El Negacionismo Económico

En la entrada de hoy les voy hablar de un pequeño gran libro de reciente publicación en España: El Negacionismo Económico, de y .

En este libro, que ya ha generado un gran debate en Francia, los autores sostienen lo siguiente:

1. La manera de acumular conocimiento en Economía debe basarse en las validaciones o refutaciones empíricas de las distintas hipótesis.

2. Algunas hipótesis han conseguido suficiente validación como para que no planteen dudas razonables y otras han conseguido suficiente refutación como para abandonarlas.

3. Mantener creencias contrarias al conocimiento así alcanzado significa ejercer un negacionismo similar al que se ejerce contra los estudios que confirman el cambio climático, inculcando en la sociedad la idea de un debate científico donde no lo hay.

En este tipo de situaciones encuentro didáctico explicar tanto lo que se dice como lo que no se dice. En este libro no se dice ni se insinúa, por ejemplo, que la Economía tenga la precisión ni la universalidad de la Física, ni que un sistema económico funcione como un organismo biológico (como y le achacan); solo dice que comparte con la Física el uso del método científico y con la Medicina, el requerimiento adicional de grupos de control para sus estudios empíricos. Tampoco se erigen en defensores del modelo neoclásico ni de una ideología en particular. De hecho, tras leer el libro lo único que uno saca en claro acerca de la ideología de sus autores es que desean que las políticas públicas sobre asuntos económicos se basen en evidencias y no en prejuicios.

Todavía más sorprendente es que se les acuse de tachar a Krugman, Stiglitz y Piketty de heterodoxos anticientíficos. El primero solo es nombrado una vez opinando sobre el programa de estímulos de Obama, contraponiéndolo a otros economistas como Buchanan y Prescott que mantenían opiniones contrarias, para, después de analizar los estudios sobre el tema, concluir de qué manera el valor de los multiplicadores del gasto público depende de distintas circunstancias. Por el mismo motivo podía haberse dicho que llaman heterodoxos también a esos otros economistas. De Stiglitz cita su opinión sobre cuándo puede ser sensata la tasa Tobin; en este caso los autores encuentran que la evidencia empírica le da la razón en unos casos y no en otros. Finalmente, de Piketty los autores toman prestadas precisamente varias de las evidencias empíricas que este autor pone de manifiesto en sus trabajos.

El libro es muy breve, de apenas un centenar de páginas, pero consigue explicar muy bien su tesis, y lo hace con ejemplos de la mayor trascendencia. ¿Cuál es la mejor manera de ayudar a los menos favorecidos? ¿Cuáles son las consecuencias de aumentar el salario mínimo? ¿Qué consiguen realmente las políticas industriales? ¿Es el sector financiero un casino o un factor de crecimiento? ¿Qué sabemos de la tasa Tobin? ¿Cuál es la relación entre impuestos y crecimiento? ¿Y entre gasto público y crecimiento? ¿Cuáles son las consecuencias de las políticas de reparto del trabajo?

La importancia de estas cuestiones es causa de que se presten a manipulaciones por motivos ideológicos o de interés personal. Por ejemplo, entender el problema del desempleo como uno de los más importantes en la sociedad que lo padece es sin duda una posición ideológica. Decir que el reparto de trabajo, por ejemplo a través de la reducción de la jornada en Francia desde las 35 horas a las 30, hará disminuir el desempleo es una afirmación que deberá confrontarse con la evidencia empírica. Hay teorías sobre el funcionamiento del mercado de trabajo que parecen adelantar que, efectivamente, creará empleo y otras que dicen lo contrario. Decidir entre ellas no puede ser un debate ideológico por más que algunas opciones políticas se hayan encariñado más con unas u otras teorías. Cahuc y Zylberberg nos conducen por una muestra de estudios que han conseguido aislar el efecto del reparto del trabajo de otras medidas para poder establecer un nexo causal con notable confianza. Estos trabajos se basan en los distintos experimentos naturales que ocurren cuando se toman estas medidas y afectan a distintos colectivos de distinta manera. Por ejemplo, aprovechando que tenía unas fiestas distintas que el resto de Francia, la región de Alsace-Moselle adaptó una legislación sobre reducción de jornada contando esas fiestas como parte de la reducción. Es decir, que la misma ley provocó que en unas zonas se redujera efectivamente más la jornada que en otras, creando un experimento natural. Pues bien, los estudios mostrados encuentran una y otra vez que la política del reparto del trabajo no solo no hace disminuir en el desempleo, sino que a menudo impedirá un buen aprovechamiento de la productividad de la economía. Ocurre con la disminución de la jornada de trabajo, con las jubilaciones anticipadas, con la limitación a la entrada de inmigrantes y con el impedimento al desarrollo de las nuevas tecnologías. Y ocurre también que estos trabajos permiten avanzar en los mecanismos de funcionamiento de la economía por los cuales se tienen esas consecuencias. (En estas páginas venimos hablamos de ello hace tiempo: aquí).

Al leer el libro, un buen ejercicio es preguntarse si los autores no habrán escogido los estudios que favorecen esta hipótesis y no se estarán olvidando de otros que dicen lo contrario. Para ello está la comunidad de economistas comprometidos con el método científico, que acabarían rechazando esa conclusión si así lo dijera la evidencia disponible. Según los autores, tales estudios no existen, por lo menos, no en el ámbito científico. Todos los argumentos que los políticos han usado alguna vez para defender sus medidas de reparto de trabajo estaban basados en opiniones y en informes sin la mínima calidad. En cualquier caso, el lector no tiene por qué creer lo que digan estos autores, bastará que indague justamente sobre la calidad científica de los trabajos que respaldan una u otra hipótesis. Los currículums de los investigadores son públicos, los trabajos referenciados están publicados en buenas revistas y están verificados por otros trabajos o no lo están y la calidad de las publicaciones también es pública. A no ser que haya una conspiración endiablada de decenas de universidades en distintos países, editores y asociaciones de economistas, con lo anterior debería ser suficiente para decantarse por una u otra hipótesis.

No todos los casos presentan evidencias tan claras. Por ejemplo, cuando exponen el caso de Islandia, que decidió no tasar con el impuesto sobre la renta los ingresos de todo un año por razones de cambio en el sistema fiscal, los efectos encontrados son difícilmente extrapolables a cambios permanentes. De igual manera que la relación entre precio y cantidad vendida durante las rebajas no es buena evidencia para hablar de cómo sería esa relación si las rebajas duraran todo el año todos los años. Es la acumulación de datos y su análisis lo que al final nos dará una visión cabal de las relaciones causales.

Por razones de autoría, el libro se centra en Francia, pero también abarca otros países europeos, entre ellos España, y del resto del mundo. En nuestro país tenemos unos cuantos grupos negacionistas. Unos niegan que tengamos un problema con las pensiones, y sostienen que decirlo es parte de una confabulación para vender planes privados; otros niegan que el problema del desempleo sea tan grave, puesto que hay muchas personas trabajando en la economía sumergida; otros más niegan la relevancia de los fallos de mercado porque ya saben que los públicos son siempre peores, y todavía otros niegan las consecuencias negativas de la incertidumbre política en la economía.

Muy a menudo, calificarse como heterodoxo en Economía solo implica una excusa para no someterse a la revisión por pares en las revistas académicas y esconder la baja calidad metodológica. Negando la posibilidad de usar el método científico en Economía será más fácil introducir la ideología propia. En Economía hay mucho por hacer y hay muchas discrepancias de opinión sobre qué hipótesis se decantará como cierta en todo aquello que no sabemos. Acierten o no los autores a la hora de valorar qué hipótesis tienen ya suficiente apoyo empírico, su libro añade más argumentos a la idea de que las políticas deben basarse en las evidencia.

Hay 55 comentarios
  • Lo que llamamos "consenso científico" en otros ámbitos del conocimiento, en economía lo llaman "mainstream", cuando en realidad es lo mismo: lo que convence a la gran mayoría de especialistas es porque se apoya en la mejor evidencia.

  • El empirismo aplicado a la economía también tiene otras limitaciones añadidas a las ya comentadas. Especialmente cuando se trata del análisis a largo plazo y los cambios sociales estructurales. Los efectos de la inmigración por ejemplo modifican la evolución cultural e institucional de las sociedades a lo largo de generaciones transformándolas de forma definitiva. Lo mismo podría sospecharse de la sostenibilidad medioambiental, y otras cuestiones definitivas para nuestra supervivencia.

    Así que empirismo al servicio de las políticas públicas por supuesto,

    ...pero con la modestia de saber que llevamos puestas las gafas de mirar de cerca.

  • Los homeópatas también llaman mainstream o medicina tradicional a lo que se apoya en la evidencia...

    Hay bastante en común entre el negacionismo en medicina y el negacionismo en economía, me parece

  • El problema es que todo el mundo sabe lo que es la ley de la gravedad, pero la mayoría de la población ni siquiera conoce las leyes básicas de la economía. Yo mismo las aprendí de adulto de mutuo propio y es uno de los principales reproches que le haría al sistema educativo que me tocó "disfrutar".

    Esto hace que la Economía sea un campo propenso a la proliferación de la pseudociencia para engatusar al personal, no solo en temas de políticas públicas, sino en las finanzas personales.

      • Bueno, al menos ahora se estudia economía en el bachillerato. Antes (no hace mucho), ni eso.

        Por cierto ¿hay leyes en economía? Me parece más que dudoso, al menos si por ley entendemos algo como la ley de la gravedad.

        Compraré (y leeré) el libro.

        • Para mi gusto, los temas que se tratan en la Economía de Bachillerato son poco atractivos.

          En Economía hay leyes, entendidas como expresiones formales o rigurosas de regularidades observadas. No son universales y precisas, como las de la Física, sino particulares y aproximadas, pero cumplen el mismo papel para intentar poner orden en los fenómenos que ocurren en el campo de estudio y para desarrollar teorías explicativas.

  • Estaría bien tratar las opiniones de los "heterodoxos" directamente. Para cuando un post sobre Steve Keen?

    • En las revistas académicas y en los congresos se presentan constantemente ideas, modelos, hipótesis y teorías que difieren del consenso cuando lo hay y que aportan elementos para llegar a un consenso cuando no lo hay. Heterodoxes que se están con el método científico y que aporten pruebas, acabarán viendo su aportación incorporada al corpus de conocimientos de la Economía. Quien no se moleste con el método científico, difícilmente llegarán a algo.

      Los avances se decantan despacio y con tiempo. Mientras no ocurra esto, no estamos en condiciones de tomar los nuevos modelos como válidos.

      Como regla general, húyase de las críticas o de las teorías alternativas de quien rechaza el método científico, de quien no publica y no va a congresos, de quien ha desarrollado una teoría personalmente, sin el trabajo de muchísimas personas que normalmente se necesita para avanzar en el conocimiento, y de gurús que saben de todo.

      Sobre el caso de Steve Keen, dejaré que hablen las personas expertas en Macroeconomía.

      • Bueno, yo preguntaba por Keen, pero creo que la visión de la ciencia que bosquejas en este comentario es muy idealizada y alejada de la realidad, y probablemente más en ciencias sociales. Por ejemplo, es vox populi que en econometría las más de las veces el "método científico" se "simula" en los papers, donde nunca se muestra la "cocina". Una cita de una entrevista a Ed Leamer en Econtalk muy ilustrativa

        "What is hidden from us as the readers and is the unspoken secret Leamer is referring to in his 1983 article, is that we don't get to go in the kitchen with the researcher. We don't see all the different regressions that were done before the chart was finished. The chart was presented as objective science. But those of us who have been in the kitchen--you don't just sit down and say you think these are the variables that count and this is the statistical relationship between them, do the analysis and then publish it. You convince yourself rather easily that you must have had the wrong specification--you left out a variable or included one you shouldn't have included. Or you should have added a squared term to allow for a nonlinear relationship. Until eventually, you craft, sculpt a piece of work that is a conclusion; and you publish that. You show that there is a relationship between A and B, x and y. Leamer's point is that if you haven't shown me all the steps in the kitchen, I don't really know whether what you found is robust."

        • Me parece que confundes lo que hace un científico en particular o el contenido de un artículo concreto (o de muchos) con la manera en que se aceptan las aportaciones. Una publicación no es el final, sino el principio. Si estaba mal hecha, se irá descubriendo en posteriores investigaciones. Si estaba bien, se irá validando. Solamente tras las validaciones se aceptará.

          Este tipo de confusión es muy compartida. De hecho, a algún filósofo le ha confundido tanto que ha llegado ha decir cosas como que "todo vale" porque así parece observarse si miras casos particulares.

          • Creo que no hay evidencia en absoluto para respaldar afirmaciones como ésta: "Si estaba mal hecha, se irá descubriendo en posteriores investigaciones. Si estaba bien, se irá validando. Solamente tras las validaciones se aceptará". La idea básica es que todos los papers de econometría están mal hechos: todo el mundo "cocina" la narrativa metodológica y la presentación de resultados para que parezca que sigue rigurosamente el método hipotético-deductivo, cuando el proceso de investigación real es muy distinto. Lo dice Ed Leamer, y para mí es una fuente más fiable que usted, dicho sea con todo el respeto. Mi limitada experiencia, por otra parte, lo confirma.

            Que "la manera en la que se aceptan las aportaciones" implique mentir en el proceso metodológico creo que es un problema muy grande y creo que no hace falta ser filósofo de la ciencia para darse cuenta.

            • No hay que hacer caso ni a lo que diga Leamer ni a lo que diga yo. Simplemente hay que ver si en la investigación económica, y en particular en las modelizaciones econométricas que apuntas, se da o no se da que se repliquen los estudios y se corrijan o maticen resultados. Las revistas están llenas de esto último. No tienes más que coger cualquier handbook o cualquier survey sobre un tema para comprobarlo.

              No es que el método implique que hay que mentir. Lo que queremos es un método que implique que aunque un investigador particular tenga incentivos a hacerlo, no pueda efectivamente hacerlo. Hace poco publiqué una entrada sobre la integración laboral de los inmigrantes (http://drugevijesti.info/jose-luis-ferreira/la-integracion-laboral-de-los-inmigrantes), que puede ilustrar esto. Entre los autores que han trabajado el tema, es conocido que hay una diversidad de opiniones ideológicas sobre el tema de la inmigración. Sin embargo, no son capaces de hacer que sus datos digan cosas distintas de lo que dicen el resto de estudios.

            • Daría,
              Haces unas acusaciones muy graves para tener como únicas bases un artículo de 1983 sobre cómo alguien dice que se hacía econometría entonces y "tu limitada experiencia". Como editor de revistas académicas con algo más de experiencia, te puedo asegurar que los evaluadores (y los editores) de artículos con resultados econométricos marean a los autores con peticiones de análisis de robustez de resultados. Además, muchas revistas exigen datos y códigos para facilitar su replicación. Y como dice José Luis, pocas cosas gratifican más a un académico que demostrar que otro no ha hecho bien su trabajo.
              Saludos.

              • Por lo que yo sé, la autoridad de Ed Leamer como crítico de la econometría es enorme ahora mismo, incluso entre la "ortodoxia global". No puedo aportar links que respalden esto que digo, más allá del hecho que Econtalk lo haya invitado. Si podéis aportar alguna evidencia que desmienta la autoridad que yo le asigno, pues genial, claro.

                Obviamente, no digo que los económetras mientan sobre sus datos o resultados, y por supuesto sé que el nivel de exigencia de las mejores revistas es altísimo. Mienten porque presentan sus estudios como “confirmatorios” de sus hipótesis, cuando en realidad la cocina econométrica consiste en “explorar” datos y métodos hasta obtener resultados positivos (los resultados negativos no se publican, como todos sabemos), y luego presentar el proceso de investigación en el paper como estrictamente confirmatorio. Eso es mentir. Y lo cierto es que “explorar” es completamente legítimo. Lo que no es legítimo, a mi modo de ver, es mentir a la hora de plasmar el proceso de investigación en el paper. Siento si es una acusación "grave", pero en verdad creo que no es falsa. Y, por supuesto, se extiende por ejemplo a la sociología empírica cuantitativa (que haberla hayla).

              • Daría,
                No se trata de cuestionar la autoridad de Leamer sino de ser conscientes de los cambios sustanciales en la manera de hacer estudios empíricos en Economía. Si leyeras el libro reseñado, quizá los apreciaras.
                Por otra parte haces afirmaciones que no son ciertas:
                "la cocina econométrica consiste en “explorar” datos y métodos hasta obtener resultados positivos (los resultados negativos no se publican, como todos sabemos)" (no se exploran datos, se utilizan para contrastar hipótesis; y ciertamente se publican resultados negativos)
                "(Se miente) a la hora de plasmar el proceso de investigación en el paper." (Este es un juicio de intenciones sin fundamento)
                Si tienes algunas pruebas de que esas afirmaciones son ciertas, estaré encantado de revisarlas. En cualquier caso, lo de acusar a (casi) todos los economistas de todos los males económicos y de malas prácticas (como hace Keen) es bastante presuntuoso y demuestra una falta de respeto injustificable, salvo quizá por el desconocimiento y un rencor con orígenes probablemente inconfesables.
                ¿Conoces a todos los economistas? ¿Has leído y revisado todos los artículos empíricos publicados?
                Saludos.

              • No soy una econometra, desde luego. Puede que me esté equivocando. Os agradecería mucho que proporcionarais evidencia para contestar la siguiente pregunta: los análisis de robustez que actualmente se exigen en las mejores revistas de economía (o de ciencias sociales más en general) son capaces de descartar por completo que los investigadores se hayan embarcado en “fishing expeditions” en busca de resultados positivos que luego transformar en impecables productos de un proceso hipotético deductivo?

                Para que me paséis el comentario (según la política de comentarios ya he rebasado mi límite, aunque creo que esta pregunta es muy pertinente en este hilo y sería útil para todos que la contestarais), incluyo como contribución un link de Econtalk también muy interesante que trata de estos temas:

              • Daria,
                La forma de plantearse un paper serio (y, por tanto, publicable) es justo al revés a las "fishing expeditions" que tú criticas. Primero, encontrar una pregunta interesante. Segundo encontrar datos útiles y relevantes. Tercero, buscar una forma ingeniosa de hacer hablar a los datos para responder la pregunta en cuestión (en positivo o en negativo). La mejor evidencia de esto que puedes encontrar es "darte un paseo" por los journals apropiados.
                Saludos.

              • Siguiendo el consejo de Juan Francisco Me he “dado un paseo” por Google y he tardado muy poco en encontrar esto, que creo que es precisamente el tipo de evidencia que os pedía y que habéis desistido de buscar. Creo que este paper de AEJ apoya mi posición: las fishing expeditions son muy abundantes en ciencias sociales, incluido la econometría top, y eso es un problema grave

                Brodeur, A., Lé, M., Sangnier, M., & Zylberberg, Y. (2018). Star wars: The empirics strike back. American Economic Journal: Applied Economics, 8(1), 1-32.

                El paper aquí:

                “Journals favor rejections of the null hypothesis. This selection upon results may distort the behavior of researchers. Using 50,000 tests published between 2005 and 2011 in the AER, JPE and QJE, we identify a residual in the distribution of tests that cannot be explained by selection … Our interpretation is that researchers might be tempted to inflate the value of their tests by choosing the specification that provides the highest statistics. Note that Inflation is larger in articles where stars are used in order to highlight statistical significance and lower in articles with theoretical models.”

              • Daria,
                Gracias por la referencia. A primera vista parece solvente. La miraré con cuidado. En cualquier caso, esto es lo que dicen los autores sobre lo que encuentran:

                “researchers might be tempted to inflate the value of those almost- rejected tests by choosing a “significant” specification. We have also quantified this inflation bias : among the tests that are marginally significant, 10% to 20% are misreported.”
                “A limit of the present work is that it does not say much about the mechanisms behind inflation. Nor does it say much about the role of expectations of authors/referees/editors in the magnitude of selection and inflation. “

                Creo que son afirmaciones que no permiten acusar a toda la profesión de malas prácticas (como tú te atreves a hacer).Que los editores/evaluadores tengan sesgos en sus preferencias por resultados significativas, no permite justificar que todo el trabajo empírico que hacen los economistas debe ser desacreditado. (En esto sigues el mal ejemplo de Keen)
                Saludos.

              • Te honra reconocer que la evidencia que aporto arroja serias dudas sobre vuestra posición, que me atrevo a resumir como “en las revistas top de economía no hay fishing expedition”. Entiendo que vais muy liados, pero creo que debéis contestar con más seriedad y menos expeditivamente sobre debates que no están resueltos en absoluto. Reconozco mi culpa cuando dije “todos los econometras mienten”. Pero yo soy una comentadora anónima, y vosotros sois los editores de un blog de mucha influencia. Creo que es vuestra responsabilidad aportar “conocimiento” y “evidencia".

                Como dices puede que padezca “un rencor con orígenes probablemente inconfesables” hacia la economía, pero créeme si te digo que el origen de mi rencor es muy confesable: leer y escuchar una y otra vez a economistas académicos que desprecian al público y a otros científicos sociales con una arrogancia injustificable (relacionado con esto: ) . Y nada más: ningún economista me ha quitado una plaza ni nada por el estilo.

                Este pequeño “rencor” tampoco es que me amargue la vida, sinceramente. Me quita algo de tiempo buscar la evidencia que os negáis a buscar vosotros, pero también se aprende. Por cierto, el artículo también dice lo siguiente (y espero que esta aportación última sirva para que me publiquéis el comentario): “ 10% to 20% (tests) are misreported. These figures are likely to be lower bounds of the true misallocation as we use very conservative collecting and estimating processes"

  • "I don’t have any respect for “commonly shared professional standards.” Don’t standards simply restrict us and limit our imagination? Isn’t it possible that standards confine our view of the world, rather than helping us to produce and spread new ideas?"

    Ariel Rubinstein, 2017

    El problema central de la ciencia económica como disciplina, como apunta Rubinstein, es que sistemáticamente se margina a los intelectuales que no comulgan con el paradigma dominante. Cada vez más economistas dentro de la academia señalan este problema, especialmente desde la Gran Recesión, Caballero, Borio, Romer... académicos de primera línea apuntan en esa dirección.

    En el siglo XX había más diversidad en la ciencia económica.

    Y no me estoy refiriendo a aceptar doctrinas radicales sin fundamentos económicos robustos como la MMT, me refiero a escuelas con una tradición muy importante en la ciencia económica como la austríaca, la institucionalista, la histórica o la poskeynesiana.

    La economía es una ciencia de naturaleza política, y en todas las disciplinas políticas es peligrosísimo que exista consenso, aunque se pretenda disfrazar con la "evidencia empírica"... esa evidencia empírica que en 2005 indicaba que todo marchaba bien.

    • No deja de ser curioso que todos esos autores publiquen sin problemas en las mejores revistas. (Romer, Stiglitz, Krugman, Rubinstein,...)

      La investigación en Economía está llena de ideas dispares entre sí y de consideración de hipótesis contradictorias. Por supuesto que con el tiempo las ideas prevalecientes van cambiando y que, como en toda ciencia, los cambios no se producen hasta que se acumulen las evidencias. Tan cierto es que esto implica una cierta resistencia al cambio (hasta que se acepten las nuevas evidencias) como que los que quieren el cambio exageran la importancia de sus evidencias para ser aceptados. Por ejemplo, poskeynesianos y austriacos afirman que tienen mejores teorías, pero ambos no pueden tener razón a la vez y puede ser que ninguno la tenga. ¿Cuál es el caso? Seguir investigando con método científico.

      No sé a qué te refieres con que es peligroso el consenso en Economía. La Economía estudia las propiedades de distintos mecanismos económicos, las consecuencias previsibles de distintas políticas económicas,... ¿por qué no habría de ser bueno que tuviéramos un consenso científico sobre ello? De esta manera podríamos orientar mejor el debate político, sabiendo si las políticas van a tener o no (por lo menos con alta probabilidad) el efecto que deseamos y desplazando la carga ideológica a los fines, que podrán ser distintos según cada opción política.

  • Es fácil negar y difícil afirmar, más hoy en día en que avanza esa cosa de la posverdad. Negar es fácil porque no rquiere casi esfuerzo, afirmar es difícil porque exige argumentos. Por eso el negacionismo está tan extendido. No hay más que mirar lo que ocurre con las vacunas para hacerse una idea.
    Desde luego que leeré el libro, sobre todo para saber si, aunque no lo siento, soy un negacionista y debo corregir mis plantamientos

    • Los negacionistas, además, suelen creer que han entendido algo que gente muchísimo más preparada no ha sido capaz de ver. Esto les da un aire de "estar a la última" que les permite mantener sus creencias. Si, además, conocen la palabra "paradigma", ya ni te cuento.

  • ¿Para cuando la obligatoriedad de la declaración de conflictos de intereses en las revistas científicas en economía como ocurre en otras disciplinas? ¿No es curioso que en economía donde la interferencia entre intereses y evidencias es mas evidente se eluda este requisito?

    • No sé si es donde es más evidente, pero en la mayoría de los casos es más fácil intentar replicar un paper en Economía que en otras ciencias y será más fácil encontrar sesgos. En cualquier caso, es cierto que esto debería ser la norma. Y aprovecho para añadir que también debería ser la norma el valorar más las réplicas de estudios que confirman uno previo.

      • Coincido en que es mas relevante detectar los sesgos que presuponerlos- Pero seria interesante también explicar, con evidencia, por que precisamente en economía, , y no en otras ciencias sociales o naturales, se ha eludido esta exigencia. ¿Razones de tradición histórica de la disciplina? Puede ser pero ...

        • Estás dando por sentado que en Economía sí pasa esto y en otras ciencias sociales o naturales no pasa. No es el caso. Antes de particularizar un problema (que no niego) estaría bien poner todos los datos comparativos sobre la mesa. Yo no los tengo.

      • Sí, debería ser la norma, pero la realidad es que se valoran más los trabajos de investigación sobre nuevos temas que los confirmatorios sobre investigaciones previas no?

        • Suele ser, es cierto, y más en las revistas más importantes. Con todo, ya hay consciencia del problema y acciones para mejorarlo, como la disponibilidad de toda la metodología experimental y econométrica de cada artículo publicado. En cursos avanzados suelen replicarse artículos publicados por parte de los alumnos, por lo menos eso hacen a menudo mis colegas. También se suelen publicar réplicas de la metodología, pero con otra base de datos (otro país, por ejemplo).

  • Sólo unos pocos ignorantes negarían que el método científico es el adecuado para el desarrollo de una disciplina como la economía. Sin embargo:

    ¿Con tanto avance científico, por qué los modelos que se enseñan a nivel de grado no se actualizan a la par de lo que va demostrando la evidencia disponible?

    ¿Por qué si a Kahneman le dan un nobel de economía por demostrar lo irracional que somos al tomar decisiones, se les enseña a los estudiantes, aún en asignaturas avanzadas, la teoría de la utilidad esperada, que se sigue basando en el homo economicus, cuando precisamente hay una teoría como la prospectiva?

    Aunque muchos consideramos que la evidencia empírica debe ser nuestro método de análisis. A pesar de ello, a la hora de formar a nuestros estudiantes los seguimos bombardeando con asignaturas teóricas que se alejan de la evidencia.

    • La actualización de los libros de texto es un problema, desde luego. Pero no es muy distinto del hecho que los primeros libros de texto de Física que uno estudia estén llenos de mecánica clásica y no de Relatividad, por ejemplo. Se suelen estudiar primero los modelos sencillos y se dejan los complicados y más modernos para cursos más avanzados, donde no suele haber libros de texto, sino que se va directamente a los artículos. La situación es manifiestamente mejorable y ya hay iniciativas al respecto. Antonio Cabrales nos ha hablado de ellas en este blog: http://drugevijesti.info/cabrales/el-proyecto-core-economics-un-nuevo-curriculo-para-la-economia

      A Kahneman no le dieron el Nobel por demostrar que somos irracionales (cosa que sabe todo el mundo que ha vivido algún tiempo en el planeta Tierra), sino por avanzar en el estudio sobre las maneras sistemáticas en que lo somos. La teoría prospectiva se enseña en cursos avanzados, normalmente en cursos de doctorado orientados a la economía experimental. Sus rudimentos (diferencia de la actitud al riesgo dependiendo si son pérdidas o ganancias de acuerdo con un punto de referencia) sí se suelen exponer. Sin embargo, las situaciones en que esa teoría discrepa de la teoría de la utilidad esperada no son las que se suelen estudiar en los primeros cursos. Por ejemplo, para el estudio de los seguros (mercados, regulaciones, sistema público de salud,...) los casos más relevantes son aquellos en que ambas teorías dicen casi las mismas cosas. Estos son los casos superior izquierda e inferior derecha en la tabla que resume la clasificación de actitudes en teoría prospectiva según esta entrada en la wikipedia:

      En Economía del comportamiento se maneja teoría prospectiva. El caso es similar la modelización de la utilidad temporal. La más usada es la que usa un descuento exponencial, imprescindible para cualquier estudiar el sector financiero (banca, pensiones,...), aunque sabemos que en muchas ocasiones el descuento hiperbólico se ajusta mejor como teoría descriptiva. (Aquí mostré un ejemplo de su uso y de su importancia a la hora de diseñar políticas: ).

      Es decir, desde el punto de vista descriptivo, tanto la teoría de la utilidad esperada como el descuento permite un análisis de sectores importantes, aunque no lo hace en muchos casos particulares. Desde el punto de vista normativo, enseñar ambas teorías permite a quien las conoce, tomar decisiones económicas de manera más coherente. De otra manera: ¿quiero que mi gobierno tome decisiones importantes dejándose llevar por la teoría prospectiva y perciba de manera exagerada ciertos riesgos o quiero que haga un examen más ponderado de la situación?

  • Magnífica entrada profesor nunca defrauda. Solo un apunte, no cree que en las universidades españolas hay un exceso de carga teórica? Es evidente que esto no se cambia de un día para otro, pero tiene expectativas de que esto cambie en el medio plazo? Cuando cree que sustituiremos asignaturas teóricas por otras más aplicadas?

    • No sé si en todas las universidades, pero sí que hay programas más o menos cargados de teoría. Yo enseño asignaturas teóricas, pero intento mostrar siempre su utilidad práctica. No sé si lo consigo.

      Yo observo que los alumnos tienden a llamar teoría a lo que tiene matemáticas. Así, una asignatura de microeconomía será teoría, por mucho que su utilidad práctica sea enorme (para evitar ser Venezuela, por ejemplo), mientras que una asignatura que describe por ejemplo cuáles son las instituciones económicas de la Unión Europea no se percibe así. ¿Qué enseñar en la universidad? Si no aprendes la micro en la universidad, difícilmente la aprenderás después. Si no te enseñan las instituciones económicas de la UE en la universidad, fácilmente lo harás después. Con todo, si yo observo el programa de mi universidad y lo comparo con cómo estudié, ahora hay muchas más asignaturas de aplicación práctica, con las econometrías manejando datos todo el rato, con asignaturas de economía aplicada manejando las macroencuestas para hablar del mercado laboral, educación o salud, y con trabajos fin de grado que suelen ser aplicados en su gran mayoría. No diré que la situación sea óptima, pero sí que se está yendo en la buena dirección (lentamente, eso sí).

  • Completamente de acuerdo con tu exposición, gracias por tu reflexión . Un abrazo

  • Unas preguntas aparentemente sencillas pero que parecen no interesar a las altas instancias económicas:
    1- ¿ Para cuándo la economía va a poner en el centro el bienestar de las personas y dejar que toda su definición orbite alrededor del beneficio económico?

    2-¿Por qué viviendo en una economía globalizada de recursos materiales y personales obtenidos a lo largo y ancho del planeta los resultados de la implementación de políticas económicas las hacemos todavía a nivel nacional/comunitario? ¿Acaso los lugares que proveen de recursos no deberían entrar en resultados/ beneficios del mismo modo? Esto es, voy a tu casa, cocino con las cosas de tu nevera, me ayuda además tu madre, hago un plato delicioso pero me lo llevo a la mía para cenar con mi gente. ¿La economía no deberías velar por el equilibrio entre las neveras, porque todas se provean de lo indispensable y además velar por controlar que los intercambios no se conviertan en pillajes en cocina ajena ? ¿ Y dado que esto sucede no retorcemos los datos cuando los resultados los planteamos solo a nivel de crecimiento nacional/eurozona a sabiendas de que más de una familia esta noche se ha quedado sin cena a costa nuestra?

    • 1. No sé si te refieres a la economía como un sistema económico particular o como disciplina que estudia los sistemas y mecanismos económicos. Si es sobre lo segundo (de eso va la entrada) te alegrará saber que toda la teoría económica gira en torno al bienestar de las personas. Toda.

      2. Para bien o para mal vivimos en un planeta dividido en países soberanos. Desde luego, esto hace difícil resolver problemas de externalidades y bienes públicos que se den a nivel planetario. La culpa de esto no es de la ciencia económica, que estudia, diagnostica y llega a proponer posibles soluciones y mejoras, al menos parciales, para estos problemas.

  • ¿Distinguir entre ciencia y pseudociencia, y rechazar la segunda? De acuerdo.

    La economía pretende ser una ciencia social y empírica. Para serlo, no le basta con cumplir formalmente los requisitos de una ciencia empírica (un aparato estadístico riguroso, etc.). Debe ser capaz de decir algo, ya sea de tipo predictivo o al menos explicativo, sobre la REALIDAD. Si la ciencia funciona o no, no nos lo dice su coherencia interna, la pulcritud de sus métodos ni la honradez de sus cultivadores. Nos lo dice su acuerdo con la realidad. Esto la hace, aunque no nos guste, vulnerable a las críticas de los profanos, que con absoluta legitimidad y competencia pueden falsar la teoría comparando su predicción con lo real, aunque desconozcan sus mecanismos internos.

    Por desgracia, lo que nos dice la ortodoxia sobre la realidad diverge mucho de lo que se observa en la realidad. El cúmulo de evidencia es abrumador, y no dispongo aquí de espacio para repetirlo.

    Puede ser suficiente recordar el que quizá se haya convertido ya en el 'paper' más famoso de la historia de la economía: Blanchard, 2008, "The State of Macro", donde se nos alecciona sobre un hecho fantástico: “the state of macro is good”, un mes antes de que se desate una terrible crisis que la “good macro” no ha podido predecir.

    ¿En qué lado está la pseudociencia?

    ¿De verdad cree usted, señor Ferreira, que se dan las condiciones para cerrar filas alrededor del sanctasanctórum de la ortodoxia?

    ¿Quiénes son los negacionistas?

    • Primer párrafo: de acuerdo, es lo que pensamos todes.

      Segundo párrafo: lástima que no pongas un solo ejemplo de evidencias tan abrumadoras. Yo te voy a poner un ejemplo de lo contrario: todas las consecuencias de la desatinada política económica en Venezuela está explicada perfectamente en cualquier libro introductorio de Economía.

      Tercer párrafo: parece que lo pones como ejemplo de lo anterior. Imagino que siendo el único ejemplo que pones (y por el énfasis con que lo marcas), lo consideras una prueba importante de tu argumento. Sin embargo la opinión de un investigador sobre el estado de la disciplina no constituye ni la disciplina ni el cuerpo de conocimientos acumulado en la disciplina. Imagina que algún físico dice que la Física está muy bien y que ya tiene casi cerrados todos los problemas que se pueda plantear, y que lo hace justamente antes de que aparezcan la mecánica cuántica y la relatividad (de hecho, esto era lo que decían casi todos los físicos), pues bien, esta opinión de ese físico no quita ni pone validez a lo que ya hay hecho ni quita ni pone a lo que vaya a hacerse después.

      Cuarto párrafo: no sé de qué filas cerradas hablas no qué es eso del sanctasnactórum de la ortodoxia. En los congresos y en la revistas podrás observar todo lo contrario de un sanctasanctórum, con investigadores intentando mostrar que sus análisis son mejores y contradicen otros previos.

      Pregunta última: los que no hacen las cosas según indicas en tu primer párrafo que deben hacerse. El libro referido en la entrada te da unos cuantos ejemplos.

      • Algunas evidencias del segundo párrafo, la mayoría ya comentadas aquí por mí y otros comentaristas.

        Productividad: ver el artículo "El rompecabezas de la productividad", de hace unos días.

        Jubilación: se nos dice que, por la evolución demográfica, tendremos que trabajar más años. Sin embargo, hay millones de jóvenes en paro o trabajando menos horas que las que desearían.

        Pensiones, prestaciones sociales: si no se prevé que caiga el PIB, ¿por qué deben hacerlo éstas? No se explica.

        Libre comercio internacional: la teoría afirma que maximiza la eficiencia. Sin embargo, se observa que mercancías que podían fabricarse muy cerca de su lugar de consumo recorren decenas de miles de kilómetros, con el evidente despilfarro en transporte y contaminación.

        Salarios: según la teoría, el libre mercado globalizado y el progreso tecnológico producirá una mejora en las rentas de TODOS, lo que no se observa.

        Fundamentos de la inicativa económica: la teoría afirma que el egoísmo es la fuente de las decisiones racionales y sólo el egoísmo es capaz de genera los incentivos necesarios para el bienestar agregado; al mismo tiempo, se nos insta aceptar altruistamente la caída de las rentas salariales en occidente ya que, en contrapartida, en el tercer mundo, supuestamente, muchos salen de la pobreza.

        Formación: la teoría prevé que la formación se traduce en productividad, y ésta en mayores salarios. Sin embargo, la ratio entre salarios obtenidos e inversión en educación nunca fue tan baja.

        • Jaime:

          Dices demasiadas cosas, y de cada una de ellas una frase con la que pareces querer contradecir algo, pero sin dar datos ni elaborar tu argumento. Intentaré decir algo de cada uno de esos temas, lo justo para mostrar que no es tan fácil como lo pintas.

          Jubilación: parece que no hubieras leído, no ya el libro, sino siquiera la entrada. La idea de que jubilando trabajadores se crea empleo no se sostiene ni teórica ni empíricamente.

          Pensiones: si el PIB y la población se mantienen, ciertamente lo producido se prodrá repartir para que toque a lo mismo por habitante. Lo que pasa es que será a costa de imponer mucha carga sobre el trabajo o aumentar mucho otros impuestos. Es posible hacerlo, pero comprometiendo la competitividad.

          Libre comercio: dices que es más barato producir al lado de casa en contra de lo que dice la teoría. Y dices que no se hace y se despilfarra ¿por qué? ¿Son irracionales las empresas y consumidores, que prefieren despilfarrar? ¿No será que sí es más barato? Tal vez te refieras a que el comercio internacional no tiene en cuenta todas las externalidades asociadas al transporte. La teoría te dice que eso no es eficiente, en contra de lo que dices que dice.

          Salarios: no es cierto que la teoría diga que ganarán todos. Dice que se generan más rentas en todos los países (salvo casos patológicos), pero que dentro de cada uno habrá ganadores y perdedores. Puedes criticar que no se ha estudiado suficientemente esto último.

          La teoría no afirma nada de lo que dices sobre el egoísmo y el altruísmo. He escrito un par de entradas justamente sobre el tema del egoísmo en Economía. Te invito a leerlas.

          Productividad: las personas con más estudios tienen salarios más altos y menos desempleo. Que la ratio aumente o baje con el tiempo no es algo que se siga de la teoría. Depende de cómo se vayan desarrollando e integrando las nuevas tecnologías en el proceso productivo. Es posible que en España la ratio sea más baja que en otros países (estoy escribiendo de memoria), pero no debemos confundir lo que pasa en nuestro país con lo que pasa en el resto del planeta.

  • Leí el libro. No está mal pero tampoco me parece nada extraordinario. Como las virtudes del texto (que las tiene) ya han sido comentadas, señalaré lo que menos me ha gustado.

    Los autores parecen deslumbrados por una técnica que en los últimos tiempos se ha puesto de moda: los denominados experimentos controlados o, en su defecto, los "cuasi experimentos" o experimentos naturales. Para ellos esta herramienta ha convertido a la economía en una ciencia experimental al mismo nivel que otras como la física o la medicina.

    Esta fe en los experimentos es un poco ingenua dado que la metodología no está exenta de problemas. Al respecto me parece bastante ilustrativo el siguiente artículo de Deaton y Cartwright,

  • Hay muchos tipos de negacionistas unos por ignorancia, (los que no saben que no saben) se podría separar entre los conferenciantes que por ignorancia hacen sus teorías con sus suposiciones y las exponen de buena fe, por no conocer todas las teorías demostradas, sabiendo rectificar si se les demuestra su error ,contra los conferenciantes que no son capaces de rectificar cuando se les demuestran que están errados, y encima no admiten el método científico. (los que se creen que saben) Pero los peores son los negacionistas por ideología, como bien se indica, quienes solo aportan las partes que benefician a su discurso (saben que no saben y encima direccionan, y critican a otros con teorías demostradas en su contexto,pero que no les favorecen)
    Dicho esto, estoy a favor de escuchar y apoyar a quienes estudian y proponen alternativas, con la intención de mejorar el sistema, o la economía, porque nunca se puede negar la posibilidad que estas hipótesis puedan ser demostradas por métodos científicos en un futuro, y si encima estas persona tienen un enfoque sistémico, teniendo en cuenta las cuestiones geopolíticas, geoeconómicas ,geoestratégicas, psicológicas, sociológicas, e institucionales, mejor que mejor

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