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Steve Jobs, la suegra y el impacto de los ejecutivos en el rendimiento de las empresas

La salud de Steve Jobs es un asunto que preocupa y mucho a los accionistas de Apple. La última noticia informando que Steve Jobs abandona temporalmente la dirección de la empresa ha supuesto un descenso inmediato en la cotización de la compañía del 2.3%, es decir, se han evaporado automáticamente alrededor de 7 mil millones de dólares de su valor. De hecho, es la tercera vez que Steve Jobs cede el control por motivos de salud ocasionando en todos los casos un estacazo parecido al precio en bolsa. En Enero del 2009 el anuncio del abandono temporal de Steve Jobs ocasionó una caída inmediata de la cotización de un 2.66% que al cabo de una semana se había convertido en una bajada acumulada del 8.3%. De la misma manera, el 2 de Agosto del 2004, tras proclamar él mismo que había sido operado de cáncer de páncreas, el precio de Apple bajó un 2.35% , bajada que se intensificó los cuatro días siguientes hasta un descenso total del 7.92%. En este post describo un estudio que proporciona sólida evidencia empírica sugiriendo que los accionistas de Apple también deberían estar preocupados por la salud de la mayoría de familiares de Steve Jobs: su esposa, sus hijos, sus padres….pero que en ningún caso deberían interesarse por la salud de un pariente muy concreto, su suegra.

El elevado impacto en el mercado de valores de la salud del consejero delegado de Apple ilustra el importante papel que generalmente se otorga a Steve Jobs en el éxito de esta compañía. Sin embargo, no está para nada claro que todos los altos ejecutivos estén aportando un valor similar en sus respectivas empresas. Al fin y al cabo los genios no abundan. Una amplia literatura académica ha tratado de dilucidar cuál es el valor que el CEO “medio” aporta a su compañía. Para ello no hay más remedio que abstraerse de los casos excepcionales como el de Jobs y trabajar con grandes bases de datos de múltiples empresas y múltiples CEOS que permitan estimar de manera apropiada este efecto medio.

A simple vista esta estimación podría parecer no demasiado difícil, bastaría con recoger información sobre un número suficiente de empresas y medir qué ocurre con su rendimiento cuando se materializa un cambio en su cúpula. Esta es precisamente la tarea que ha acometido cierto número de estudios en la literatura académica de “Corporate Governance”. Sin embargo, si lo pensamos dos veces y aún sin ser Manolo Bagües, nos daremos cuenta que esta estimación directa del valor del directivo adolece de varios problemas importantes. Para empezar el relevo de la cúpula de una organización no es un evento que ocurra aleatoriamente sino que tiende a ocurrir precisamente cuando la empresa atraviesa circunstancias difíciles (de la misma manera que los equipos de fútbol suelen cambiar al entrenador cuando las cosas van mal). Por ello, este tipo de estimación directa muy probablemente captura otras circunstancias que rodean el cambio más que el efecto del cambio del consejero delegado en sí. Además, podría ocurrir el caso que los CEO aportaran mucho valor a sus compañías pero fueran sustituídos por directivos de valía similar. En este último caso, este ejercicio empírico encontraría un valor pequeño de la aportación del CEO medio cuando en realidad sería grande.

Un trabajo de Bennedsen, Perez-González y Wolfenzon (http://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=1293659 ) ha utilizado una manera bastante ingeniosa de estimar el impacto del CEO en las empresas que evita incurrir en los problemas arriba mencionados. De una forma un tanto macabra, estos investigadores recopilan información sobre la fecha y circunstancias de la muerte tanto de consejeros delegados como de miembros del consejo de administración y cruzan estos datos con la información financiera de sus respectivas empresas. De esta manera, estos investigadores consiguen asegurarse que el cambio en la dirección de la empresa se debe a circunstancias aleatorias y no debido a malos resultados de la empresa. Empleando esta original metodología, los autores hallan que la muerte del CEO está asociada con una bajada en los rendimiento financieros de su empresa del 18%; mientras que el deceso de cualquier otro miembro del consejo de administración parece no afectar en absoluto a las operaciones de la compañía.

Sin embargo, el uso de la muerte del directivo como elemento aleatorio todavía no soluciona el problema -mencionado más arriba- acerca de que los ejecutivos puedan ser sustituídos por otros de calidad similar. Por ello, Benneth, Perez-González y Wolfenzon recogen información adicional esta vez relativa a la desaparición de familiares cercanos del CEO. Cuando muere un familiar, no hay cambio en la cúpula de la organización pero parece razonable suponer que el CEO tendrá que dedicar más atención a su familia y menos a la empresa que está dirigiendo. Si la atención del directivo en su trabajo es verdaderamente relevante, entonces el deceso del familiar necesariamente tendrá un impacto en la empresa que se podrá estimar. Notar que esta relación se da aún cuando el familiar fallecido no tiene ninguna relación directa con la empresa. Los efectos hallados por el estudio en cuestión son muy significativos tanto económica como estadísticamente y parecen indicar que efectivamente el CEO medio aporta mucho valor en sus empresas. Más concretamente, si muere la pareja del CEO el rendimiento de la empresa baja un 10.2%, si fallece un hijo la bajada es de un 9% mientras que si muere un progenitor el efecto negativo es del 7.7%. Por último, si muere uno de los suegros el efecto no es estadisticamente significativo aunque de manera harto curiosa si es la suegra del CEO la que fallece el efecto sobre el rendimiento de la empresa es… positivo!!!!!!

El estudio merece la pena leerse porque contiene toda una batería de tests adicionales para descartar explicaciones alternativas a sus resultados que hacen muy convincente el estudio. Como curiosidad adicional, los autores indican que el efecto sobre el rendimiento de la empresa de la muerte de un hijo del CEO es menor si el hijo es mayor de 18 años. También muestran como el efecto de la muerte de un familiar del consejero delegado sobre el resultado de la empresa es mucho más importante si el consejero delegado es una mujer (descenso del 28% en el rendimiento de su empresa) que si por el contrario el CEO es un hombre (descenso del 8%).

En Octubre de 2008 alguien propagó un falso rumor en la red (llegó a aparecer en cnn.com) que informaba que Steve Jobs estaba ingresado en el hospital después de haber sufrido un ataque de corazón gravísimo. Este falsa noticia tumbó la cotización de Apple en un 5.4%. La SEC investigó si este rumor había sido propagado por alguien con intención de beneficiarse ilegalmente en el mercado de valores. Si alguien después de leer este post está pensando en hacer algo similar y lucrarse ilegalmente propagando algún bulo sobre la enfermedad de familiares de Steve Jobs o de algún otro prestigioso CEO, más le vale que no elija a su suegra!!!!!