro. No olvidemos que la tasa de paro es el ratio entre los ocupados y la población activa. Al igual que al inicio de la crisis el aumento de la tasa de paro se vió muy afectada por el aumento población activa (muchos accedían al mercado de trabajo y se convertían en parados), en los próximos trimestres nos podríamos encontrar que la tasa de paro caiga, debido a que se reduce la población activa (siendo muchos de los que salen parados) y no porque haya variado la ocupación en el trimestre.

Efectos sobre el envejecimiento. La caída del flujo migratorio tiene un impacto directo sobre la población total, que sabemos que evoluciona en función de la natalidad, la mortalidad y el flujo neto de inmigrantes. La crisis, con la leve caída en la natalidad (en 2011 nacieron en España 468 mil mientras que en 2007 nacieron 491 mil) y la reducción la entrada neta de inmigrantes ha provocado que la población haya descendido y se sitúe en 46,1 millones de habitantes, en niveles próximos a los de octubre de 2010. Pero el impacto más importante detrás del fenómeno de la emigración es sobre el envejecimiento de la población. El importante flujo de inmigración recibido entre los años 2000 y 2008 ha contribuido al rejuvenecimiento de la población española. Sin embargo, desde el 1 de enero de 2011, como vemos en el siguiente gráfico, la población entre  15 y 29 años ha caído un 6,5%, y la población entre 30 y 44 años un 2%.

Es decir, gracias al fenómeno de la inmigración conseguimos rejuvenecer la población y al mismo tiempo retrasar la entrada en déficit de nuestro sistema de pensiones  (ver este ). Pero ahora, el proceso es justo el inverso, la crisis no solo afecta al sistema de pensiones en el corto plazo (reduciendo el número de cotizantes) sino también en el largo plazo. La Tasa de Dependencia definida como la ratio entre la población mayor de 65 y la población en edad de trabajar (o de 16 a 64 años) ha aumentado en 1,2 puntos en los dos últimos años.

Es complicado hacer proyecciones de población basadas en los últimos datos, pues sabemos que las entradas y salidas a veces sobre-reaccionan al ciclo económico. Pero de confirmarse esta tendencia, el envejecimiento será aun más pronunciado que el que presentaba las ultimas previsiones demográficas del INE en su escenario a largo plazo (). En este escenario, se está suponiendo un flujo migratorio neto de 70.000 personas al año. Como se ve en el siguiente gráfico, bajo esta hipótesis y las correspondientes a natalidad y mortalidad, en el año 2049 el único grupo de edad que será superior a la existente hoy será el de  mayores de 65 años con 7,3 millones más, mientras que el grupo entre 16 y 49 años descenderá casi 5 millones.

Gráfico 5. Variación de población según grupo de edad (2012-2049)

Fuente: Proyecciones de población a largo plazo 2009- 2049 (INE)

Pero, ¿cuál es el mínimo de población ocupada (sobre el total) que necesita una economía?. Parece razonable suponer que una economía necesita cierto porcentaje de población en edad de trabajar para poder funcionar correctamente. En un trabajo reciente (con Clara I. González, ) analizamos cual es este porcentaje para la economía española. En los últimos diez años, el número de ocupados en relación a la población total nunca ha sido inferior al 40%. Luego si suponemos que este ratio sería el mínimo que necesita nuestra economía para funcionar y proyectamos la población (teniendo en cuenta las tasas de mortalidad y de natalidad), podemos hacernos una idea de cual sería la necesidad de mano de obra de nuestra economía en las próximas décadas. En el siguiente gráfico vemos cual tendría que ser el flujo migratorio neto en las próximas cuatro décadas para poder cubrir dichas necesidades. Para ello estamos suponiendo tasas de empleo superiores al 71% y que la tasa de paro es prácticamente friccional.

Grafico 6. Estimación de las entradas netas de población en edad de trabajar (miles, 2015-2050 )

Fuente: Conde-Ruiz y González (2012)

No sabemos cuantos trabajadores ser verán obligados a abandonar el país en los próximos años, pero si sabemos  que aunque no salga nadie en las próximas dos décadas necesitaríamos más de 3 millones de trabajadores adicionales. Esto quiere decir, que los jóvenes que durante esta interminable y destructiva crisis se han visto o se están viendo obligados a buscarse la vida fuera de España, si en un futuro quisieran volver, la demografía nos dice, que serán más que bienvenidos.

 

Quiero agradecer a Clara I. González su ayuda y colaboración  en este post.

Hay 16 comentarios
  • Algunas ideas que me vienen a la cabeza:

    Impacto de esa evolución sobre el mercado de la vivienda en España y sus implicaciones, incluyendo la presión adicional sobre balances bancarios.

    Aceleración de las presiones sobre el "estado del bienestar" y consecuencias sociales de esos efectos, con el impacto sobre la política y políticas.

    Tensiones adicionales sobre las dualidades de los mercados de trabajo: fijos-temporales, tiempo completo-parcial, jóvenes-mayores.

    Efectos sobre la evolución de la deuda y las capacidades de pago con una población en retroceso.

    Implicaciones en Europa, en claro declive demográfico si en un momento dado se necesitan emigrantes para salir del marasmo. Si se produce , el funcionamiento de Europa como "melting-pot" va a ser digno de ver, y no quiero entrar en detalles. Los precedentes no me parecen muy estimulantes. Las implicaciones políticas pueden ser de gran impacto.

    La movilidad social va a sufrir un grave retroceso, en esas condiciones el efecto tapón me parece inevitable. En general, todo apunta a una esclerosis.

    Si alguien conoce efectos positivos que los enumere, a mí no se me ocurre ninguno en estas circunstancias.

  • El INE no informa si los 'españoles' que emigran son personas con nacionalidad española de nacimiento o adquirida.

    Es decir, no sabemos si esos españoles que se marchan son 'españoles nacidos' o inmigrantes (sobre todo iberoamericanos) que tras unos años han adquirido la nacionalidad española (por residencia, matrimonio, búsqueda de antecedentes familiares,...), en muchos casos con carácter de doble nacionalidad.

    Las cifras de adquisición de nacionalidad española

    y puede verse que en la última década casi 700.000 personas han adquirido la nacionalidada española.

  • Pensar -como parece defender el autor- que para tener un sistema de pensiones sostenible tenemos que mantener etérnamente una pirámide poblacional de base ancha (y por tanto población eternamente creciente) ("rejuvenecida" como dice el autor con muchos millones de gente fresca adicional) es uno de esos dogmas de muchos economistas incomprensible para el resto de los mortales.

    Dogma del autor que, en mi opinión, y en un contexto histórico de competencia creciente, e irreversible por recursos escasos en un mundo global que se industrializa es temerario, suicida e irresponsable.

  • Un estupendo análisis global Don Ignacio, el que realiza usted sobre las estimaciones del INE, algo más pegado al terreno, me atrevo a puntualizar desde la subjetividad que tiene ejercer de padre de dos expatriados, lo que viene ser toda mi descendencia conocida, la cuestión me parece muy favorable para aquellos países que los acogen, pues nada gastaron en crianzas ni educaciones y ahora bien que se aprovechan de sus muchas habilidades y conocimientos, pero aquí, esos emigrantes, nunca producirán ni serán consumidores, tampoco alquilarán o comprarán vivienda y más creo que cuando hereden, pongan la casa familiar en venta otra; otra piedra más en el muro. Para no alargarme dos botones de muestra. Al poco de llegar le dicen a una, ya vecina de Doña Ángela: No podemos entender, como con la formación que tienes, en Spanien no tengas un buen puesto de trabajo y otra de un pequeño Tudesco: ¿En Spanien hay una fabrica de camareros?. Bromas aparte, el mejor futuro posible se nos va por las fronteras y aún falta el efecto llamada, cuestión bien conocida entre los gallegos.

  • Si a todo lo que explica de forma meridiana, añadimos el coste de la preparación intelectual de la mayoría de los emigrantes, y su más que probable no retorno, observaremos que estamos tirando por el vertedero una gran parte del futuro con un sobrecoste.
    Si, además, esta emigración que nada tiene que ver con los flujos migratorios anteriores, los de los años 60 por ejemplo, en que las "remesas de emigrantes" era un pilar de nuestra economía, podemos colegir que es un drama inmenso. Yo tengo en mi familia a tres emigrantes (no expatriados; éso, en la empresa, es otra cosa): Doctor en Químicas, Doctor en Ing. de Telecomunicaciones, Lic. en ADE y Lic. en Estadística, e Ing. Informático. Dos en Alemania, uno en Usa y el último en Suiza.
    Gastamos en formarlos, el Estado y yo. No tienen previsto, ni a medio ni a corto, volver, y, por supuesto, no "envían remesas".
    Un dolor.

  • Magnífico post, un ejemplo de cómo explicar las cosas de manera sencilla y clara.
    Vaya por delante que mi ignorancia en temas económicos es gigantesca pero: entendiendo que esos 3 millones de trabajadores adicionales serían necesarios para mantener un ratio funcional (para nuestra economía) entre número de ocupados y población total, lo que no sé es en qué trabajarían esos 3 millones de personas. Pensando en un país que en estos momentos es incapaz de dar trabajo a casi 6 millones de sus habitantes y que en sus épocas de mayor bonanza mantiene unas tasas de paro que en otros países se consideran catastróficas.

  • Quedan muy claros los efectos de estos flujos migratorios a largo plazo, y sobre las pensiones en especial, pero a raiz de una conversación de la semana pasada me asalta una duda:

    Asumiendo que la mayor parte (por no decir toda) esa población que emigra entra dentro del estrato extractivo de la sociedad (es decir no produce, al no trabajar, y consume recursos vía subsidios, atención sanitaria etc), ¿hay alguna estimación seria de que ahorro a corto plazo puede suponer su marcha?

    Me es indiferente su nacionalidad, aunque entiendo que la pregunta se le puede dar un tinte racista que no lo tiene, y su formación, aunque asumo que el saldo final entre lo invertido en su formación y los ingresos generados siempre será negativo si emigran, pero quizás el impacto de la marcha de 100k o 150k personas si que pueda ser relevante como "descarga" de las obligaciones públicas...

  • Gracias por el post. La verdad es que lo datos son escalofriantes, pero me confunde el título "Irse para volver"... Todos los que en su día hicimos maletas sabemos que el verdadero problema no está en querer volver a medio o largo plazo. Al menos no lo está en personas de alta cualificación, sino en que el sistema no te deja volver. Es decir, te expulsa y te cierra la puerta. Hacer atractivo el país para permitir la vuelta significa romper con la casta POLÍTICA, "EMPRESARIAL", FUNCIONARIAL y UNIVERSITARIA que se frota la manos con la huída de profesionales formados que, en cualquier país serio, representarían una verdadera amenaza a sus intereses. Son tan cortas sus miras que no se dan ni cuenta de que sin esos profesionales peligran sus ansiadas pensiones.

    Un saludo

    • Creo que algo de verdad debe haber en esto que dice cherry, puesto que a nuestros poderes públicos no parece preocuparles en absoluto la fuga de cerebros, y como prueba: "Wert afirma en Alemania que la emigración de jóvenes españoles no es "un fenómeno negativo" .
      Incluso cuando hablo con personas de generaciones mayores es habitual que te inviten a emigrar casi de manera casual... No parece que se eche de menos a la juventud por aquí.

      • David, la fuga de cerebros no les ha preocupado nunca. En 2001 (y antes) salían médicos, enfermeras y científicos a montones. Se negaban a ganar menos de 1000 euros cuando un "paleta" de la construcción o un vendedor de pisos se llevaba 3000 y mucho de ello en B. No digo que el salir sea malo. Al contrario: forma, abre la mente, vuelve tolerante, hace crecer como profesional y como persona y enseña a trabajar en ambientes multidisciplinares e internacionales. El problema se plantea cuando en un país, ésa y otra gente no tiene cabida porque las instituciones están copadas por ese tipo de castas. Por ejemplo, ¿por qué España, país europeo, con un clima tan benévolo y una gastronomía excepcional no es capaz de atraer a profesionales altamente cualificados?

  • Muy interesante, Ignacio

    Dos preguntas:

    ¿Se podría saber qué parte de la variación de población entre 16 y 44 años corresponde a nacionales y qué parte a extranjeros?

    ¿Los "jóvenes" que salen son fundamentalmente universitarios?

    Saludos

  • yo tengo dos dudas sobre esta cuestión:
    se puede saber:
    1) el nivel de estudios de los que se van?
    y 2) si encuentran trabajo acorde con sus titulación?
    se habla mucho de la falta de preparación de los universitarios españoles, y mi percepción es que cuando salen al extranjero, "se defienden"

  • Volver? Soy alguien que salió de España con su familia en la adolescencia. He intentado volver en varias ocasiones, pero a cada vez me han puesto inmensos obstáculos para reconocer mis diplomas y cualificaciones profesionales, los han devaluado, y han hecho prácticamente imposible obtener las cualificaciones españolas equivalentes. Por lo demás, me han dejado bastante claro que sin "padrinos" no podía contar con encontrar un trabajo comparable. Curiosamente, nada de eso ha sido un obstáculo en ninguno de los tres países europeos en los que he trabajado, solamente en España.
    Al menos ni mi formación ni la de mis hermanos (ingeniero, médico y físico) les ha costado mucho dinero a España. No se puede decir lo mismo de las de mis tres primos (ingeniero, físico y química) que ya han seguido nuestros pasos.

  • Leo en El País que el autor de esta entrada ha pedido durante su intervención en el XXII congreso de la Organización Profesional de Inspectores de Hacienda (IHE) celebrado en Santander que se eliminen las deducciones en el IRPF por adquisición de vivienda con carácter retroactivo. Me gustaría saber qué opina el Sr. Conde-Ruiz de:
    1. La seguridad jurídica que transmite cambiar normas fiscales con carácter retroactivo.
    2. Dada la presumible elasticidad de las curvas de oferta y demanda de vivienda durante el boom inmobiliario, es razonable que la mayor parte de la subvención fiscal se trasladara a un incremento del precio de los inmuebles. El consumidor racional toma la decisión de adquirir a un precio dado en un momento dado teniendo en cuenta, entre otras cosas, las deducciones fiscales futuras. Me gustaría que me aclarara con qué fundamentos éticos sostiene que ahora se le prive de esas deducciones.

    Saludos.

  • Habría que tener en cuenta que parte de los que se lo hacen porque no tienen empleo con lo que tampoco estarían cotizando para mantener las pensiones.

  • Se me había pasado este artículo de J. Ignacio y lo he guardado con los comentarios porque muchos son igual de interesantes o suscitan discusiones conceptuales importantes que son difíciles de abordar en pocas palabras.

    Con el excelente post de Samuel me sucede lo mismo. Es decir, obligaría a discusiones de fondo mucho antes de ir al detalle. Los comentarios de J. Jarauta son compartidos.

    Además me han surgido dudas.

    1. Por ejemplo, creo que ya no se hacen censos.
    Obama ha hecho uno hace un par de años. ¿Son más atrasados ellos? No sé por qué se han dejado de hacer y me ha producido una sensación rara. Como de fin de época. Sospecho que es por impotencia política y otra muestra más de renuncia a saber prefiriendo cocina.

    2. La política demográfica es fruto, entre otras, de la de redistribución y de la impositiva. La demografía es una "externalidad del sistema". De esto nunca se habla excepto, un poquito, en Vox (Ver el "fracaso demográfico del laicismo").

    3. La validez de proyecciones a 30 años. Es como si si comparamos las proyecciones que nos hacíamos en 1990 con la realidad del 2005 tras políticas de natalidad, aborto (22% de nacidos potenciales) e inmigratorias concretas (siete millones en ocho años).

    4. Ponemos el énfasis en los universitarios y poco en la de gente que sabe "hacer cosas". Esta es más grave, porque no es que se vayan es que ya no hay.

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