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El extraño caso de los inmigrantes sanos

detectiveLos lectores más fieles quizá recuerden una entrada muy comentada de Luis en 2009 en la que se destacaba la gran variación entre Comunidades Autónomas en las tasas de mortalidad infantil en España, usando datos de 2004-2006. En los comentarios, varios lectores proponían que parte de esta heterogeneidad regional podía deberse a la inmigración. Floren, por ejemplo, decía: “no me extrañaría que los inmigrantes tuvieran mayor tasa de mortalidad infantil”. Hoy quería retomar este tema con datos más recientes, centrándome precisamente en el papel de la inmigración.

Los datos que presento proceden de las partidas de nacimiento de todos los niños registrados en España entre 2007 y 2013 (excluyendo los partos múltiples): más de tres millones de recién nacidos. Me centro por tanto en medidas de salud neonatal: peso al nacer, prematuridad, y mortalidad fetal o neonatal. Durante estos 7 años, se observan en los datos unas 3 muertes fetales tardías por cada 1.000 partos, y unos 5 recién nacidos fallecidos durante las primeras 24 horas de vida por cada 10.000 nacidos con vida.

En primer lugar, sigue siendo cierto que hay una gran variación regional: la tasa de mortalidad neonatal recién descrita varía entre 0 en algunas provincias (ninguna muerte durante los 7 años) y 10 por 10.000 nacidos en otras. Y no se trata de que haya pocas observaciones: en la provincia con menos nacimientos durante este periodo (Soria) tenemos casi 5.000 recién nacidos. Esta variación se observa también en otras medidas de salud neonatal: la tasa nacional de prematuridad es el 6%, pero la provincial varía entre el 4 y el 7%. Y la fracción de niños nacidos con menos de 1.500 gramos de peso varía entre el 0.2 y el 1%.

¿Qué papel juega la inmigración? Para empezar, el 28%(!) de los nacidos en este periodo tiene al menos un progenitor nacido fuera de España. Los países más representados entre las madres son Marruecos, Rumanía y Ecuador (abarcando dos tercios del total de madres inmigrantes). Las figuras 1 y 2 muestran la tasa de muertes fetales tardías y mortalidad neonatal, en función del país de nacimiento de los padres.

Figuras 1-6
Figura1
Figura2 Efectivamente, como sospechaba Floren, las tasas de mortalidad son más altas (¡el doble!) entre los niños de padres inmigrantes. Las figuras 3 y 4 muestran dos medidas adicionales de salud neonatal: la fracción de recién nacidos con peso por debajo de 1.500 gramos, y la fracción de prematuros.
Figura4
Figuga3 De nuevo, las familias de origen inmigrante presentan peores resultados. Por cierto, todas estas diferencias son estadísticamente (muy) significativas. Hay dos excepciones: los recién nacidos de padres inmigrantes pesan más de media, y la proporción por debajo de 2.500 gramos es más alta que entre los hijos de nativos (figuras 5 y 6).
Figura5
Figura6 Desde luego, una razón para la mala salud de los hijos de inmigrantes podría ser que sus familias tienen un nivel socioeconómico más bajo que la familia “nativa” media. Efectivamente, mientras que el 36% de las madres nacidas en España tiene estudios universitarios, esto es cierto sólo para el 13% de las madres nacidas en el extranjero. El 21% de los padres nativos tienen una ocupación altamente cualificada, comparado con menos del 12% de los inmigrantes.

Para entender en qué medida las diferencias entre los niños de nativos e inmigrantes se deben a características observables de las familias, podemos comparar a los hijos de padres “parecidos”. Esto es fácil de hacer en un análisis de regresión. Así, podemos evaluar si las diferencias observadas en las figuras 1-6 se mantienen una vez “controlamos” por, por ejemplo: la edad del padre y la madre, sus niveles educativos y respectivas ocupaciones, el estado civil de la madre, el número de hijos anteriores, el tamaño del municipio, el año del parto, y el sexo del bebé.

Los resultados de este análisis de regresión los resumo en las figuras 7 y 8. Ahora presento la diferencia entre, por ejemplo, las tasas de mortalidad, entre hijos de padres nativos e inmigrantes, antes y después de controlar por características.

Figuras 7-8
Figura_nose
Figura_nose2 Curiosamente, el signo de muchas de las relaciones se invierte una vez que tenemos en cuenta las características de las familias. Por ejemplo, como se mostraba en la figura 3, la tasa de prematuridad es 0.5 puntos más alta para padres inmigrantes que para nativos. Sin embargo, es 0.2 puntos más baja si los comparamos con nativos de las mismas características (figura 8). Los hijos de inmigrantes parecen demasiado sanos, dado el (bajo) nivel socioeconómico de sus padres.

Este resultado es bastante conocido, con toda una literatura que abarca varias disciplinas documentando la “paradoja de los inmigrantes sanos” (the “healthy immigrant effect”): el hecho empírico de que los inmigrantes en países ricos (y sus hijos) presentan mejores niveles de salud que la población nativa, a pesar de su peor nivel socio-económico (ver por ejemplo aquí).

Entonces, ¿puede explicar la inmigración la variación entre provincias en salud neonatal? En una palabra: No. La figura 9 muestra la tasa de mortalidad neonatal (por cada 10.000 nacidos vivos) por provincias, y la proporción de padres nacidos fuera de España en la provincia. La asociación es débil (no significativa) y va en la dirección contraria a la esperada.

Figuras 9 y 10
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¿Qué puede explicar entonces la variabilidad regional? La pregunta sigue abierta, aunque la figura 10 puede dar pistas: la renta per cápita de la provincia sí que está correlacionada significativamente con la mortalidad neonatal.
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La magnitud de esta correlación sugiere que una diferencia de renta de 10.000 euros (como la que hay entre Córdoba y Barcelona) está asociada con 1 muerte menos por cada 10.000 nacidos, es decir, una tasa de mortalidad neonatal un 20% más baja (la media nacional es 5).

Me gustaría oír las opiniones de los lectores sobre otros posibles factores que pudieran ayudar a explicar la variación en salud neonatal entre provincias o regiones.