¿Es compatible un fuerte crecimiento con una importante reducción de la desigualdad?

La creciente desigualdad de ingresos en el mundo desarrollado ha suscitado gran atención en ámbitos académicos, políticos y en los medios de comunicación. Sobre el caso de España mucho se ha escrito en este blog, aquí, aquí, y aquí. Pero la desigualdad no ha aumentado en todas partes. del Banco Mundial encontró que la desigualdad de ingresos disminuyó (en más de un punto de Gini) en 39 de los 91 países de los que se dispuso de datos en el período 1993-2008. La mayoría de estas reducciones se produjeron en los países emergentes y en desarrollo. En América Latina y el Caribe, la desigualdad disminuyó en dieciséis de los diecisiete países en los que se puede medir de forma consistente entre 2003 y 2011.

Brasil sobresale por la intensidad con la que se produce dicha caída. Más conocido por sus repetidas victorias mundialistas, Brasil también destacaba en otros rankings de menor lustro, como por ejemplo el de ser uno de los países más desiguales del mundo. Pero desde mediados de los 90 Brasil sorprendió a propios y extraños al registrar una tremenda reducción en la desigualdad entre familias. El coeficiente de Gini para los ingresos de los hogares disminuyó en siete puntos, de 0,59 a 0,52, impulsado por una tremenda igualación de las rentas de trabajo, que presentaba una caída aún más espectacular, de 0,50 a 0,41. Para hacernos una idea de lo que significan estas reducciones de la desigualdad, en los Estados Unidos, paradigma de la creciente desigualdad y objeto continuo de estudio, el índice de Gini de los ingresos familiares aumentó ocho puntos entre 1967 y 2011.

La mayor parte de la compresión salarial que está detrás de la caída de la desigualdad tuvo lugar durante un período -la década de 2000- en que la economía brasileña crecía rápidamente, los salarios mínimos, medianos y medios aumentaban, el desempleo disminuía y el sector formal crecía a expensas de la informalidad. ¿Qué explica este notable desempeño? En una era de creciente preocupación por el aumento de la desigualdad en la mayoría de los países ricos, ¿hay alguna lección que aprender de esta experiencia en una de las diez economías más grandes del mundo?

En un estudiamos la evolución de la desigualdad de los ingresos laborales en Brasil durante las dos últimas décadas y examinamos sus posibles determinantes. El principal sospechoso y nuestro punto de partida fue el aumento del nivel educativo, pues existían ya varios estudios anteriores sugiriendo su importancia (por ejemplo, ). Durante las últimas décadas Brasil logró importantes mejoras de acceso a la educación. Según esta hipótesis, el aumento en la oferta de trabajadores cualificados (en este contexto, aquellos que completaron la escuela secundaria o más) fue más rápido que el aumento de la demanda, resultando en una caída de la prima educativa. El otro sospechoso habitual era el fuerte aumento de los salarios mínimos, que se duplicaron en términos reales entre 1995 y 2012, acercándose rápidamente a la mediana de la distribución salarial (véase la figura 1, Panel A).

Figura 1. Salario Mínimo y Distribución de los Ingresos Laborales

Pero en Brasil estaban pasando otras cosas durante estos años. Cambios en la composición sectorial del mercado laboral, posiblemente como resultado del boom de precios de las materias primas y la ascensión de China como exportador de manufacturas; cambios en la composición demográfica de la fuerza de trabajo -incluida una mayor participación de la mujer y un paulatino envejecimiento de la población; y factores geográficos -como la urbanización continua. En resumen, agrupamos los posibles factores explicativos en cinco grupos: i) capital humano; ii) instituciones del mercado laboral; iii) características demográficas de los trabajadores; iv) segmentación espacial; y v) distribución sectorial de la fuerza de trabajo. El análisis distingue dos subperiodos: 1995-2003, un período de estancamiento que fue acompañado de una leve reducción de la desigualdad, pero durante el cual salarios medios reales estaban cayendo; y 2003-2012, un período marcado por un fuerte crecimiento en los salarios medios y una fuerte reducción de la desigualdad.

Spoiler alert. Para el que tenga poco tiempo les adelanto las conclusiones. Ni educación ni salario mínimo. Aunque ambos tuvieron importantes efectos sobre la desigualdad no son los principales factores detrás de la caída reciente. La caída en el retorno a la experiencia laboral, y la reducción de varias brechas en el mercado de trabajo (de género, raza, geográfica y entre formales e informales) tuvieron un rol mucho más importante.

Como les adelantaba, el primer resultado fue bastante sorprendente: ¡el efecto general de la dinámica educativa fue en realidad un aumento de la desigualdad! El sustancial aumento en los niveles de escolaridad de los trabajadores brasileños fue incontestable: la proporción de la población en edad de trabajar con al menos 10 años de escolaridad se duplicó, del 25 al 50%, entre 1995 y 2012. Y como mostramos para varios países de la región, efectivamente este aumento educativo fue seguido por una disminución en los retornos a la educación, en línea con la hipótesis inicial (ver Figura 2, Panel A). Entonces, ¿cómo fue que el aumento educativo resultó en un aumento de la desigualdad? Dos factores asocian mayor nivel educativo con mayor desigualdad. El primero es que los retornos a la escolaridad son convexos. Es decir, el salto salarial entre universitarios y trabajadores con secundaria es mayor que el salto entre trabajadores con secundaria y aquellos que solo lograron terminar la primaria. El segundo es que la desigualdad entre trabajadores con el mismo nivel educativo es mayor cuanto mayor es su nivel. Es decir, la desigualdad entre universitarios es mayor que la desigualdad entre aquellos que terminaron la secundaria. Ambos factores parecen haber actuado con fuerza en Brasil, limitando el efecto de la caída de la prima educativa en la reducción de la desigualdad.

Figura 2. Primas educativas y de experiencia laboral.

Una historia similar en la que fuerzas en dirección opuesta se contrarrestan aplica al salario mínimo. Durante los años del auge de 2003-2012, el aumento del salario mínimo favoreció una distribución de los ingresos más igualitaria. Según nuestro estudio, un 20% de la caída de la desigualdad durante este sub-periodo fue facilitada por el aumento del salario mínimo. Pero en el subperíodo anterior de 1995-2003, cuando la demanda laboral no crecía, el crecimiento del salario mínimo fue acompañado por un aumento de la informalidad. Los trabajadores que ganaban menos del salario mínimo crecieron en seis puntos porcentuales, contribuyendo a un aumento de la desigualdad (Figura 1, Panel B). Una lección más general de esta experiencia es que la efectividad de las políticas de salario mínimo depende mucho del contexto: incluso dentro del mismo país, su impacto en el empleo y la distribución de la renta varía a lo largo del ciclo económico.

Entonces, ¿qué factores explicaron la mayor parte de la caída de la desigualdad de Brasil durante este período? Resulta que el principal factor explicativo fue una marcada disminución en los rendimientos, no a la educación, sino a la experiencia laboral. El panel B de la figura 2 muestra la espectacular caída en los retornos a la experiencia. La disminución en la remuneración a la experiencia en el mercado laboral contribuyó entre 3 y 5 puntos Gini de la reducción de la desigualdad, dependiendo de la especificación. Las fuerzas detrás de esta caída en los retornos a la experiencia no están claras. Una hipótesis plausible es el cambio tecnológico, que podría estar depreciando más rápidamente las cualificaciones de las cohortes mayores.

El segundo culpable -o más bien, héroe- de la historia fue una reducción combinada de brechas salariales de género, raciales, urbano-rurales y formal-informales. La caída de estas brechas es condicional a los cambios en los niveles educativos y de experiencia antes mencionados. Si bien no podemos atribuir dichas caídas a cambios en la discriminación laboral (entre géneros y razas, por ejemplo) o segmentación (entre sectores formales e informales, o áreas urbanas y rurales), los patrones observados sugieren que el "campo de juego" en el mercado de trabajo de Brasil para trabajadores con niveles comparables de educación y experiencia, se estaba nivelando. En conjunto, las caídas de estas brechas salariales representan aproximadamente la mitad de la disminución de nueve puntos en el coeficiente de Gini para los ingresos laborales.

La experiencia reciente brasileña muestra que el crecimiento inclusivo no es una quimera. Crecimiento, reducción de desigualdad y de pobreza son compatibles. Nuestros resultados arrojan alguna luz sobre los cimientos en los que este fenómeno se sustentó, y plantean al menos tantas preguntas como respuestas. ¿Cuáles son las fuerzas económicas que impulsaron la disminución de los retornos a la experiencia en Brasil? ¿La menor brecha salarial formal-informal refleja una convergencia en los niveles de productividad entre ambos sectores? ¿Habrán seguido cerrándose las brechas salariales de género y raciales tras los últimos años de recesión? Se necesita más investigación para responder a preguntas como estas, y de esta forma entender mejor cómo algunos países logran acelerar su crecimiento a la vez que reducen su desigualdad de manera significativa.

Hay 14 comentarios
  • Julián, me parece que el título del post no tiene relación con su contenido. El título requiere explicar qué tipo de relaciones puede haber entre dos bienes X e Y, algo que los economistas hacemos a partir del razonamiento marginal, esto es, si quiero una unidad adicional de X, ¿debo sacrificar algo de Y? y en caso afirmativo ¿cuánto? Si comparo dos situaciones --una ayer, otra hoy-- y mido las cantidades totales disponibles de X e Y, ambas pueden haber aumentado gracias a algo exógeno, pero eso no significa que no haya trade-off, esto es, que si hubiera estado dispuesto a sacrificar algo de Y (o X) habría tenido algo más de X (o Y).

    • Gracias Enrique. La primera versión del post tenía una larga introducción en la que argumentaba que existe la percepción de que el crecimiento rápido va acompañado de crecimientos de la desigualdad, con algunos ejemplos notorios recientes , Alemania, USA, India, China. Por motivos de espacio quedó fuera , y efectivamente es posible que ahora el titulo no sea el más indicado.

  • Cuando leo estos trabajos siempre tengo la sensación de que os complicáis innecesariamente la vida para explicar lo evidente.

    Mi experiencia en Sudamérica, no exenta de prejuicios personales, me dice que allí la sociedad es bastante clasista comparada con los estándares europeos. La palabra licenciado, que tiene su origen en la noche de los tiempos de la conquista, implica casi siempre a una persona que de forma automática tiene un sueldo alto comparado con aquellas personas que no son "licenciados".

    Como muy bien refleja el trabajo, Brasil parte inicialmente (1990) de una gran desigualdad asociada a la diferencia entre los sueldos de los "licenciados" de aquellos que no lo son. No es de extrañar entonces que, en un contexto de cambio tecnológico, las nuevas carreras mas técnicas que las anteriores y asociadas con la educación primaria, cree una nueva demanda profesional que difícilmente puede ser satisfecha con el reciclado de los antiguos "licenciados".

    Misterio resuelto: ..." puede haber crecimiento económico y disminución de la desigualdad"... (lo mismo que puede ocurrir lo contrario).

  • Lo que uno no acaba de entender es la importancia que se le da a variables de segundo orden (literalmente).

    Caracterizar la distribución de una variable en la que el valor absoluto es lo más relevante con una medida de dispersión es una necedad ( y no por repetida resulta más aceptable).

    Equivale a decir: "gran éxito de los alumnos españoles en las pruebas de PISA: todos sacaron la misma nota!!". Es evidente que esa notica es buena o mala dependiendo de qué nota sea esa que sacaron todos.

    No sé a quien le puede importar lo que la curva de Lorenz de los tiempos registrados en la final de los 100 m se pueda parecer a la que se obtendría si todos los atletas hubiesen llegado a la vez; pero el dato no se recopila por muy buenas razones. La principal, seguramente, que la gente que se dedica a analizar el atletismo no tiene suficiente tiempo libre para lo accesorio.

    Olvidar la media y centrarse en la dispersión equivale a declarar que el nivel absoluto es irrelevante justo en una variable donde el nivel absoluto lo es todo. La gente "vota con los pies" para ir de sociedades con menos dispersión y menos media a sociedades de más media y más dispersión, sobre todo los que no están en la posición de poderse dedicar al "toreo de salón" de los análisis de dispersiones.

    Y uno entiende la preferencia atávica por la igualdad; como por la agresión, la compulsión sexual y tantas otras que heredamos de nuestro pasado animal, pero siempre pensé que era nuestra parte a superar

    • Hablar de desigualdad ni impide ni obstaculiza el estudio de los determinantes de la riqueza de las naciones (lo que Ud. llama la media). Son dos discusiones diferentes, aunque pueden estar relacionadas.

      • En realidad si lo hace. Si hacemos una búsqueda de artículos de investigación por palabras clave me temo que está claro para cual obtendremos más resultados. "Desigualdad" está tan de moda que sale hasta en la sopa.

        Y dado que los recursos para investigación son limitados, no acaba de parecer sensato dedicarlos a estudiar "momentos" de órdenes superiores y no las medias de una distribución. O en el caso que nos ocupa las medianas o los percentiles X% que, además se entienden con faclidad.

        Gini no lo entiende ni su padre. No tiene ningún sentido físico hablar de que un coeficiente de Gini pasa de 0.23 a 0.35 ¿es eso mejor o peor que pasar de 0.40 a 0.52?. Que el X% de los hogares pase de tener un ingreso de $10,000 a $13,000 lo entiende todo el mundo ... quizás sea ese el atractivo que "hablar en los términos arcanos de Gini" requiere exégetas que expliquen a los pobres humanos lo que significa su jerga ... y eso siempre genera empleo bien remunerado

        • Como decía, ni impide ni obstaculiza. Entre otras cosas porque los académicos que estudian desigualdad no suelen ser los mismos que estudian el crecimiento económico. Y si hace una búsqueda rápida en google scholar verá que hay tantas o más entradas sobre economic growth como hay sobre economic inequality. Pero creo que ese no es el punto fundamental. Un motivo por el que el estudio de la desigualdad es importante (aunque no el único), es que el crecimiento económico no tiene porqué estar distribuído de manera igualitaria en la sociedad. La mitad de la población con menores ingresos de EEUU ha visto como sus ingresos no crecían durante los últimos 30 años, mientras que la otra mitad disfrutaba del fuerte crecimiento económico. Algo parecido ha venido pasando en Alemania en las últimas décadas. Entender cuales son los determinantes de la desigualdad es un primer paso para intentar formular políticas que den soluciones a esos grupos poblacionales. Otro argumento, particularmente sangrante en países en vias de desarrollo, es que la alta desiguladad de ingresos refleja tremenda desigualdad de oportunidades, con la pérdida de eficiencia que ello conlleva.

          • "el crecimiento económico no tiene porqué estar distribuído de manera igualitaria en la sociedad" ...ni falta que hace.

            Es una limitación contraproducente que todos tengan que crecer al mismo ritmo. Podría resultar, perfectamente, que introducirla limite el crecimiento de todos sobre todo de los más pobres.

            Respecto al resultado que mencionas sobre la mitad de la población de USA, lo que parece es que tenemos un problema de medición:

            y la idea de que el ciudadano medio americano está peor que hace 30 años atenta contra cualquier observación "real":

            * Los coches que se ven en la carretera son mejores que hace 30 años
            * Los hogares tienen más coches que hace 30 años
            * Los americanos viajan más que hace 30 años
            * Las casas tienen mejor pinta que hace 30 años
            * Los appliances que tienen en casa son mejores que hace 30 años
            * Sus pantallas planas no tienen comparación con sus TVs de hace 30 años
            * El número de college degrees (y high school degrees) es muy superior al de hace 30 años

            MIentras los economistas tratan de aprender a medir correctamente "bienestar" o "dinero real" (no "nominal") la "gente real" sigue intentando entrar como pueden en los países "donde su situación no mejora" y huyendo de los que convierten "la distribución igualitaría del crecimiento" en un dogma de fe

            • Hay voces autorizadas (como Angus Deaton) que dicen que los niveles extremos de pobreza de los norteamericanos son peores que los de África. Entiendo que gracias al anonimato es divertido soltar boutades en los comentarios de los posts (yo lo hago mucho), pero la insistencia en menospreciar la importancia de la desigualdad en, en fin, cualquier consideración sensata de lo que pasa en el mundo es un poco excesiva, en mi opinión.

              • Daria, está por demostrar la causalid entre desigualdad y pobreza y bien pudiera suceder (Conard) que la "desigualdad" sea uno de los motores del progreso y del crecimiento (entre las pocas cosas en las que aciertan los economistas está la importancia de los incentivos).

                En cualquier caso mi argumento no es contra la importancia de tener en cuenta toda la distribución de ingresos, si no contra hacerlo utilizando una medida (ademas arcana) de dispersión cuando, en el bienestar material, lo relevante es el valor absoluto.

                El medir los niveles de ingreso del percentil que parezca razonable (mediana, 30%, 10%) me parece mucho más razonable que medir pura dispersión. Hay que tener cuidado con lo que se mide y medir dispersión lleva a pensar (contra toda lógica) que el "éxito" no es mejorar la renta del 50 o del 30 o del 10% de la población si no el conseguir un Gini de 1, que puede, por ejemplo, conseguirse con un ingreso de $1 dolar per capita adoptando la precaución de que sea $1 para todo el mundo

                Respecto a lo de Africa y USA, los "niveles extremos" que mencionas (incluso si son verdad) no deben tener nada que ver con lo que la gente "prefiere" porque cuando votan con los pies (actividad con más "skin in the game" que escribir papers) no parece que la realidad africana les apetezca mucho y no imaginas a qué extremos llegan para entrar en el "horrible USA".

                Lo del "anonimato" no lo entiendo ... parecería una falacia ad hominen gratuita

              • He buscado al tal Conard y así por encima no parece muy de fiar… Cómo puede ser la desigualdad un incentivo si apenas hay movilidad social, como se muestra en un reciente post de este blog?

                Creo que tus invectivas no se han dirigido solo contra Gini. Por lo demás, no soy experto en estas cosas (y sé que Gini no es perfecto), pero me parece perfectamente razonable utilizar un coeficiente de dispersión para medir la desigualdad. Los ejemplos que das para mostrar los defectos de Gini no me parecen muy convincentes.

                Creo que escribir papers puede ser una cosa muy “skin of the game”! En cualquier caso, creo que el argumento de la emigración está lejos de ser definitivo. Mucha de la gente que llega a extremos horribles (que me imagino perfectamente) para llegar a USA tal vez emigraría a Noruega, uno de los países con menor Gini del mundo, si pudiera. Los empobrecidos finlandeses de principios de los 70 emigraban en masa a la hiperestatista e igualitaria Suecia de la época.

                Lo de la falacia “ad hominem” hacia un anónimo me parece una paradoja muy divertida. Igual es un ad hominem, a saber. Lo que digo es que sabemos que la gente no dice las mismas cosas en Internete utilizando su nombre real o un anónimo. Mi investigación introspectiva lo confirma. Hipotetizo que a ti también te pasa. Pero igual no. Siento si te ha ofendido.

            • El mismo FMI (ese nido de socialistas) tiene innumerables estudios que casualizan el crecimiento de un país a una mejora de la igualdad de sus ciudadanos. Y que demuestran que al revés solo se produce una cosa: estancamiento secular, p.ej, en el cual estamos, entre otros defectos actuales y venideros. La evidencia empírica y argumentación teórica de ello es tan irrefutable que solo desde posiciones ¡¡¿cuales¡¡?? se pude negar.
              Otra: Dice que los coches, o cualquier otro producto, de hoy en USA. son mejores que los que hacían hace 30 años. Algunas preguntas rápidas 1.- Ud. ha calculado, o ha estudiado, y dicho de modo muy simple, la relación producto/horas invertidas de uno y otro coche para averiguar cual es mejor? ¿Se ha dado cuenta que el 2º coche tiene 30 años más de horas invertidas en su producción? ¿Ha notado que eses americanos 'más felices' y con más posesiones que sus antepasados de los 80 han trabajado 30 años más ? ¿Sabe si su cesta de la compra real (su poder de compra) incorpora todos los productos que incorporaría ese mismo ciudadano-en su misma posición económica- en los 80? ¿Conoce que la PTF (productividad total de los factores) esta descendiendo en toda la OCDE (también en USA) desde los ochenta-en este blog abundan artículos sobre el tema, los cuales ud. parece no leer y/o entender? ¿Cree que ese descenso le afecta o no la calidad, eficiencia y productividad de los productos y bienes de hoy si los comparamos con los de hace 30 años? Etc..

  • Jose Pablo, Daría:

    Ese Connard (es con dos enes, ¿verdad?) defiende ideas propias de cuando el capitalismo funcionaba relativamente bien y la desigualdad era motor de progreso porque, como oportunamente ha apuntado Daría, existía la movilidad social. Cuánta gente no se quiere dar cuenta de que el mundo ha cambiado.

    De acuerdo con Jose Pablo en que la desigualdad económica no es importante como indicador directo o de primer orden, salvo que la envidia sea un término considerable (negativo) en el cálculo de la utilidad. Ahora bien, si la desigualdad es buena en sí misma, como creadora de incentivos, ¿no será porque la gente es envidiosa? ¿En qué quedamos?

    La razones por las que las que una desigualdad acusada es indeseable son: 1) como causa, de un consumo agregado insuficiente, por ser menor la propensión marginal al consumo de los que ya tienen mucho, lo que estrangula la economía, 2) como síntoma, ya que, según todos los indicios, buena parte de la desigualdad es de tipo “rentista”, es decir, los de arriba no están arriba por estar creando más valor, sino por su posición privilegiada de extractores de rentas.

    Por decirlo en términos marxistas, el aumento del coeficiente de Gini puede ser un indicio de que la tasa de explotación se ha disparado. Y eso no es una buena noticia.

    La evolución del sector inmobiliario (sector rentista por antonomasia) debería causar verdadero escándalo a los economistas no venales. ¿Para cuando un artículo aquí sobre el tema?

    • Jaime,

      Edward Conard: Unintended Consequences y The Upside of Inequality de 2012 y 2018 ... por tanto, de cuando occidente (y su sistema mixto) seguía funcionando mejor que ningún modelo de producción alternativo que conozcamos.

      No parece que haya una relación entre "índice de Gini" y nivel de consumo per capita. El principal driver de lo que los países consumen es, como no podría ser de otra manera, lo que los países producen (desde Adam Smith lo sabemos).

      Y no parece que haya un problema de "demanda agregada" ni un cambio en su crecimiento per capita desde 1970

      Respecto a la "extracción de renta", el "capitalismo occidental" (con instituciones sanas) es el sistema (de los que existen más allá del papel) donde resulta más complicada (en Venezuela, Rusia, China, Brasil "extraer rentas" es más fácil que en UK, Canada o USA).

      E incluso mirando más fino, los "desiguales" americanos (los Jobs, Bezos, Page, Gates, Zuckerberg, Kalanick ...) tienen pinta de haber "aportado más" para estar ahí que sus (inexistentes) comparables europeos. Y no sé como ha evolucionado la movilidad (es difícil de analizar) pero no me cabe duda que es mayor en USA, donde las 10 mayores fortunas son construidas y no heredadas algo que no pasa en la "igualitaria" Europa.

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