Salarios y desigualdad: empleados, funcionarios y militares (1900-1933)

admin 14 comentarios

De Miguel Artola Blanco

La desigualdad de la renta y de la riqueza están atrayendo una creciente atención de la opinión pública. Uno de los ámbitos en donde mayores avances se han producido es en el estudio de los grupos de altos ingresos por medio de registros fiscales. Utilizando las estadísticas de los impuestos sobre la renta, Simon Kuznets, y de manera más reciente Piketty, Atkinson o Saez, entre otros, han proporcionado una perspectiva más precisa y detallada de los ingresos (o patrimonio) de los grupos más ricos. Además, estos estudios facilitan la comparación de resultados entre países y a lo largo del tiempo.

Hasta el momento, la mayoría de investigadores se han centrado en el estudio general de la renta y de la riqueza. Sin embargo, también se puede restringir el análisis a la desigualdad en el mercado laboral, tomando como referente los trabajadores con sueldos más elevados sobre el total de la masa salarial. La investigación histórica es más limitada en este caso, pues apenas hay tres países (Francia, EEUU y Japón) en donde los datos fiscales proporcionan información sobre las rentas salariales de manera desagregada antes de la Segunda Guerra Mundial. Hasta el momento, estos estudios coinciden en señalar la relativa estabilidad de la desigualdad salarial, que contrasta con la fuerte caída en la concentración de la renta y la riqueza ocurrida entre 1913 y 1945. No obstante, todavía no se ha explorado el impacto que tuvieron procesos económicos clave como la industrialización o la construcción del Estado en la dispersión de los salarios.

En un trabajo en curso, que forma parte de un proyecto financiado por la Fundación Ramón Areces, abordo la desigualdad salarial en España desde principios del siglo XX. Para ello empiezo con los registros de un impuesto poco conocido de la época (la Contribución sobre las Utilidades de la Riqueza Mobiliaria, tarifa 1) que gravaba las rentas del trabajo. Este impuesto es complejo debido a que la administración, en lugar de fijar reglas uniformes para todos los asalariados, estableció distintos niveles de presión fiscal a distintos grupos de trabajadores (funcionarios, militares, empleados privados, etc.). Precisamente debido a este galimatías fiscal, las estadísticas del impuesto son una auténtica mina de datos para el historiador, ya que permiten conocer los niveles de ingresos de manera más desagregada.

Mi estimación de la desigualdad salarial se realiza en dos fases. Primero, calculo los niveles ingresos de los cuatro grupos de asalariados que aparecen en las estadísticas fiscales: funcionarios civiles de la administración del Estado, funcionarios de la administración local, oficiales del Ejército y trabajadores no manuales del sector privado. Para cada grupo, calculo el total de trabajadores, incluyendo tanto a los que aparecen en las estadísticas fiscales como aquellos que estaban exentos, y después imputo a estos últimos un salario. El segundo paso consiste en calcular los ingresos de aquellos trabajadores que nunca estuvieron sujetos al impuesto: los jornaleros agrícolas, los obreros en la industria y la construcción, empleados domésticos, etc. De esta manera, es posible estimar la desigualdad combinando todos los asalariados y, a su vez, saber el peso de cada grupo. Los cálculos son bastante prolijos y toman en cuenta las mencionadas estadísticas fiscales, los censos de población, los presupuestos del Estado (para conocer la masa salarial de los funcionarios y militares) y multitud de estudios sobre los salarios en la economía española (dos ejemplos: aquí y aquí).

El principal resultado se refleja en el gráfico 1. En términos agregados, el top 1% de los asalariados acumulaba en torno al 5,7% de la masa salarial en España. Los niveles de desigualdad variaron poco durante este periodo, descendiendo ligeramente en los años de mayor inflación (1917-1919) para después aumentar durante la década de 1920. Esta relativa estabilidad de la desigualdad salarial va acorde con los resultados disponibles para los tres países mencionados. Sin embargo, el resultado más sorprendente se refiere a la composición interna, en particular a la importancia que tenían los militares. En 1900, los oficiales representaban la mitad de los asalariados en el top 1%, y en 1930 un 17%. Esta proporción era muy superior al peso del empleo en las fuerzas armadas en el total de la población asalariada (en torno a un 3 por ciento). Además, debe tenerse en cuenta que el descenso en el peso relativo de los oficiales del Ejército fue debido a la modernización de la economía española, con el consiguiente aumento de los empleos cualificados en el sector privado (empleados de oficina, trabajadores del ferrocarril, etc.), y no tanto debido a la caída de los salarios en el Ejército.

Muchos contemporáneos y varios historiadores ya habían señalado que en España existía desde finales del siglo XIX un Ejército con un cuerpo de oficiales sobredimensionado y que percibía unas remuneraciones extraordinariamente altas. Sin embargo, hasta el momento no existían estudios que comparasen sus ingresos en relación a otros grupos de trabajadores con características similares. Con vistas a explorar la prima que percibían los oficiales del Ejército, he reunido una muestra representativa de escalafones de empleados en los tres sectores mencionados: las fuerzas armadas, la administración central del Estado y los empleados cualificados de las dos mayores empresas privadas del país (MZA y Norte). La Figura 2 refleja estos datos para el año 1900, relacionando la edad con los niveles salariales (expresados en términos logarítmicos). La conclusión básica de que a mayor edad se disfrutaba de un sueldo superior no es muy sorprendente. Lo que sí llama la atención son las diferencias entre los tres grupos que, de nuevo, sitúan a los militares como el colectivo en mejor situación. En términos más simples, los oficiales de menor graduación (los segundos tenientes) cobraban a los 20-22 años de edad unas 1.900 pesetas de sueldo anual. Con esta cantidad se situaban ya en el top 1% de los asalariados a escala nacional. El resto del escalafón (capitanes, comandantes, generales, etc.) disfrutaba de una prima proporcional en relación al resto de grupos de trabajadores con un perfil de edad similar.

El Ejército era, por tanto, “un modo de arribar velozmente a la cúspide de la sociedad”, por citar a Manuel Azaña. Sin embargo, ello no es más que una manifestación de lo complejo que resulta explicar los niveles de ingresos de los trabajadores con mayor remuneración. En particular, siempre es posible argumentar que estos trabajadores (militares, altos funcionarios, profesionales, etc.) disponen de un perfil único de capacidades y habilidades que justifican su remuneración, o, por el contrario, que se deba a una simple captura de rentas. En EEUU, un trabajo sobre los salarios de los empleados del sector financiero combina ambas perspectivas en el largo plazo. En el caso español, el análisis histórico es si cabe más arduo dado que es difícil comparar la productividad y cualificaciones de los trabajadores de la administración pública con los del sector privado. En futuras fases de esta investigación buscaré explorar estos cambios en el largo plazo, ampliando la base de datos para recoger estimaciones para la segunda mitad del siglo XIX y para el franquismo. Resulta también tentador relacionar el problema de la desigualdad con otras consideraciones políticas. Por ejemplo, la prima salarial del ejército español de la época puede vincularse con el magnífico trabajo de Álvaro La Parra Pérez que muestra cómo “las consideraciones de orden económico y profesional tuvieron un impacto significativo a la hora de influir en el bando elegido por muchos oficiales durante la Guerra Civil”.

Hay 14 comentarios
  • Muy interesante la entrada. Sin embargo, los autores deberían prestar consideración al hecho de que entre 1893 y 1898 España se vio implicada en cuatro guerras. Sólo en Cuba murieron 44.000 soldados y oficiales entre 1895 y 1898. Cualquier comparación de salarios debería tener en cuenta además de las posibles diferencias en habilidades y capacidades, las diferencias en riesgo laboral.

    • Muchas gracias Luis por tu comentario. En principio no hay una evidencia clara de que el Ejército aumentara de manera permanente los salarios tras los conflictos. El trabajo de Sabaté, Espuelas y Herranz es bastante claro al respecto:

      https://portal.research.lu.se/portal/files/35620849/WP17_Sabate_.pdf

      Otra cosa es que los oficiales (y tropa) destinados a Cuba, y más tarde África, cobraran un plus. Esta cantidad no está incluida en mis cálculos para el año 1900

  • Enhorabuena por la entrada, Miguel. Muy interesante.
    Un pequeño matiz: "La investigación histórica es más limitada en este caso, pues apenas hay tres países (Francia, EEUU y Japón) en donde los datos fiscales proporcionan información sobre las rentas salariales de manera desagregada antes de la Segunda Guerra Mundial".
    Resulta que en la España del siglo XVIII tenemos esos datos sobre rentas salariales en la antigua Corona de Castilla gracias al Catastro de Ensenada y en parte en Cataluña gracias al Catastro de Patiño (información incompleta). Puedes verlo en dos artículos publicados en Explorations Economic History:
    1. Human capital and earnings in eighteenth-century Castile
    2. Labor income inequality in pre-industrial Mediterranean Spain: The city of Murcia in the 18th century
    Un saludo y reitero mis felicitaciones.

    • Muchas gracias Fernando. Disculpa que no citara tu trabajo sobre el Catastro de Ensenada, en el cual aprendí mucho al leerlo. Hay también otros trabajos muy interesantes sobre desigualdad en España, que no he citado por razones de espacio.

      En todo caso, la frase se refería a estudios con datos referentes a los modernos impuestos sobre la renta.

  • Muy interesante articulo. Sabíamos por la experiencia reciente de la Banca, que salarios altísimos no garantizan un buen desempeño, sino que a veces parece que todo lo contrario. A mas salario peor desempeño.

    Un caso similar es el expuesto en es articulo. No ha tenido España en sus muchos siglos de historia un ejercito mas ineficaz y peor preparado que el de finales del SXIX y primeros del XX. Si alguien lo duda no tiene mas que leer historias de la guerra de Cuba o Marruecos. Fuimos incapaces de ganar la guerra a una banda de rifeños sin la ayuda de Francia, y en Cuba tampoco nos cubrimos de gloria.

    Y por aportar un dato original, la historia que me contaba mi abuelo de cuando hizo la mili como soldado de cuota en época de Alfonso XIII era de risa. Era un paripé completo con una capacidad operativa nula. A su lado la mili que hice yo en los años 80 era propia de Rambo.

    Es decir teníamos un ejercito excelentemente pagado y vergonzoso en su eficacia. Curioso.

  • Miguel, muchas gracias por la excelente entrada,
    Un par de comentarios con dudas que no sé si podrías aclarar (si las consideras relevantes)
    - Hay alguna estimación del porcentaje de población asalariada? Supongo que agricultores (ya jornaleros o minifundistas en el norte) no contarían como asalariados sujetos al impuesto. Entiendo que la estimación de pertenecer al top- 1% se realiza estimando la renta nacional en el período
    - Existí realmente la posibilidad de escalar socialmente vía ejército? Es decir, era posible (relativamente) ser oficial del ejército viniendo de orígenes relativamente humilde o están estos puestos de facto cooptados por las propias élites (como podría ser el caso de los altos funcionarios)?

    • Muchas gracias por tus observaciones, Carmelo.

      Efectivamente, los cálculos que presento forman parte de otro proyecto en curso en donde pretendo estimar la distribución de la renta nacional entre trabajo y capital. Sin alargarme excesivamente, sí puedo decirte que una parte importante de la población ocupada no era asalariada, especialmente en la agricultura pero también en el comercio. Eso afecta a las estimaciones, en tanto que las rentas mixtas de los agricultores no están computadas en el denominador de la masa salarial. Ese problema también afecta a las estimaciones que se hacen en la actualidad sobre la desigualdad salarial en base a encuestas (como hace el INE) o con datos del IRPF.

      La segunda cuestión es también muy interesante y no tiene una respuesta fácil, pues faltan estudios más sistemáticos sobre el perfil de los oficiales. Hacer carrera como oficial no era fácil, en tanto que obligaba cursar los estudios en la academia militar y disponer de un importante capital humano en un país con altos niveles de analfabetismo. También sabemos que el Ejército hasta mediados del XIX tenía procedimientos estrictos de acceso basados en el estatus, y que posiblemente pervivieran durante más décadas. No obstante, la hipótesis de que el Ejército servía como una suerte de ascensor social creo que sigue siendo válida.

  • No sé a dónde quiere llegar nuestro articulista (ja).
    Deber ser que por estar tan espléndidamente remunerados (por Azaña) la mayoría de los oficiales de los ejércitos (salvo Armada) siguieron a las órdenes del Gobierno del Frente Popular (por dinero)
    ... Y me temo que se sorprenderá cuando investigue las retribuciones del personal militar de la etapa de Franco.

  • Artículo con bastantes imprecisiones y errores de bulto

    1.- FIGURA NUM 2: Con el pase al RETIRO, los militares dejan de devengar trienios.
    Cómo es posible el colectivo de oficiales siga incrementando sus ingresos con
    la edad hasta los 70 años, y además de forma exponencial? A partir del pase a
    a la RESERVA (a edad joven relativamente) los militares perdían el 25 % del salario
    cosa que no suecede en otros colectivos de asalariados. Nada de eso refleja la
    gráfica. Por qué usa una escala logarítmica?

    2.- SÉPTIMO PÁRRAFO: "El Ejército era, por tanto, “un modo de arribar velozmente a
    la cúspide de la sociedad”, por citar a Manuel Azaña." Esa frase de Azaña no
    puede referirse a los INGRESOS de los militares,

  • 1.- FIGURA 2: Los militares con el pase al RETIRO dejan de devengar trienios. Cómo es
    posible que sigan ingrementando sus ingresos hasta los 70 años y además de
    forma exponencial. Con el pase a la RESERVA (jóvenes relativamente), dejaban de
    estar activo y perdían el 25 % de la retribución, cosa que no pasa en el resto de
    asalariados, cosa que no se aprecia en la gráfica. Por qué usa escala logarítimica?

    2.- PÁRRAFO 7: " El Ejército era, por tanto, “un modo de arribar velozmente a
    la cúspide de la sociedad”, por citar a Manuel Azaña" . Esa frase de Azaña no
    puede referirse a que por sus elevados ingresos los oficiales tuvieran gran
    influencia social. Repase el contexto histórico y verá a qué se refiere Azaña.

    Sigue...

  • Continuación....

    3.- PÁRRAFO 6: " En términos más simples, los oficiales de menor graduación (los segundos tenientes) cobraban a los 20-22 años de edad unas 1.900 pesetas de sueldo anual. Con esta cantidad se situaban ya en el top 1% de los asalariados a escala nacional" . Que el colectivo de oficiales esté en el 1% de los asaliarados mejor
    remunerados NO SIGNIFICA QUE TODOS LOS SUBGRUPOS PERTENECIENTES A ESE COLECTIVO SEAN DEL 1% MEJOR REMUNERADO. De hecho no es así:.No dice en qué año desde 1900 a 1933, un segundo tte cobraba 1.900 pesetas/año
    Esos ingresos no sólo no estaban en el 1% más alto de los asalariados sino que eran
    bajos ingresos:

    - Año 1920: un tte coronel tenía unos ingresos de 8.000 pesetas año (puede
    cosultar en internet La Gazeta, Min. Presidencia) luego había gran dispersión de haberes entre los oficiales. Los oficiales superiores con haberes muy altos, el resto
    de oficiales muy bajos. Ejemplos:

    -Un guardia civil cobraba sólo un 10% menos q un 2º tte (Gazeta)

    - En 1920 el SALARIO MEDIO ANUAL de un empleado del Ayuntamiento de
    Valladolid era de 1.535 pesetas(Trabajo de la Univ. de Valladolid de G. Pérez
    Sánchez: Evolución del Empleo y Salario 1875-1930).

    Sigue...

  • Continuación...

    Más ejemplos de información q se encuentra fácil en internet:

    - Trabajo de Martín Rodríguez y Carmen Lizárraga, Univ. de Granada: Salarios
    en la industria de Sevilla. Años 1900-1920. Por ejemplo: un trabajador
    metalurgico ganaba de media en Andalucía 1.700 pesetas/año.
    ..............

    En resumen, su afirmación:

    " En términos más simples, los oficiales de menor graduación (los segundos tenientes) cobraban a los 20-22 años de edad unas 1.900 pesetas de sueldo anual. Con esta cantidad se situaban ya en el top 1% de los asalariados a escala nacional" ES
    ROTUNDAMENTE FALSA, estadísticamente no se colige necesariamente y los datos
    de la época -que Usted se supone q debería conocer- la contradicen.

    Saludos.

  • La investigación que sirve de base al post está basada en ideas equivocadas. Me queda claro que su propósito principal es mostrar el privilegio de que han gozado y quizás todavía gozan los jefes militares, en relación a otros funcionarios y empleados en otras actividades y a sus subordinados. Sí, muchos sospechamos que eso puede haber sido y sigue así en España y otros países, pero queremos saber por qué.

    Para probar que un conjunto de personas goza de un privilegio especial en un momento determinado es fundamental "volver atrás", es decir, entender cómo se generó ese privilegio, lo que habría requerido repasar la historia de los jefes militares en el siglo 19. En el caso en cuestión, uno espera que sus privilegios estén relacionados a su posición de sostenedores principales de los gobernantes (leer lo mucho que Gordon Tullock y otros escribieron al respecto), especialmente "en tiempos de guerra".

    Y por supuesto si se observa una caída en ese privilegio, la pregunta relevante es si el beneficio social de las fuerzas armadas como protectores del estado-nación o si el beneficio personal de los gobernantes por disponer de esas fuerzas o ambos han caído. Si se hace análisis histórico (en particular si está condicionado por datos de valor dudoso) no se puede ignorar el contexto en que se dan los cambios. Análisis estadísticos de diferencias salariales, en el mejor casos, solo sirven para probar que un componente del privilegio ha cambiado.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *