¿Un regalo para toda la vida?

fotoUn comentario a mi entrada de hace un par de meses decía que “las consecuencias económicas del lactivismo merecen ser estudiadas”. Por “lactivismo”, este lector se refería a la promoción activa de la lactancia materna, que parece haberse acentuado en los últimos años. En esta entrada, pretendo realizar una primera aproximación a este tema. En concreto, intento pensar un poco sobre los efectos de la lactancia prolongada sobre la carrera profesional de las madres.

Distintos organismos nacionales e internacionales han venido insistiendo recientemente en los beneficios de la lactancia materna sobre la salud de los niños, en parte como reacción a la difusión de la lactancia artificial en la segunda mitad del siglo XX. La OMS recomienda activamente (desde 2002) la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses, y la continuación (en combinación con otros alimentos) hasta los dos años o más. La Unión Europea ha adoptado recomendaciones similares. Esta tendencia también ha generado detractores, como revela la tras la publicación del libro “Víctimas de la lactancia”, en contra de la lactancia prolongada.

Con respecto a los efectos de la lactancia materna sobre los niños, existen muchos estudios documentando efectos positivos sobre salud y desarrollo cognitivo, incluso en países desarrollados y en años recientes. Esto incluye al menos un ensayo clínico con asignación aleatoria a grupos de tratamiento y control (), y varios con datos observacionales pero enfoques econométricos que intentan aislar el efecto causal de manera creíble (por ejemplo y ).

Pero, ¿y las madres? Después de todo, dos años de lactancia materna requerirían una importante inversión de su tiempo. Las recomendaciones médicas también mencionan efectos positivos para la salud maternal, reflejados en bajadas de peso post-parto y reducción del riesgo de ciertos tipos de cáncer. Sin embargo, no he encontrado estudios analizando los efectos de la lactancia prolongada sobre la vuelta al trabajo de la madre y su desarrollo profesional posterior.

Desde luego, parte del problema es la escasez de datos. Necesitaríamos tener a la vez información fiable sobre lactancia y variables relacionadas con el mercado laboral, para una muestra representativa de hogares. Lo más parecido nos lo proporciona la Encuesta Nacional de Salud, que en las dos últimas ediciones (2006 y 2011) incluye preguntas detalladas sobre lactancia, y alguna (pero poca) información sobre actividad laboral.

He seleccionado, en ambas encuestas, la submuestra de hogares con niños de entre 1 y 4 años en el momento de la entrevista. El tamaño de la muestra con datos válidos sobre lactancia es de 3.735 niños, nacidos entre 2001 y 2011. La figura 1 muestra la distribución de la duración de la lactancia materna en meses enteros (censurada en 12).

Figura 1. Duración de la lactancia materna en meses
(Encuesta Nacional de Salud, 2006 y 2011)

Figura1 La duración media de la lactancia materna en la muestra es de casi 5 meses, con una mediana de 4. Como se puede observar en el gráfico, más del 20% de las madres no dan el pecho en absoluto, mientras que casi el 15% lo hace durante más de un año completo. Existe por tanto bastante variación, que podría estar relacionada con características observables de las madres.

En la tabla 1, muestro los resultados de un análisis de regresión donde correlaciono la duración de la lactancia con: el año de nacimiento del niño, la edad y el nivel educativo de la madre, el sexo del bebé, y la CCAA de residencia.

Tabla 1. Duración de la lactancia y características familiares

Table1 Lo primero que salta a la vista es que las mujeres con nivel educativo más alto dan el pecho durante más tiempo, de media. Las mujeres con educación universitaria son 11 puntos porcentuales más proclives a dar el pecho al menos un mes, 50 (!) puntos más proclives a dar el pecho más de 4 meses, y 6 puntos más proclives a seguir más allá de los 6 meses, en comparación con madres con educación de nivel de bachillerato. La edad de la madre no parece estar correlacionada con la duración de la lactancia, como tampoco el sexo del bebé. Sí que se observa una tendencia en el tiempo muy fuerte: durante el periodo observado (de 2001 a 2011), la lactancia prolongada ha aumentado en popularidad. De hecho, para los niños nacidos entre 2001 y 2003 la duración media de la lactancia materna era de 4 meses, mientras que la media había aumentado a 5 meses para los niños nacidos entre 2009 y 2011. Quizá aún más llamativo, la proporción de niños amamantados durante más de un año pasó del 11 al 18% durante ese mismo periodo.

¿Y qué hay de la actividad laboral de las madres? La tabla 2 muestra resultados de un análisis de regresión donde la variable dependiente es un indicador de si la madre estaba trabajando en el momento de la entrevista. Como variable explicativa principal, incluyo un indicador de la duración de la lactancia. En las columnas pares incluyo también las mismas variables de control que en la tabla 1.

Tabla 2. Trabajo de la madre y duración de la lactancia

Tabla2 La primera columna muestra que la tasa de empleo es más alta entre las mujeres que dan el pecho al menos un mes. Sin embargo, esto se debe a las características de estas madres: una vez que incluimos las variables de control, la asociación no es significativa. El signo se vuelve negativo y significativo cuando usamos umbrales de 4 meses o más: la tasa de empleo es más baja entre mujeres que optan por la lactancia prolongada. De nuevo, el coeficiente se vuelve más negativo cuando incluimos los controles, ya que, por ejemplo, las mujeres con educación universitaria tienen tasas de empleo altas pero también dan el pecho durante más tiempo, con lo que es importante tener en cuenta estas características.

¿Podemos concluir de este análisis que la lactancia prolongada tiene efectos negativos sobre la actividad laboral de las mujeres? Hombre, pues no. Se trata sólo de evidencia descriptiva, de meras correlaciones. Es posible que, por ejemplo, los signos negativos de la tabla 2 reflejen causalidad inversa: las madres que ya tenían planeado dejar de trabajar durante varios años tras tener un hijo, acaban dando el pecho durante más tiempo. Para poder hablar de causalidad, necesitaríamos algún tipo de “intervención”, alguna fuente de variación exógena en la duración de la lactancia. En cristiano, lo ideal serían datos procedentes de un ensayo clínico, donde una muestra aleatoria de madres recibe un apoyo extra que hace que den el pecho durante más tiempo. Así nos aseguraríamos de que los efectos posteriores se pueden atribuir a la lactancia, y no a otras características no observadas de las madres, que pudieran estar correlacionadas tanto con la duración de la lactancia, como con su actividad laboral.

También sería preferible contar con mejores medidas de la actividad laboral de las madres: salario, horas de trabajo, tipo de contrato, promociones, etc. Lo interesante sería saber si, más allá de la vuelta al trabajo, continuar con la lactancia tiene costes profesionales relevantes a más largo plazo, al limitar potencialmente la dedicación de la madre al trabajo (por ejemplo, dar el pecho puede limitar los horarios o la disponibilidad para viajar).

Si sigo adelante con este proyecto, ya os contaré en un par de años si he podido responder a estas preguntas. El objetivo sería poder proporcionar información fiable sobre costes y beneficios que puedan ayudar en la toma de decisiones. Aunque entiendo (por experiencia) que se trata de una decisión muy íntima y con un alto componente emocional, mi opinión es que la información también puede (y debe) ayudar.

Por cierto, para quienes se estén preguntando por la salud de los niños en mis datos, la tabla 3 muestra los resultados de correlacionar la duración de la lactancia con el estado de salud (percibido) de los niños.

Tabla 3. Salud infantil y duración de la lactancia
Tabla3

Hay 30 comentarios
  • En menudo tema polémico te estás metiendo 🙂

    A mi me parece algo muy interesante, del que creo que se emiten opiniones muy rotundas con escasa evidencia empírica.

    Por un lado, están sus efectos dermatológicos y gástricos, que efectivamente parecen ser atribuibles a la lactancia.

    Pero en los efectos cognitivos es mucho más complicado aislar el efecto, no? Lo ideal sería comparar madres que pasasen el mismo tiempo con el bebé. ¿Algún estudio controla esto? O es posible que se atribuyan a la lactancia efectos que provienen de mayor tiempo con el bebé?

    Gracias

    • Gracias por tu comentario. Efectivamente es un complicado demostrar efectos causales de la lactancia, además no es una variable binaria y los efectos pueden depender de la dosis. Uno de los trabajos que enlazo en mi entrada (de Marcos Vera y Emla Fitzsimons) sí que encuentra efectos sobre el desarrollo cognitivo de los niños, y puede "descartar" (al menos en parte) que se deba al tiempo que las madres asan con los niños, ya que no encuentra efectos de la duración de la lactancia sobre la calidad de la relación madre-hijo, ni sobre el tiempo que la madre dedica al niño (en cantidad o calidad).

  • Me parece un esfuerzo encomiable, muy útil en la toma de una decisión tan importante. Me pregunto como se puede lidiar con dos problemas:

    1) Una parte de los efectos de la decisión son desconocidos. A medida que va avanzando el tiempo vamos conociendo nuevos beneficios y costes que hace algún tiempo nos eran desconocidos.

    2) ¿Cómo se pueden conseguir indicadores que sinteticen los grandes volúmenes de información? Porque, por ejemplo, nos pueden preocupar los efectos en la salud de la madre, en la del hijo, en el futuro laboral de la madre, etc. Sin embargo, incluso dentro de cada una de esas categorías puede haber efectos favorables y desfavorables de alargar, acortar o excluir la lactancia materna. Creo que quizá en una decisión con importantes implicaciones emocionales sería bueno poder disponer de un conjunto reducido de indicadores, porque demasiada información puede ser agobiante.

    Un cordial saludo.

    • Gracias Gonzalo. Mis reacciones:

      1) Estoy de acuerdo en que esto complica la decisión. En cada momento nos vemos forzados a tomar la mejor decisión posible, dada la información disponible. Conforme sabemos más, esto puede hacer que "nos arrepintamos" de decisiones pasadas.

      2) Este me parece un punto importante para preguntas como esta en las que tenemos una única variable de tratamiento pero muchas dimensiones potencialmente afectadas. Existen métodos para agrupar muchas variables dependientes en un único índice, por ejemplo para agregar distintas medidas de salud infantil o desarrollo cognitivo. Así se puede resumir si en conjunto un efecto es significativo, y su magnitud "estandarizada". Pero estoy de acuerdo en que "demasiada información puede ser agobiante", sobre todo porque además el "usuario" tiene que intentar distinguir qué fuentes son de mayor y de menor calidad. Los padres y madres primerizos tienen que oír opiniones supuestamente expertas de familiares, amigos, médicos, libros, etc, y puede ser difícil separar el grano de la paja.

  • La hipótesis tiene bastante sentido, aunque es una pena que el desarrollo profesional perjudique la salud de los niños. Ya lo dice el nombre del blog: nada es gratis.

    • Exacto, Jesús. La vida está llena de "trade-offs". Por ejemplo, ahora mismo estoy respondiendo a comentarios en vez de preparando mi seminario del lunes 😉

  • Excelente post, gracias!
    Me interesa mucho por razones personales. La lactancia en mi caso fue un desastre. A mi primogénito (que ahora tiene 6 años) casi le ingresan en el Niño Jesús por "desnutrición" (tengo aún el parte de urgencias); allí una pediatra me explicó los estragos que el lactivismo (que yo practicaba entonces) generaba, con casos como el de mi hijo, deshidrataciones. Un tío mio nenatólogo me hablaba sobre todo de las deshidrataciones, irreversibles.
    Mi caso no tiene relevancia estadística pero es un botón de muestra de la desinformación y fundamentalismo; normalmente, en el sistema de salud pública en Madrid, son matronas jóvenes y lactivistas las que te insisten en que si no das el pecho eres un bicho inmundo y te citan todo tipo de beneficios. Igual los hay, pero los pediatras no parecen tenerlo tan claro y no hay estudios concluyentes como dices.
    Pero sin duda lo más interesante es que la lactancia materna "no es gratis"; como no lo es el tiempo de una mujer, las horas de insomnio, el dolor en muchos casos y el estrés de que tu hijo no parezca engordar debidamente.
    En todo caso este debate -como tu apuntas- se ha radicalizado y es difícil mantener una discusión normal . Véase las críticas (y hasta amenzas) que recibió la pobre Hanna Rosin por decir que aunque a ella le molaba dar el pecho no le constaba que hubiera muchos datos sobre los beneficios.()
    desde luego, food for thought...about food.

    • Gracias por compartir tu experiencia. Estoy de acuerdo en que la información es fundamental, y con ella en la mano, que cada uno tome sus decisiones libremente. Y si hay cosas que no se saben, pues también es importante ser conscientes de ello. En mi caso, he optado por la lactancia prolongada con mis dos hijos, aunque no por los posibles beneficios a largo plazo para su salud (o no sólo), sino porque nos ha funcionado bien y lo hemos disfrutado mucho (ellos y yo), aunque reconozco que los primeros meses fueron difíciles, y que todavía (mi hijo pequeño tiene casi 3 años) me resulta difícil viajar.

  • Libertad, usted dice "Se trata sólo de evidencia descriptiva, de meras correlaciones." Muy de acuerdo con usted. La gran mayoría de análisis estadísticos de datos disponibles (datos poco relevantes y poco fiables para la investigación académica) no pasan de nivel "quizás útiles" como evidencia descriptiva. 50 años atrás el análisis descriptivo era el primer paso para la investigación académica, nunca el último.

    El segundo paso era el análisis teórico. Hoy se empieza por la conclusión y luego se especula por qué esa conclusión podría ser consecuencia de algún proceso cuasi-racional de decisión individual o colectiva (digo cuasi porque muchos toman en cuenta las últimas ideas de psicólogos amateurs). Me llamó la atención que partiera por recomendaciones de la OMS como si tuvieran un valor especial para la investigación académica, pero no lo tienen (no pasan de muestras de hipocresía de los políticos y sus expertos).

    El análisis teórico de la lactancia implica preguntarse bajo qué condiciones las mujeres habrían preferido históricamente no hacerlo. Parece razonable suponer una tendencia natural a hacerlo y especular sobre esas condiciones y sus efectos sobre las decisiones racionales de las madres. Sí, la lactancia puede ser un buen ejemplo de transformación de conducta "natural" en conducta "cultural" por adaptación a circunstancias cambiantes (quizás convenga revisar The Evolution of Child Development y Women After All de Melvin Konner).

    • Gracias, de acuerdo en que el análisis de datos descriptivo es (o debería ser) sólo un primer paso, y en la importancia del análisis teórico.

      Las recomendaciones de la OMS no tienen, obviamente, valor académico, son simplemente recomendaciones, aunque se supone que basadas en la evidencia disponible en su momento. Pero sí tienen relevancia en la medida en que afectan o pueden afectar a las políticas públicas nacionales o directamente a la toma de decisiones individual, dada su visibilidad.

      Sobre la reducción en la prevalencia de la lactancia materna, parece evidente el papel jugado por la aparición y difusión de la leche maternizada durante el siglo XX.

      Gracias por la recomendación de lectura.

  • El tema es muy interesante, aunque de dificil investigación, como apuntas. No obstante, debo decir que las posiciónes de González-Cano son en este asunto el equivalente al creacionismo o la negación del cambio climático. Se cree, como otros pediatras, que ese título le faculta para hablar de algo de lo que no tiene la menor idea (dejémoslo claro, los pediatras, en su formación reglada, aprenden de lactancia poco o nada).

    Por otro lado, creo que el enfoque debería ser identificar si son necesarias politicas para evitar que la lactancia afecte a la carrera profesional, no tanto ayudar a decidir si la mujer está dispuesta a sufrir las consecuencias. Es una decisión que debe tomarse en libertad, y con los menos condicionantes externos posibles.

    • Gracias por tu comentario Nacho. No he leído el libro de González-Cano, pero sí sé que hay más pediatras que son de opiniones parecidas. Mi lectura de la evidencia disponible es que sus tesis no parecen sostenerse (¿la lactancia prolongada provoca "desmedro, anemia y raquitismo, y [es] el origen de “complejos de Edipo severos”"???).

      Estoy de acuerdo en que, si fuera verdad que la lactancia tiene costes profesionales para las madres, habría lugar para políticas públicas que pudieran mitigar estos costes. Estoy de acuerdo también en que las decisiones tanto laborales como familiares deben poder tomarse en libertad, pero no en la parte de "con los menores condicionantes externos posibles". Pues claro que hay que tener en cuenta los condicionantes y restricciones, que siempre existen. Además, las políticas públicas tampoco son gratis.

    • Nacho,

      Usted puede estar seguro que miles de cosas afectan negativamente las carreras profesionales de todas las personas, incluyendo la lactancia en el caso de las madres. La peor de todas esas cosas es la coerción y por eso mismo uno tiene que tener muy claro si existe justificación seria de que la coerción lícita del Estado es necesaria y además eficaz (la eficacia es condición necesaria para que el Estado ejerza coerción y bien sabemos por la historia de la humanidad que la mayoría de las intervenciones estatales han sido ineficaces y muchas veces causa de tragedias horribles).

  • Gracias por esta excelente entrada. Es un tema de investigación fascinante y de gran importancia práctica para las madres y sus hijos. Tengo dos comentarios.

    El primero es la hipótesis de que el efecto causal de la lactancia materna sobre la salud de los niños pueda ser heterogéneo. Esto es, que el efecto pueda ser grande para unas madres y pequeño o incluso negativo para otras, aunque el efecto medio sea positivo. La experiencia que narra VR sería coherente con esta situación. Si tuviéramos esta información, las madres podrían tomar mejores decisiones adaptadas a la situación particular de cada una. Me gustaría saber si hay evidencia acerca del grado de variabilidad de este efecto.

    El segundo es que los costes y beneficios para los hijos y para la carrera profesional de las madres de la disyuntiva entre tiempo dedicado a los niños y tiempo dedicado al trabajo son complejos porque se trata de un problema dinámico. Pensemos, por ejemplo, en los beneficios para los hijos de la acumulación de capital humano y de riqueza por parte de las madres.

    Por último, ligando los dos comentarios, si supiéramos cuales son las parejas madre-hijo/a para las cuales la lactancia no funciona, esta información quizá podría utilizarse como variable instrumental para identificar algún efecto causal de la lactancia sobre la carrera profesional de las madres.

    • Gracias Manuel.

      Sobre la posible heterogeneidad de los efectos, estoy de acuerdo en que lo más plausible es que los efectos de la lactancia para los niños efectivamente varíen entre unos casos y otros. No conozco evidencia directa en este sentido, aunque volveré a mirar la literatura. Mi impresión es que ya es difícil identificar el efecto medio, cuanto más la distribución completa. Pero el RCT que conozco (en Bielorrusia) tiene muchas observaciones, es posible que se pueda mirar algo.

      También de acuerdo en la complejidad y aspecto dinámico del problema. Creo que en los estudios que existen sobre los efectos a largo plazo de la lactancia para los niños no se ha tenido en cuenta (el efecto sobre) el historial laboral de la madre como canal potencial.

  • Por cierto, ahondando en lo del regalo "para toda la vida", este mismo mes han publicado en The Lancet un estudio prospectivo de cohortes que encuentra que la duración de la lactancia está asociada con mayor inteligencia de los niños cuando son adultos, mayor duración en los estudios y mayores ingresos:

    Estudio original (acceso gratuito):

    PDF:

    En prensa:

    • Gracias Jesús, sí, lo he visto. El problema de este estudio es que es observacional, es decir, basado en correlaciones, con lo que es difícil concluir causalidad (igual que en mis regresiones). Aunque controlan por características, es difícil descartar que las madres que dan el pecho más tiempo en la muestra tengan otras características no observadas que puedan estar generando las asociaciones observadas.

  • Hola Libertad, enhorabuena por el post como siempre interesante y útil. Estaría encantada de poder leer los resultados de tu investigación pues significaría que has llegado a buen puerto (a pesar de que conseguir los datos necesarios para plantear una investigación rigurosa en este campo me parece realmente complicado).
    En todo caso, creo que habría que tener muy en cuenta si los efectos a largo plazo sobre la carrera laboral de la madre tienen que ver con la lactancia prolongada o con la opción de ciranza escogida. Según mi experiencia, los niños al año no necesitan mamar tanto como cuando son bebés (y además lo hacen más rápido), y a esas alturas la lactancia prolongada no exige tanto tiempo. Ciertamente puede influir sobre las posibilidades de ausentarse de casa más de un día, pero ocho horas sin mamar no son insoportables para un niño con un año o dos (y sí con cuatro meses).
    Por otra parte, coincido en que el tipo de trabajo es muy importante a la hora de optar por la lactancia materna (insisto: más en los primeros meses que después) aunque pienso que lo más relevante son las propias preferencias de la madre (yo también opté por lactancia más allá de los dos años, favorecida por la flexibildiad de mi empleo: otras colegas de profesion, en cambio, no).
    Enhorabuena, ¡y mucho ánimo con la investigación!

    • Gracias por los ánimos Inés 🙂

      Lo que dices de lactancia versus "opción de crianza" es interesante. Creo que sería difícil separar las dos cosas porque van juntas. No creo que sea posible dar el pecho durante dos años sin estar muy apegada al niño. En otras palabras, una intervención que aumentara la incidencia de la lactancia, seguramente también afectaría indirectamente a otras opciones de estilo de vida (por ejemplo, el colecho). ¿Queremos saber los efectos separados de las dos cosas, o, si siempre van juntas, tiene más sentido evaluar su efecto conjunto? En la práctica, habría que ver cuál es la intervención concreta, y estudiar si además de a la lactancia afectó a otros aspectos de la crianza, como posibles canales alternativos para los efectos encontrados.

      De acuerdo con que la dedicación que requiere la lactancia disminuye con la edad del niño, claro. Pero sigue habiendo costes de separarse del niño mucho tiempo: molestias físicas que pueden ser importantes, alternativamente sacarse leche en el trabajo, que también es costoso, etc.

      De acuerdo también en que la flexibilidad en el tipo de trabajo es fundamental, y no todo el mundo la tiene, lo que generaría ese trade-off entre volver a trabajar o seguir dando el pecho tras los 4 meses de baja de maternidad. Y por supuesto que las preferencias son heterogéneas, sin duda.

  • Interesante artículo pero como madre trabajadora que sigue dando el pecho a mi hijo de 18 meses (sí, que loca) quería hacer un apunte. Cuando hablamos de lactancia prolongada de más de 6 meses estamos hablando de una lactancia que existe como parte de la dieta de un niño no suele ser en exclusivo así que puede coexistir completamente con la vida de una madre trabajadora. Desde que volví a trabajar cuando mi hijo tenía 5 meses toma leche materna cuando estoy con él (o sea por las mañana antes de salir a o por las noches) y cuando no estoy come otros alimentos y cuando era más pequeño tomaba un biberón. Son solamente los primeros meses en que la madre tiene que estar la mayoría del tiempo con el niño para establecer la lactancia. No considero que la lactancia en sí ha afectado mis capacidades profesionales pero tener un hijo (que tienes que recoger a una cierta hora, limitaciones de viajes etc) sí las ha afectado mucho.

    • Hola Anna, gracias por tu comentario. Yo también he podido compatibilizar la lactancia prolongada con el trabajo, por suerte.

      Desde luego estoy de acuerdo en que tener un hijo sí que afecta a la actividad laboral a largo plazo. Esto está bien documentado: las mujeres con hijos tienen tasas de empleo más bajas, salarios más bajos, tienden trabajar a tiempo parcial, etc etc. Lo que yo me preguntaba era si este efecto se puede atribuir en parte a la lactancia, o si es independiente. No sé la respuesta (al menos todavía).

  • Hola Libertad,

    Llevo tres años dándole el pecho a mi hijo mayor. Cuando tenía dos meses me hice autónoma y unos meses más tarde mi marido y yo creamos nuestra propia empresa. Si crees que mi experiencia te puede servir para tu estudio, estoy a tu disposición.

    Saludos!

  • Muchas gracias a todos por los comentarios (también a los que me los habéis mandado por email o por Facebook), esta vez han sido particularmente útiles.

  • Libertad, muy interesante.
    Creo que es necesario seguir profundizando en el conocimiento de estos temas. Casi todos los trabajos se han centrado en el efecto de la lactancia materna sobre los niños, como los que has citado, y se conoce mucho menos sobre cómo afecta la lactancia materna a las madres, como tu ahora propones.
    Nosotras (Almudena Sevilla, Maria Iacovou y yo) analizamos en un trabajo complementario al que citas el efecto de la lactancia materna sobre la salud mental de la madre (). Obtuvimos que en general la lactancia materna reducía el riesgo de depresión post-parto de las madres que habían planeado amamantar a sus bebés pero lo aumentaba para las que habían planeado no darles el pecho, aunque ambos efectos se diluían a partir de los dos meses.
    Os comento mi receta personal de ambos estudios. Dado que todo apunta a que la lactancia materna mejora el desarrollo de los niños, informemos adecuadamente a las madres para que opten libremente por ello.

  • Libertad,

    un post muy interesante, no conozco ningún estudio cuantitativo para Espana como el que has presentado. A pesar de ser correlaciones, es muy informativo, sobre todo en un tema que genera tanta division entre madres (y padres) así como culpabilidad. Existen estudios mirando a la participación laboral de la madre y lactancia para otros países, referencias en este papel:

    Si hay un efecto causal entre dar el pecho y la participación laboral de la madre, la implicación de política economic no es "no promover la lactancia", ya que los costes de capital humano son muy elevados. Sin embargo, políticas que faciliten la conciliación de ambos serian lo mas apropiado.

    Ya hay estudios que intentan dar respuesta a alguno de los temas que planteas, por ejemplo Emiia del Bono y coautores estudian el efecto de proveer facilidades de lactancia en la empresa, tanto para las madres como para la empresa.

  • Libertad, comentándolo con alguna gente nos ha surgido una pregunta. ¿Podría existir un sesgo de selección en los estudios? Hay madres que desean dar el pecho y no pueden porque, por ejemplo, el niño no se agarra bien o fue prematuro o algunas otras razones relacionadas con el bebé que podrían estar correladas con su desarrollo cognitivo futuro

    Lo comento para que trates de controlarlo en tu estudio

    • La clave está, como tú dices, en si el no poder dar el pecho (a pesar de querer hacerlo) puede estar correlacionado con otros determinantes de la salud o el desarrollo cognitivo del bebé. Creo que es plausible, el caso de los prematuros que mencionas es un buen ejemplo.

      Creo que la mejor manera de evitar este tipo de sesgos sería la misma que para evitar los otros problemas de endogeneidad que menciono en la entrada: explotar algún tipo de intervención que aumentara la incidencia o duración de la lactancia para un grupo aleatorio de madres. En este caso, las madres que no pudieron dar el pecho se encontrarían igualmente representadas en el grupo de control y en el de tratamiento, y podríamos estimar el efecto de la lactancia sobre los niños del "tipo" de madres que se ven afectadas por la intervención de que se trate (grupo que no incluiría a las mujeres que no podrían dar el pecho en ningún caso).

  • Leído el artículo, me queda la siguiente duda: estamos obligados a vivir en una sociedad donde las mujeres tenga incidencias profesionales si deciden optar por la lactancia materna mas allá de las escasas 16 semanas de permiso? Todo se debe reducir a la disponibilidad del trabajador y su compromiso con la empresa? Copiamos muchas medidas de la sobrevalorada Alemania, pero no tomamos medidas como prolongar el permiso por maternidad hasta varios años (3 creo recordar) y cobrando una parte del salario. Tenemos empresas que ganan millones de euros anuales, y asesores y consejos de administración que ganas sueldos obscenos (Miguel Blesa ganaba 10.000 € cada día que salía el sol, 3.650.0000 €/año) y no podemos permitirnos un grupo de leyes que garanticen la lactancia materna y una protección real de la misma para aquellas mujeres que así lo deseen. Me parece penoso reducirlo todo a productividad, disponibilidad, profesionalidad, beneficio empresarial, etc. Creo que deberíamos empezar a afrontar el reto de empezar a utilizar el concepto, muy norteameriacano por cierto para aquellos apasionados de las desregulaciones, del "beneficio de la comunidad" o "contribución a la comunidad". Será mejor para las generaciones futuras.

    • Hola Manuel, pues no, es evidente que no estamos obligados a vivir en una sociedad que no apoya la lactancia materna, o que tiene como únicos objetivos productividad y beneficio empresarial. Entre todos tenemos que decidir si queremos adoptar políticas como la que propones (alargar el permiso de maternidad pagado). Estas medidas obviamente tienen un coste para las empresas y para las arcas públicas (es decir, los bolsillos de los ciudadanos), y obviamente tienen beneficios privados (para quienes eligen disfrutar de esos permisos) y quizá públicos, si, por ejemplo, la lactancia prolongada o la mayor dedicación de la madre al cuidado mejoran el bienestar de la siguiente generación. Pero es un tema complicado, ya que estos beneficios son difíciles de demostrar y cuantificar. Además, también puede haber costes para las madres, si la baja prolongada perjudica su carrera pero hay problemas de información que impiden que estos costes sean incorporados adecuadamente en su toma de decisiones. En fin, que estoy de acuerdo con el espíritu del comentario, pero que si me pidieran consejo sobre cómo reformar las bajas de maternidad y paternidad, tendría que pensármelo bastante.

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