¿Sirven las cuentas nocionales para algo?

En el debate sobre la reforma de las pensiones de jubilación hay una corriente de opinión a favor de transformar el sistema público contributivo actual de prestación definida y de reparto, en uno de .

Esta propuesta suele enfrentarse a dos objeciones. Una es que supondría (la ratio pensión media-salario medio). Otra es que produciría un entre las nuevas cohortes de jubilados.

Ambas son equivocadas, la primera porque ignora que la sostenibilidad financiera impone restricciones sobre la tasa de sustitución de cualquier sistema público contributivo de pensiones; la segunda es absolutamente falsa.

La inevitable reducción de la tasa de sustitución de las pensiones contributivas

Bajo la inapelable aritmética de los sistemas de pensiones, que, bajo sostenibilidad financiera, puede ofrecer un sistema contributivo (medida como la ratio entra la pensión media y el salario medio en cada momento del tiempo) es igual al producto del tipo efectivo de las cotizaciones sociales y el cociente entre la población ocupada y la jubilada. (Sin sostenibilidad financiera ocurre lo mismo porque en este caso el sistema de pensiones dejaría de ser, tarde o temprano, viable).

En un contexto demográfico en el que, incluso con tasas de empleo mucho más elevadas que las actuales y con retraso en la edad de jubilación a los 67 años, la ratio entre la población ocupada y la jubilada se va a reducir a la mitad en las próximas dos décadas, la única manera de evitar una reducción de la tasa (media) de sustitución de las pensiones contributivas sería aumentar el tipo efectivo de las cotizaciones sociales. Esta solución es, probablemente, inviable y, además, cuestionable con criterios de equidad intergeneracional.

Puede ser inviable porque existe algo parecido a una en la relación entre el tipo efectivo de las cotizaciones sociales y la tasa de empleo, que implica que a niveles muy elevados de dicho tipo, la tasa de empleo y la recaudación resultante se reducen. Dado que el es ya de los más elevados de los países de nuestro entorno, es bastante probable que ya estemos cerca de la cima de esa “pseudo-curva de Laffer”.

En cuanto a la equidad intergeneracional, resulta cuestionable elevar aun más el tipo efectivo de las cotizaciones sociales porque supondría aumentar transferencias de renta desde las generaciones más jóvenes a la población jubilada en un momento en que la brecha de renta intergeneracional se ha ampliado en contra de los primeros.

Un teorema de equivalencia

En un sistema contributivo las prestaciones se calculan en función de las cotizaciones de los trabajadores que van a recibirlas. En un sistema de reparto son las cotizaciones de cada generación las que financian las prestaciones de la generación anterior. Como se considera que el principal objetivo del sistema público contributivo de pensiones es sustituir la renta laboral que se deja de percibir después de la jubilación, se utiliza el principio de prestación definida que garantiza una determinada tasa de sustitución del salario final. Para ello, a la hora de determinar la pensión, se da mayor peso a las cotizaciones realizadas al final de la vida laboral que a las anteriores.

Por el contrario, la motivación de un sistema de contribución definida es proporcionar un seguro contra la longevidad, es decir, un flujo de renta durante la jubilación, independientemente del salario percibido. Por ello, se utilizan criterios puramente actuariales para el cálculo de rentas vitalicias a cubrir por el sistema de pensiones. Así, las pensiones son, en definitiva, seguros de vida inversos que resultan de convertir el capital acumulado por cotizaciones durante la vida laboral (apropiadamente actualizado y rentabilizado “virtualmente”) en una .

Peguntarse cuál de los dos sistemas ofrece una tasa de sustitución más elevada es un mal punto de partida. Y lo es porque un sistema de cuentas nocionales se puede diseñar para reproducir exactamente la misma tasa de sustitución (media para el conjunto de la población jubilada) que ofrezca cualquier sistema de prestación definida. Para ello, basta calcular los parámetros del sistema (remuneración de la cuenta nocional durante la fase de acumulación de capital, tipo de interés y duración de la anualidad) para que proporcione un flujo de renta equivalente al correspondiente a una pensión con tasa de sustitución que se desee mantener bajo el sistema actual.

Y, al contrario, un sistema de prestación definida con fórmulas de cálculo de las pensiones que tengan en cuenta la esperanza de vida (como ocurrirá tras la introducción del factor de sostenibilidad que entrará en vigor en enero de 2019) y en el que se computen las cotizaciones durante toda la vida laboral, como se ha propuesto recientemente, acabará proporcionando una tasa de sustitución (media) similar a la de un sistema de cuentas nocionales de contribución definida con beneficios calculados con criterios estrictamente actuariales.

Por tanto, si de lo que se trata es de alcanzar una determinada tasa (media) de sustitución, existe un “teorema de equivalencia” según el cual tanto un sistema contributivo de prestación definida como uno de cuentas nocionales de contribución definida pueden alcanzar tal objetivo. En estas circunstancias, la pregunta relevante no es cuánto se reduciría la tasa (media) de sustitución de las pensiones con un sistema de cuentas nocionales, sino cómo conseguir que tal reducción, que inevitablemente se ha de producir para recuperar la sostenibilidad financiera, se produzca con un menor coste social y de manera equitativa.

A este respecto las ventajas de un sistema de cuentas nocionales son notables. Primero, consigue que la necesaria e inevitable reducción de la tasa de sustitución se produzca de manera transparente y permitiendo mayor flexibilidad a los afectados a la hora de tomar sus decisiones de jubilación. En segundo lugar, todo ello tiene lugar sin necesidad de tener que acudir recurrentemente a reformas paramétricas del sistema actual, lo que mantiene un elevado grado de incertidumbre sobre el futuro de las pensiones.

Un sistema de contribución definida con cuentas nocionales produce menos desigualdad

La segunda objeción fundamental a un sistema de cuentas nocionales de contribución definida es que produce una mayor desigualdad intrageneracional, es decir, entre cada generación de jubilados. En realidad, es justo lo contario y la razón es fácil de entender. La desigualdad de rentas laborales entre trabajadores aumenta a lo largo de la vida laboral, tanto porque algunos trabajadores pierden su empleo en los años anteriores a la edad de jubilación y tienen pocas posibilidades de encontrar un nuevo empleo, como porque la desigualdad salarial aumenta con la edad. Así, un sistema de pensiones que otorgue mayor peso a la situación laboral y a las cotizaciones sociales en lo años inmediatamente anteriores a la jubilación produce una mayor desigualdad de pensiones que otro que tenga en cuenta la situación laboral y las cotizaciones a lo largo de toda la vida laboral.

Este es un resultado bien conocido y fácilmente comprobable con los datos disponibles sobre las vidas laborales de los trabajadores españoles. Basta recopilar dichos datos, aplicarles ambas fórmulas de cálculo (la actualmente en vigor y la que se deriva de un sistema de cuentas nocionales de contribución definida) y comparar las distribuciones de pensiones resultantes. Los datos pueden obtenerse de la o, alternativamente, pueden simularse “historiales laborales virtuales” a partir de la información disponible sobre transiciones entre situaciones laborales (empleo, desempleo e inactividad) y salarios a lo largo de la vida laboral.

Los resultados de este segundo enfoque se pueden consultar . Se trata de un trabajo que está cercano a cumplir la mayoría de edad y, por tanto, que utiliza historiales virtuales estimados a partir de parámetros (probabilidades de transición entre los las tres situaciones laborales y salarios, ambos por edad, sexo y nivel educativo) que son distintos a los que ahora determinan transiciones laborales y distribuciones de salarios en el mercado de trabajo español.

Aun así, sus resultados son bastante elocuentes. Bajo un sistema de prestación definida actual calculando la base reguladora de la pensión de jubilación en función de las bases de cotización de los últimos 15 años de vida laboral (situación que era la vigente en el momento de redacción del trabajo referenciado), el índice de Gini de la distribución de pensiones resultante sería del 0,254. Si la base reguladora de la pensión de jubilación se calculara en función de las bases de cotización de los últimos 30 años de vida laboral, la desigualdad intra-generacional de las pensiones disminuiría al 0,248. Dicha reducción sería mucho mayor con un sistema de cuentas nocionales de contribución definida, en el que el índice de Gini de dicha distribución resultaría ser del 0,193. Aunque estos resultados son obsoletos, todavía no he visto ningún otro tipo de evidencia o de cálculos más recientes que me hayan inducido a cambiar de opinión sobre su validez.

Algunas ventajas más

Finalmente, hay otras dos ventajas del sistema de cuentas nocionales de contribución definida sobre el actual. Una tiene que ver con . En la medida en que cualquier cotización a la Seguridad Social realizada en cualquier momento de la vida laboral tiene un efecto inmediato sobre la pensión de jubilación a recibir, los trabajadores mostrarán y los empleadores se enfrentarán a mayores resistencias a evitar tales cotizaciones. Otra es que las cuentas nocionales proporcionan un instrumento natural para la implementación de políticas sociales dirigidas a ofrecer mayor protección social a aquellos colectivos que menos participan del mercado de trabajo por dedicarse a otras actividades no laborales de interés social. Por ejemplo, permitirían el otorgamiento de derechos de pensión (u otros) de forma transparente a aquellos colectivos dedicados al cuidado de los hijos o personas dependientes. También se complementarían de forma natural con otras políticas laborales que pudieran desarrollarse para favorecer la estabilidad laboral, como es el caso de la mochila austríaca, sobre la que tanto hemos escrito en Drugevijesti.

Hay 27 comentarios
  • Sigo sin entender que el sistema de pensiones (un servicio como cualquier otro del estado del bienestar) se siga financiado de manera diferente a cualquier otro.

    • Pedro,
      Gracias por la pregunta. Depende de la naturaleza de las prestaciones. Si son prestaciones universales (las mismas para todos los ciudadanos) deben financiarse (y se financian) con impuestos generales. Si son prestaciones contributivas, por su propia naturaleza han de financiarse con las aportaciones de los trabajadores que las van a recibir. Lo único que dice mi entrada es que, si queremos mantener la naturaleza contributiva de las pensiones, hay márgenes de mejora y que las cuentas nocionales pueden ayudar.
      Saludos.

  • Me ha gustado mucho tu artículo y lo encuentro muy acertado. Le pongo dos peros, nos obstante, que son «miniperos».

    El primero es que creo que has destacado poco las ventajas de las NDC en materia de transparencia. En esencia, un sistema de reparto clásico que tenga en cuenta toda la vida laboral se parece mucho a unas nocionales, pero ni de lejos tiene el mismo nivel de transparencia. De hecho, un sistema de nocionales es tan transparente que incluso en Suecia hay voces que defienden que no haya edad de jubilación. Con unos parámetros tan transparentes, cada uno podría elegir cuándo se jubila con perfecto conocimiento de causa.

    El segundo pero es que no hablas de un elemento que yo creo que es fundamental en un sistema de nocionales que funcione, que es la existencia de un sistema de reequilibrio. En esencia no es necesario, pero es una garantía necesaria porque un sistema de cuentas nocionales no es 100% sostenible per se.

    • Juan,
      Gracias por tus dos comentarios. Estoy básicamente de acuerdo con ambos. La razón para no mencionarlos es que no quería distraer la atención de los dos puntos que me parecían más fundamentales (determinación de prestaciones y desigualdad). Te agradezco que hayas completado la entrada con tus acertados "miniperos".
      Saludos.

  • Excelente entrada Juan Francisco. Clara y llena de sentido común.

    Una puntualización: cuando dices que el sistema de cuentas nocionales se puede "diseñar", en relidad la única de las variables sobre la que se puede actuar es el nivel de contribuciones durante la fase de acumulación. La tasa de actualización y la esperanza de vida tras la jubilación, son las que son (son exógenas en el cálculo).

    Sería, desde luego, muy informativo "visualizar" esa única variable "accionable", pues permitiría, si no terminar al menos "desprestigiar" el mito de las "pensiones contributivas" (que son igual de contributivas que pagar 1 euro al mes desde el nacimiento para que te den un Ferrari al cumplir 20 años).

    • Jose Pablo,
      Muchas gracias. En principio, como el tipo de interés no es el resultado de inversiones financieras, sino un apunte contable, no hay restricciones para elegirlo. En cuanto a la esperanza de vida, puedes utilizar distintas estimaciones en función de la tasa de sustitución que quieras ofrecer. (Espera a ver como se hace próximamente el cálculo del factor de sostenibilidad que entraría en vigor en enero de 2019.
      Saludos.

      • Puestos a sacarle partido al "ejercicio mental" lo interesante sería usar un tipo de interés de mercado e imaginar un ente público (la EPGP "Entidad Pública para la Gestión de las Pensiones) que tuviese los activos requeridos para "adjudicar" a cada trabajador y pensionista el valor actualizado de sus contribuciones históricas.

        La ventaja de ese ejercicio es preguntarse:

        * ¿que contribuciones tendrían que hacer los trabajadores actuales para tener derecho al cobro de pensiones similares a las actuales?: la diferencia con la contribución real es "solidaridad intergeneracional" (por usar un eufemismo)
        * ¿cual es el volumen de activos qué debería tener la EPGP?. Ese volumen es la "deuda" que a fecha de hoy suponen las promesas futuras en pensiones.

        A lo bruto:
        * Todos los "activos" son un tipo que ahora tiene 45 años que ha trabajado desde los 25 y se jubilará a los 65, contribuye lo mismo esos 40 años, vivirá hasta los 85 y su pensión serán 120,000 millones/año (todos los años)
        * Todos los jubilados son un tipo de 75 años que vivirá hasta los 85 y tiene 120,000 millones/año de pensión (todos los años).
        * Los activos del EPGP son bonos del gobierno a 30 años: 2.31% de interés nominal, pongamos 1.80% de interés real

        En ese caso:

        * Los "activos" necesitan contribuir 35,000 millones al año, aprox 1/4 de lo que hacen ahora y tienen acumulados en el EPGP activos por unos 840,000 millones
        * Los "pensionistas" tienen acumulados en el EPGP 1,100,000 millones en activos.

        (...)

        • (...)

          Conclusión: al 1.8% de capitalización, los activos ganarían unos 95,000 millones anuales más en sueldos y la deuda real del estado no sería el 100% del PIB si no el 300%!!!

          Si somos más ambiciosos e invertimos los fondos del EPGP en el capital de las empresas españolas (cuya actividad es, en el fondo, la que pagará las pensiones) y suponemos que para ellas la tasa de retorno real es el 6% entonces:

          * La contribución de los activos son unos 10-11,000 millones/año y tienen acumulados en el EPGP unos 400,000 millones
          * Los pasivos tienen acumulados en el EPGP unos 800,000 millones

          En ese caso:
          * Los activos mejoran su sueldo en unos 110,000 millones/año
          * La deuda real del estado es del 220% del PIB (no del 100%)
          * El EPGP tiene que comprarse unas 2 veces la capitalización total del IBEX35 (o sea, hacen falta 2 IBEX35 para pagar las pensiones!!)

          3 posibilidades:
          * las simplificaciones son muy burdas
          * los cálculos estan mal
          * tanto si "capitalizamos" con deuda como con capital, tenemos un problema "brutal"

          Espero que sea alguna de las dos primeras.

  • En primer lugar quisiera felicitarle por el artículo.

    Por otra parte, me gustaría preguntarle cómo de viable sería el siguiente sistema (independientemente de que utilizara cuentas nocionales o algo más parecido al actual)

    -Una pensión base universal equivalente a las actuales pensiones no contributivas y a cargo de los Presupuestos.

    -Dicha base se sufragaría mediante un impuesto al carbono.

    -Una pensión contributiva sufragada con cotizaciones a la SS.

    -Reducción de las cotizaciones de modo que el gasto global no aumente.

    Una reducción en las cargas sobre el trabajo, ¿no aumentaría el empleo? y el impuesto sobre el carbono ¿no ayudaría a combatir el cambio climático y quizá mejorase la balanza comercial?

    Saludos

    • Luis,
      Gracias. Las pensiones no contributivas ya se financian con impuestos generales. Y hay razones para pensar que la composición por tipo de impuesto de los ingresos podría mejorar con una mayor peso de la imposición a las emisiones de carbono por las razones que mencionas.
      Pero las cotizaciones deben financiar las prestaciones contributivas. Si se reducen habría que reducir aún más la tasa de sustitución,
      Saludos.

      • Juan Francisco,

        Gracias por su respuesta, aunque no estoy seguro de que entendiese lo que propongo. La pensión tota para cualquier personal sería

        PT=PB+PC

        PB = pensión base igual para toda la población, y que podría ser equivalente a las pensiones no contributivas actuales, pero extendida a todos los jubilados
        PC = pensión contributiva, sufragada mediante cotizaciones.

        La PT antes y después de la reforma no habría de cambiar, de modo que se mantuviesen los ingresos de los pensionistas y la tasa de sustitución.

        Gracias de nuevo 🙂

        • Luis,
          Ahora entiendo mejor. Hay que hacer números pero me temo que tampoco cuadrarían las cuentas. Ahora mismo se necesita más del 1,5% del PIB para financiar el gasto en pensiones y el problema es que con el cambio demográfico ese número puede aumentar significativamente. No creo que con el tipo efectivo actual de las cotizaciones sociales y lo que se pudiera conseguir por un impuesto al carbono fuera suficiente para cubrirlo.
          Saludos.

          • 1.5% del PIB? ojala!!. Si el PIB son 1,160,000 millones y el gasto en pensiones unos 140,000 millones ¿eso no es más como un 12%?

            • JP,
              Disculpa por la ambigüedad. Yo me refería a la financiación adicional necesaria para cubrir el déficit (que sí es de alrededor del 1,5% del PIB). El gasto total se aproxima al 12%, cómo tu indicas (y yo vaticiné en abril de 2000 en la columna 7 del cuadro 5 en:
              )
              Gracias por darme la oportunidad de aclararlo.
              Saludos.

          • De nuevo muchas gracias por la respuesta.
            En cuanto a la capacidad del impuesto sobre el carbono, creo que podría ser bastante grande, aunque ignoro qué consecuencias colaterales podría tener.
            Las emisiones de España en 2015 fueron unos 350 millones de toneladas según Eurostat.
            Un tipo como el de Suecia (120 €/ton, unos 28 c/litro de gasolina) nos daría 42.000 millones (3,5% PIB)
            No lo veo factible, pero podría empezarse en 10 € y subir progresivamente hasta niveles similares a los de la Columbia Británica (unos 30)
            Saludos.

  • Perdone pero sigo sin entender por que las pensiones , sean cual sean, no se financian como cualquie otro servicio. Cual es la razon teorica q lo justifica

    • Lo intento de nuevo.
      Las prestaciones contributivas tienen como objetivo sustituir rentas laborales que se han dejado de percibir por alguna contingencia (jubilación, desempleo, incapacidad,...). De alguna manera, se pueden concebir como salario diferido o como un seguro contra esas contingencias. Por tanto, deben ser los que generan dichas rentas (trabajadores y empresarios) los que cubran la financiación de las prestaciones contributivas.

  • Gracias. Eso lo entiendo. Lo que nadie me explica, es el por qué de ello . ¿Son las pensiones un servicio público derivado del estado del bienestar, como la educación, sanidad etc.? No se financian la educación y la sanidad con todos los ingresos recaudados por el estado. ¿Por qué no las pensiones? Nadie duda, por ahora, que haya un problema de financiación en la educación y en la sanidad Todos estos servicios se pagan con ingresos del Estado. Sigo sien entender por qué el sistema de pensiones, salvo cuestiones ideológicas, ha de ser diferente.
    El sistema de pensiones sufre una maldición especial. estar ligada a las cotizaciones sociales. Pregunto de nuevo ¿Por qué?

  • Perdone una última cuestión. Si como usted dice " deben ser los que generan dichas rentas (trabajadores y empresarios) los que cubran la financiación de las prestaciones contributivas" por qué la sanidad, o la educación, no se financia cargo de los que generan dicho servicio.
    Por cierto, los empresarios no financian nada del sistema de pensiones. Las cotizaciones sociales que pagan los empresarios son remuneraciones no salariales del trabajador. Es un coste para el empresario que siempre existirá aporten o no. Menor aportaciones mayor margen para el salario monetario

    • La educación y la sanidad son prestaciones universales que se ofrecen a toda la ciudadanía y, por tanto, las financiamos entre todos. Las pensiones asistenciales que tratan de resolver la pobreza en la vejez, también. Las pensiones contributivas tienen otra naturaleza y objetivo como indicaba en mi anterior respuesta.
      Sobre la incidencia impositiva de las cuotas empresariales de las cotizaciones sociales hay una literatura muy amplia. En determinados casos, es como tú dices (el coste laboral total no varía y es el trabajador quién acaba soportándolas); en otros, no.

      • Creo que Pedro tiene un punto. Solo una parte de las pensiones contributivas deberia considerarse como "seguro" o "salario diferido". En particular la parte que tiene "relación actuarial" con las cantidades aportadas. No creo que eso sea el 100% de lo que perciben los jubilados.

        La pensión tiene 2 componentes:

        * Un "seguro o salario diferido" que es el que actuarialmente corresponde a lo contribuido
        * Una parte de "pensión asistencial" con la que el Estado complementa la cantidad anterior.

        Es difícil justificar que la segunda componente a) no sea universal (derecho por ciudadano y no por trabajador) y b) no se financie con los PGE.

        Si "difiero" 100 unidades monetarias de salario (el equivalente actualizado) y luego el estado me paga 200 ¿no tendría el mismo derecho a diferir 0 y recibir 100?

  • No estoy de acuerdo con la concepción de pensionista que usted hace. La mía es que toda persona que llegue a una determinada edad y no pueda seguir trabajando (la edad es algo a determinar) se le debe garantizar un medio para mantener un nivel de vida aceptable con los baremos de la sociedad, por la aportación que ha hecho a la sociedad antes. Y como consecuencia es la sociedad, en base a su riqueza, la que ha de responsabilizarse de suministrarlo.
    Por ello es que no entiendo el debate con las pensiones. El sistema de pensiones sufren una especial maldición: el haber ligado su financiación a las cotizaciones sociales. Eso es lo que origina que se hable de la viabilidad o inviabilidad del sistema, cosa que no se hace en relación con ninguna otra partida presupuestaria.

    • Yo no soy el inventor de los sistemas contributivos de pensiones ni tampoco he mostrado preferencias por ellos. Solo he tratado de explicar cómo funcionan.
      Por otra parte, los impuestos no son ilimitados y las necesidades de gasto que vienen son ingentes.

      • ''los impuestos no son ilimitados y las necesidades de gasto que vienen son ingentes''
        Los impuestos (como cualquier otro precio-es decir, a nadie se le ocurre decir que los precios de Mercadona y el resto de empresas privadas están limitados) no son ni limitados ni ilimitados. Están completamente ligados al gasto que se realice. Y viceversa.Como ejemplo aclaratorio: podemos estar en una economía mínima, escasa y por los suelos, pero estar pagada TODA ella por impuestos ¿o no? Es irrelevante que el gasto sea x o 100x. Lo relevante es como queremos pagar ese gasto: individual o en común (vulgo, a escote, o, más técnicamente, en economía publica, común, progresista, etc...) El problema de fondo con las pensiones, en mi opinión, es sólo el valor que se le da o no a la economía publica. Nulo en este gobierno concreto. La causa de fondo de la inviabilidad de las pensiones (o de cualquier otro gasto público)es sólo una: su privatización. Y las suculentas comisiones, puertas giratorias, etc . Esta ‘’inviabilidad’’se inicio hace unos 40 años y no parara. Por la buenas. La evidencia empírica en incremento de los planes de pensiones privados, de la sanidad privada, de la educación privada, de la seguridad privada, de la defensa privada etc.. lo demuestra, creo. Saludos

  • Nunca le he pedido que me explique, como creador, el sistema actual. Si Bismarck viviera se le preguntaría. El sistema falla por sí mismo, al ligar pensión con cotizaciones sociales. Lo que le pedía es que me explica, si existe una teoría que lo explique, la razón por la cual se aplica ese sistema y no se pueda aplicar otro. Por ejemplo, que ocurre si traspasamos las actuales cotizaciones social a impuestos (IRPF, sociedades etc.) y hacemos aumentar las pensiones en base al crecimiento de la riqueza del País.. ¿No ganaríamos en la tan manoseada competitividad?, por ejemplo y el sistema evolucionaría con la riqueza del país. Por qué seguir hablando de cotizaciones sociales, que penalizan el empleo, y no gravar en base al Valor Añadido de las empresas.
    De todas maneras muchas gracias por el tiempo que me ha dedicado. Seguir hablando del sistema actual es filosofar. Con el sistema actual solo hay una solución, la griega

    • Pedro,
      Gracias a tí por tu interés. Lamento que mis respuestas no hayan sido más enriquecedoras. Solo dos aclaraciones:
      1. Ningún partido político ni agentes sociales han propuesto eliminar el pilar contributivo para la contingencia de jubilación (aunque algunos sí para viudedad). El debate va por otras vías.
      2. Hay una incoherencia lógica en proponer el pago de prestaciones contributivas con impuestos generales. En cierta forma es como sugerir que tengamos seguros con coberturas distintas pero con las mismas primas.
      Dicho esto, estoy de acuerdo en que esta conversación está yendo a peor, así que la voy a cerrar aquí.
      Saludos,

  • Deseo agradecer a Pedro las preguntas que ha hecho, pues creo que son las del "niño hiperlógico", o sea, el único que dice que el rey va desnudo.

    Las instituciones "acreditadas" prevén un crecimiento sostenido, aunque moderado, del PIB en las próximas décadas.

    La población no crecerá apreciablemente o incluso disminuirá algo.

    El PIB coincide con las rentas de los activos y los inactivos, o sea, renta media = PIB / población.

    ¿Esto no significa que, si bajamos las pensiones urgidos por una necesidad, al parecer, acuciante, otras rentas aumentarán en la misma cuantía?

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