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La innovación en las empresas españolas y su efecto sobre los márgenes empresariales

El pasado 5 y 6 de Septiembre tuvo lugar la XXVIII edición de las Jornadas de Economía Industrial en el campus del IE University en Segovia (ver aquí). Esta conferencia tiene una larga tradición como punto de encuentro y discusión entre los investigadores españoles en Economía Industrial. Además, con los años, ha obtenido cierta reputación internacional atrayendo a académicos de otros países que viajan hasta nuestro país para presentar y discutir sus trabajos en estas jornadas. Durante las mismas, pudimos constatar la estupefacción general por la aberrante reforma de las autoridades de la defensa de la competencia acometida por el gobierno de Espanya. La recién creada Comision Nacional de los Mercados y la Competencia, CNMC, es un monstruo (Gerard Llobet la ha bautizado acertadamente como Frankenstein) que aglutina competencias tan dispares que no tiene ninguna posibilidad de velar y salvaguardar la competencia en nuestro país de una manera minimamente independiente y efectiva. Podéis ver los argumentos razonados y en detalle aquí, aquí, aqui, y aquí. Más alla de estos comentarios “de pasillo”, tuvimos la suerte de poder escuchar la interesante presentación de Bruno Cassiman (ver su página web aqui ) de los resultados preliminares de su investigación junto con Stijn Vanormelingen sobre el efecto de la innovación en los márgenes empresariales de las empresas españolas. En este post expongo brevemente cuáles son sus principales hallazgos.

La Encuesta sobre Estrategias Empresariales y los márgenes de las empresas españolas

El estudio de Cassiman saca partido de una base de datos excepcionalmente rica que tenemos en España llamada Encuesta sobre Estrategias Empresariales (ESEE). La ESEE incluye a las empresas manufactureras españolas con más de 200 empleados así como una muestra del 4% de las empresas manufactureras más pequeñas. Una gran ventaja de este cuestionario consiste en que se ha realizado de manera ininterrumpida durante varios años con lo cual el estudio de Cassiman abarca casi dos décadas de datos, desde 1990 hasta el 2008. Con esta información, los autores utilizan las últimas técnicas cuantitativas para estimar los márgenes que las empresas obtienen por la venta de sus productos. Hay que resaltar que los márgenes que estiman son los márgenes económicos y no simplemente los márgenes contables. Es decir, los autores estiman de una manera sofisticada el ratio entre precio del producto y el coste marginal de producción y no utilizan simplemente los beneficios contables que reportan las compañías. Esto es importante porque los depreciaciones contables no computan adecuadamente el coste de uso del capital y por ello el margen contable es una estimación sesgada del auténtico beneficio económico.

Figura 1
time evolution (1)En la figura 1 se observa la evolución a través del tiempo tanto de los márgenes contables como de los márgenes económicos estimados por Cassiman y Vanormelingen para las empresas españolas. Cabe la pena resaltar que las estimaciones de Cassiman y Vanormelingen oscilan mas con el ciclo económico que los márgenes contables. Tanto la crisis del 1993 como la del 2008 tienen un impacto muy negativo en los márgenes económicos que no se ve reflejado en los márgenes contables. Esto puede ser debido a que los directivos tienen incentivos a camuflar los malos resultados en tiempos de crisis para que parezcan mejores por motivos estratégicos y asimismo tienden a reducir los beneficios en tiempos de vacas gordas por motivos fiscales.

Por sectores, la figura 2 muestra que los sectores con márgenes económicos más altos son el sector de productos químicos y sorprendentemente Edición y Artes gráficas. Por el contrario los sectores que se caracterizan por tener unos márgenes económicos más bajos son los de Fabricación de Máquinas de Oficina, la Industria de Madera y Productos de Cuero y Calzado.
mark ups por sectoresLa ESEE incluye explícitamente preguntas bastante detalladas sobre la innovación llevada a cabo en empresa cada año. En particular la encuesta diferencia entre dos tipos de innovación: innovación de producto e innovación en procesos. Innovación en el producto puede consistir en emplear nuevos materiales, introducir nuevos componentes, realizar un cambio en el diseño o apariencia del producto o bien la -incorporación de nuevas funciones. Con respecto a la innovación en proceso la encuesta permite conocer si es debida a la introducción de nuevas técnicas de producción o por la introducción de nueva maquinaria (o ambas).

En primer lugar hay que resaltar que la mayoría de empresas españolas simplemente no innovan. En un año determinado sólo una cuarta parte de las empresas declaran haber innovado en el producto y sólo una tercera parte de las compañías ha innovado en procesos. En la muestra de Cassiman y Vanormelingenz sólo un 7% de las empresas ha aplicado para obtener una patente en un año cualquiera. Quizás esta baja tasa de innovación se podría deber a que innovar simplemente no sea rentable. (para alguna evidencia al respecto ver aquí).

Por el contrario, Cassiman y Vanormelingenz encuentran evidencia que muestra como la innovación sí que está asociada a mayores márgenes empresariales. La innovación en procesos está asociada con un decremento del coste marginal de producción mientras que la innovación de producto está asociada a un aumento en el precio de venta del mismo. Más específicamente, las empresas españolas que innovan en el producto disfrutan de un incremento en sus márgenes del 5.2% mientras que las empresas que innovan en producto disfrutan de un incremento del 3.7%. Además el estudio citado revela que hay un efecto dinámico acumulado positivo de innovar año tras año. Después de la primera innovación en el producto los márgenes crecen un 2-3% mientras que después de la onceava innovación los márgenes crecen un 10%. Este efecto positivo en innovación es aún más pronunciado en empresas pequeñas donde el efecto de la onceava innovación es de un incremento del margen del 20%. Sin embargo los autores reportan que este proceso acumulativo no es significativo para las innovaciones de proceso y solo aplica a las innovaciones en el producto.

En definitiva Cassiman y Vanormelingenz proporcionan evidencia empírica muy rigurosa y robusta sobre el impacto positivo que tiene innovar sobre los márgenes empresariales de las empresas españolas, así como identifican contingencias en las que este efecto es aun mayor. Sin embargo, si este es el caso,¿ por qué el porcentaje de empresas españolas que deciden innovar parece tan bajo?